Keep the Faith: 20 años de un corte de pelo histórico

Llega un momento en todo concierto de Bon Jovi en el que el bajo se convierte en el protagonista para poner sonido a las primeras notas de Keep the Faith. Jon, acto seguido, saca sus maracas y arranca con un sensual, lo pretenda o no, “mother, mother, tell your children that their time has just begun”. La nostalgia ha de invadirnos este noviembre: hace 20 años que se publicó el álbum homónimo que convertiría a Bon Jovi en la banda más criticada y también la más inmortal.

Keep the Faith: 20 años de un corte de pelo histórico
Jon Bon Jovi en 1992 (Mercury Records)

Todo empieza en febrero de 1990. Bon Jovi acababa de terminar en México una gira histórica, New Jersey –duró 16 meses y medio-, que les había desgastado de manera devastadora. Las peores consecuencias las había sufrido Jon, cuyos serios problemas vocales le habían llevado a la necesidad de inyectarse esteroides para resistir el dolor.

La presión fue tanta que la banda decidió tomarse un descanso, uno de esos a los que, tras 30 años juntos, nos tienen acostumbrados -han hecho dos a lo largo de su trayectoria-, pero que en aquel momento se interpretó como una posible disolución. Cada miembro del grupo se embarcó en sus propios proyectos. Jon decidió hacer un viaje en moto con su mujer, Dorothea, en la que denominó su “etapa gris”, un tiempo de depresión pero también de lucidez. “La industria musical pensó que estaba loco porque estábamos en el  punto álgido de nuestra carrera con Slippery, New Jersey, Young Guns [trabajo en solitario de Jon]… tenía tres álbumes en el número 1. Pero fue como una época de iluminación y me di cuenta de que lo más importante era la banda. Esos chicos creían en mí y seguirían creyendo mientras yo les diera esa idea de sabiduría que tenía desde hacía diez años. Así que me corté el pelo, tomé el control y escribí canciones de relevancia social”, explicó el cantante.

Ese cambio de look supuso mucha controversia. Sin ir más lejos, la revista Billboard nombró el corte de melena de Jon como uno de los peores momentos de la historia del rock. Pero ellos estaban decididos a acabar con el glam, en estilo y en sonido: “Cuando salió Keep the Faith, la portada lo decía todo: eran nuestras manos juntas mostrando la unidad. Fue un gran paso para Jon, que se cortó el pelo y eso formó un mucho revuelo”, cuenta David Bryan.

Las declaraciones del grupo acerca del cambio no fueron en vano. Keep the Faith vuelve a un rock más clásico y menos ochentero. “No es la parte dos o tres de Slippery o New Jersey. No son las mismas canciones, ni las mismas estructuras, pero es la misma banda”, aseguró el líder. Y vaya si lo era: cosecharon los mismos éxitos, doble platino en EE.UU. y triple platino en Japón.

Bon Jovi nunca ha sido querido por la crítica y la situación no cambió entonces. Pero, ¿qué podía –y puede, hoy día- hacer la crítica ante el álbum que tenía delante? Estamos hablando de un Keep the Faith que habla de problemas sociales que hoy no resultan anacrónicos ni fuera de lugar en ningún lugar del planeta. Un tema que se ha universalizado, y que en concierto culmina en una apoteosis extasiante. De un Dry County que dura 9 minutos 52 segundos –la canción más larga de la banda- y que pone los pelos de punta en el live de Londres de 1995. De un I Believe que, sí, demonios, nos hace creer. De un In These Arms que todos coreamos en los estadios. De un Blame It On The Love Of Rock & Roll con el que Bon Jovi demuestra al mundo que si quieres, puedes –y cuando puedas, te jactarás de ello ante quienes te dijeron que no-. De un I Want You que tiene unas agridulces reminiscencias de New Jersey pero recoge, a la vez, la madurez de los 90. De un Bed of Roses que es un himno al amor ideal, platónico, y poesía, y el sentimiento de un hombre que esta noche no estará solo, aunque eso no significa que no se sienta solo, y que no tiene nada que demostrar porque solo hay una persona por la que moriría. Todo eso y las lágrimas en un directo desde las entrañas es Bed of Roses.

Sí, ya han pasado 20 años, aunque parezca imposible. Pero no importa cuánto tiempo transcurra, cada vez que cualquiera que sienta la música del grupo escuche I’ll Sleep When I’m Dead, estoy segura de que se trasladará inevitablemente a 1992. ¿Quién no adora el An Evening With Bon Jovi, Jon con su famoso chaleco de cuero muy del 92-93, su nuevo pelo y sus aros dorados en las orejas?

Leed con atención, amantes acérrimos del Bon Jovi de los 80: lo entiendo, no hay nada como una buena sesión musical de Slippery, cantando a pleno pulmón Livin’ on a Prayer y You Give Love a Bad Name. Pero, cuidado, el Bon Jovi de los 90 no fue un ‘vendido’. Fue más bien un visionario, arriesgó y ganó. Keep the Faith es un CD de culto que al ver en tu estantería te hace sonreír y pensar que eres uno de esos 100 millones de fans que no están equivocados.