Jake Bugg, el Bob Dylan del siglo XXI
ake Bugg. Foto: revistafreim.

Nacido en 1994 como Jake Edwin Kennedy en Clifton (Nottingham, Reino Unido), la nueva sensación folk-rock sintió la llamada de la música desde muy temprano, apenas 12 años. Su destreza con la guitarra es innegable, y el mérito es mayor sabiendo que fue autodidacta. Pronto empezó a componer también, y tras sucesivas actuaciones clandestinas en bares y clubs de su ciudad, y varias presentaciones en festivales, firmó en 2011 con la discográfica Mercury Records y ese mismo año actuó en el Festival Glastonbury. Al año siguiente, el nombre de Jake Bugg dio el gran salto, y nosotros ya os hablamos de él hace unos cuantos meses.

Dos discos en dos años

Desde que sacó su primer single, Trouble Town, en septiembre de 2012, su trabajo ha sido incesante. Se embarcó en una gira por su Reino Unido natal para presentar el que sería su CD debut, Jake Bugg, que salió un mes después. A éste le siguió un tour por Europa, y después se atrevió a cruzar el charco y conquistar Norteamérica.

Este primer trabajo, muy personal, fue número uno en Reino Unido y se consagró como disco de platino. Aunque en España no tuvo cabida, muchos países de Europa, e incluso Japón, se sumaron al “fenómeno Bugg” y su CD entró fuerte en las listas musicales. Sus siguientes singles, Two Fingers, Lighting Bolt, Taste It, y varios más, continuaron la estela del primero y recibieron una muy buena crítica y fueron generosamente recibidos.

Pero este joven tenía mucho más que aportar, no iba a quedarse parado. Por ello, sólo tardo trece meses en sacar su segundo disco, Shangri La, producido enteramente en Malibú, California (de ahí el nombre del CD), por Rick Rubin, que ha producido discos de célebres cantantes y grupos tales como Lana del Rey, Kayne West, Linkin Park, Red Hot Chili Peppers, Green Day, y sucesivos trabajos de Johnny Cash, una de las más fuertes influencias de Bugg. Tanto el primer single, What doesn’t kill you, como el disco en general, tiene mayor presencia de guitarra eléctrica que el primero, más acústico e íntimo. Sin embargo, el estilo personal del joven sigue patente. En una entrevista concedida a la Rolling Stone hace casi un año, el británico aseguraba que “cuando empecé a cantar, la gente me decía que debía encontrar mi propia voz. Y yo no sabía cómo hacerlo, no tenía mucha confianza, pero pensaba: ‘Todos estos temas que me gusta tocar y escuchar son de artistas que escriben sus propias canciones. Si pudiera alegrarle el día a alguien con mis canciones, eso me alegrará el día a mí”.

Su último EP, Messed up kids.

Buenas influencias y un gran impacto

Entre los músicos que le han ayudado a encontrar su voz personal como artista y le han inspirado a la hora de componer canciones, se encuentran Donovan, Jimi Hendrix, los Beatles, Johnny Cash, Oasis, o Neil Young, entre otros, aunque él recuerda más bien a un Bob Dylan de la generación noventera. Entre unos y otros han ayudado a conformar esos dos discos que tienen contrastes pero a la vez albergan algo en común: el folk del pasado con el indie del presente, lo acústico y lo eléctrico, todo en uno.

La crítica lo ha puesto por las nubes. Pronto le llovieron peticiones de entrevistas para las más prestigiosas revistas musicales. Entre ellas, la Rolling Stone que, como hemos comentado anteriormente, logró hacerle una y lo califica como “el mejor cantautor nacido en los noventa”. Que tiemble el resto. Además, la misma revista clasificó su disco debut como el 12º mejor álbum de 2013.

A pesar de que en España se le conoce lo justo, incluso periódicos españoles nacionales como El Mundo han hablado de su triunfo en los escenarios, como el concierto de hace unos meses en el Royal Albert Hall, que consiguió llenar con más de 8.000 personas.

Sólo es el comienzo

Estos son tan sólo los primeros pasos del británico, que aunque asegura que esta repentina fama no va con él, reconoce que vive de esto, y piensa seguir con ello. Por el momento le están tratando de lujo en la industria. Noel Gallagher fue uno de los que creyeron en él primero, y lo escogió como telonero para la gira que hizo el año pasado con su banda, los High Flying Birds, por Norteamérica. Además, ya se ha codeado en carteles de festivales con artistas de la talla de los Arctic Monkeys (se le ha comparado con el cantante, Alex Turner), Blink 182, Queens of the Stone Age, Arcade Fire, The Black Keys, Kasabian, entre muchos otros. Aunque actualmente está en Japón para dar unos cuantos conciertos, visitará España este verano con el FIB (ya estuvo en 2013) a mediados de julio.

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