En categoría de adolescentes, el adulto es el rey

El piloto alemán Sandro Cortese se proclamó ayer campeón del mundo de Moto3 tras lograr una gran victoria en Sepang, Malasia. Después de 8 años en el Mundial en los que ha ido en progresivo ascenso ha alcanzado una madurez y una serenidad que suelen echarse muy en falta en la categoría pequeña, propiedad de pilotos adolescentes. Cortese ha puntuado en todas sus carreras y sólo en dos en las que terminó sexto concluyó la carrera fuera del podio.

En categoría de adolescentes, el adulto es el rey
(Foto: Facebook Oficial de Sandro Cortese)

Ayer Sandro Cortese (Alemania, 1990) se coronó como primer campeón del mundo de la historia de Moto3, una categoría que llegó a principios de temporada para sustituir a la ya extinta 125cc. Con una gran victoria lograda sobre el ídolo local Khairuddin cuando el presente ya casi era pasado, Cortese demostró que ha aprendido a gestionar las carreras.

La temporada comenzó con un tercer puesto para el alemán en Losail, allá por el 8 de abril del presente año. Parece que ha llovido una eternidad desde entonces. Y más teniendo en cuenta que para muchos, cegados con el gran inicio de temporada de Viñales, Cortese no fue candidato al título hasta el Gran Premio de Alemania, disputado en Sachsenring el 8 de julio.

Pero poco a poco Cortese fue demostrando su aplomo y solidez sobre la moto. Una madurez que si bien no siempre le hacía ser el piloto más espectacular, sí le otorgaba el estatus de mejor estratega. Y el de ser el piloto más regular de su categoría a lo largo de toda la temporada. Con 4 victorias (Estoril, Sachsenring, Misano y Sepang) y otros trece podios, sólo ha bajado de los tres primeros puestos en dos carreras en las que también puntuó, pues fue sexto en ambas (Le Mans y Japón). Conclusión: si eres regular y puntúas en todas las carreras no hace falta ser quien más grandes premios gane para ser el ganador final.

De hecho, la carrera de ayer es un claro reflejo de lo que ha sido la temporada de este chaval de 22 años. Primero se vio inmerso en el grupo líder formado por 9 pilotos (siempre fue de los favoritos pero no candidato, como ya se ha comentado). Después, cuando ese grupo se redujo, Cortese espero desde atrás a que sus rivales cometiesen todos los atrevimientos propios de quien no se jugaba un campeonato (toda la temporada ha estado al margen de las disputas entre pilotos, ha visto como sus rivales se desgastaban también mentalmente mientras él sólo lo hacía físicamente). Cuando ya sólo eran tres los candidatos a ganar la carrera, esperó al fallo de sus rivales para comenzar el asalto al triunfo (ha competido todo el año con Viñales y cuando vio que el español comenzaba a fallar, él empezó a apretar y a asegurarse los puntos que le harían estar arriba). Y por último, cuando ya sólo eran dos los pilotos que se disputarían la victoria, Cortese fue metiendo miedo, amedrentando a su rival enseñándole rueda y aprovechando el nerviosismo causado y la superior aceleración de su moto (lo mismo que hizo con Maverick en el global del campeonato: cuando le ganó varias carreras a Viñales y éste se quejó de su moto, el alemán terminó por ponerse el mono de competidor nato y dio el hachazo definitivo).

Lo cierto es que Cortese ha tenido la mejor máquina de la temporada, aquella que ha hecho que sus máximos rivales en la lucha por el título, Salom y Viñales, no parasen de enzarzarse en discusiones con su propio equipo porque no llegaban a ser esa KTM de AkiAjo, quien, tal y como recoge Nadia Tronchoni en El País, comenta de Cortese: “Siempre vi que tenía mucho talento. Pero a veces soportaba mal la presión. Su mayor virtud es la experiencia acumulada en el Mundial”. Precisamente llevar bien este aspecto es lo que, quizás, le haya otorgado el título esta temporada. Y también, de nuevo quizás, sea esa experiencia la que le haya enseñado a llevar bien las alturas.

La próxima temporada, este alemán con nombre y apellido italianos –es hijo de padre italiano y madre alemana– dará el salto a Moto2 tras 8 temporadas en la categoría pequeña. Si echamos las cuentas vemos que, en su día, Cortese también llegó al Mundial como una joven promesa, pues debutó en 2005 con apenas 15 años. Desde entonces el ascenso, temporada a temporada, ha sido notable y evidente. Hasta que, con una autoridad digna de quien lleva tanto tiempo compitiendo a este nivel, se ha proclamado vencedor. Muy merecidamente. Y es que sólo tiene 22 años, pero toda la experiencia acumulada le hace ser un piloto mayor, mucho más maduro. Tanto que es posible que en una categoría repleta de adolescentes ése sea el factor diferencial. Sandro Cortese ha sido el mejor piloto de la temporada en Moto3.