14 canciones para sobrevivir a San Valentín
Se acerca San Valentín, fiesta para unos, terrible día para otros. Si perteneces al segundo grupo de personas, que odian el 14 de febrero y todo lo que conlleva: absurdos peluches, golosinas en forma de corazón, publicidad en las redes sociales y escaparates repletos de románticos regalos, este es tu lugar. Te recomendamos 14 canciones anti-San Valentín para que sobrevivas a la sobredosis de azúcar.
14.Pain, deThree Days Grace. Pain es un tema bastante triste. En palabras de Adam Gontier, el cantante, es una canción que trata de “la sensación de estar constantemente aturdido con las cosas que te rodean, pero debido a tus propias acciones, y habla de estar harto de esa sensación”. La melodía transmite fuerza, pero también, y nunca mejor dicho, dolor.
13. Goin’ Down, de The Pretty Reckless. Es un temazo muy divertido de Taylor Momsen. Ya os hemos hablado anteriormente de él. La cantante ha matado a su novio por serle infiel.
12. I Don’t Love You, de My Chemical Romance. Que no os confunda el título: la canción va mucho más allá de un simple desamor de “no te quiero”. Este tema pertenece al CD conceptual The Black Parade que, como sabrán los fans de MCR, trata enteramente sobre un paciente con cáncer. En I Don’t Love You, el enfermo tiene una especie de pelea con su amada, en la que finalmente se separan. Le reprocha: “cuando te vayas, ¿tendrás las agallas de decirme: ‘no te quiero como te quise ayer?’”. El videoclip, dirigido por Marc Webb, llegó a ser uno de los más vistos en la historia de YouTube. La estética es curiosa: todo aparece en blanco y negro. La pareja de enamorados son como el yin y el yang: ella, de un níveo absoluto, y él, oscuro como contraste. En definitiva, I Don’t Love You, canción y vídeo, es perfecta para aquellos que sufran de desamor y quieran hundirse más en la miseria escuchando música deprimente (que, curiosamente, suele ser la práctica de la mayoría de las personas).
11. I Hate Myself For Loving You, de Joan Jett. Este clásico de Joan Jett, en cuya composición intervino el omnipresente Desmond Child (ha participado en algunos álbumes de Aerosmith, Cher, KISS o Bon Jovi), cuenta la historia del típico amor en el que una parte de la pareja da más que la otra. Quién viera a Jett cantando letras de despecho…
10. Glad to See You Go, de Ramones. Divertido tema de la banda de punk, tanto en su melodía como en su letra, en la que llegan a nombrar incluso a Charles Manson. Sin duda, es digna de escuchar.
9. Cry Baby,de Janis Joplin. El plato fuerte de esta canción no es tanto su letra como el sonido de Janis Joplin, desgarrador, que llega a lo más profundo de cada persona que la escucha. Es el efecto que provoca el oírla cantar: sabes que no hay nada comparable a su voz. Fue única y marcó una huella imborrable. No debemos limitarnos a disfrutar de su música en San Valentín: debemos hacerlo siempre que necesitemos escuchar sentimientos a través de una voz.
8. I Write Sins Not Tragedies, de Panic! at de Disco. Este es uno de los temas más famosos de la banda, de su primer disco, A Fever You Can’t Sweat Out, cuando todavía pertenecían a ella Ryan Ross y Jon Walker. ¿Por qué es un tema anti-San Valentín? Relata la siguiente anécdota: un novio, el día de su boda, escucha la siguiente conversación entre una sirvienta y un camarero: “-¡Qué boda tan bonita!”, “-Sí, pero es una pena, porque la prometida del pobre novio es una prostituta”. ¿Quieres conocer el desenlace de esta desaventurada historia? No tienes más que ver el videoclip, muy en la estética teatral y circense de PATD en sus inicios.
7. Love’s Requiem, de HIM. Ville Valo siempre nos regala canciones de amor en cualquier modalidad. En este caso, Love’s Requiem es una balada de esas que, si te coge en un mal día, te puede hacer llorar tontamente. A partir del minuto 1.45, cuando comienza el estribillo, viene la parte más emotiva: Valo canta con su voz grave que “el corazón de la oscuridad tiene la esperanza de encontrarte allí, y esa esperanza será nuestro réquiem al amor”. También menciona al “dolor que una vez llamamos amor” y, hacia el final, concluye: “ahora que somos libres de las cadenas de nuestro preciado amor, estoy perdido, tan perdido…”. Una letra bastante críptica, como vemos y, a la vez, en la línea de HIM. Sin duda, algo así solo puede haber sido creado por vuestra majestad infernal.
6. Heartbreaker, de Led Zeppelin. La rompecorazones es una tal Annie, pero el principal motivo por el que Heartbreaker debía formar parte de esta lista es que se trata de una auténtica obra de arte. La revista Rolling Stone nombró a Jimmy Page tercero en su lista de 100 mejores guitarristas de todos los tiempos. Joe Perry, su homólogo en Aerosmith, comentó sobre la canción y sobre Page: “Escuchar la guitarra de Jimmy Page puede transportarte. Como guitarra solista siempre interpreta la parte perfecta en el lugar adecuado. Pocos guitarristas hay con un gusto tan exquisito con él. El solo de guitarra de Heartbreaker tiene una increíble inmediatez; se tambalea en los límites de su técnica, y aun así, consigue dejarte boquiabierto”.
5. My Michelle,de Guns N’ Roses. Musicalmente es impecable, con ese sonido “¿estamos saliendo de los ochenta, o entrando en los noventa?” que caracteriza a Appetite For Destruction, y una buena dosis de rock clásico y Slash (la introducción del principio, sin él, no sería posible). Y la historia que esconde es absolutamente anti-San Valentín. Axl tuvo una novia llamada Michelle Young. De camino a un concierto, estando juntos en el coche, sonó en la radio Your Song, de Elton John, y la joven comentó que le encantaría que alguien escribiese algo similar para ella. Axl lo intentó, al principio, con una canción dulce. Pero desistió, pues la vida de Michelle era todo lo opuesto al romanticismo que ella anhelaba, y fue así como surgió My Michelle. Atentos a la primera estrofa: “Tu padre trabaja en el porno ahora que tu madre no está por aquí. A ella le encantaba la heroína, pero ahora está bajo tierra”. En contra de todo pronóstico, cuentan que Michelle no se enfadó porque Axl había sido honesto sobre su vida, que estaba llena de excesos.
4. Take It All, de Adele. La cantante británica no podía faltar en esta lista. Su fuente de inspiración suele ser el desamor, además, vivido en primera persona. No solo la letra de Take It All es emotiva, también la melodía y, sobre todo, la voz de la cantante, tan perfecta y con la técnica tan peculiar a la que nos tiene acostumbrados. Para los desencantados con el amor, este tema y, en general, el álbum 21, son de obligada adquisición.
3. You Give Love a Bad Name, de Bon Jovi. Clásico del álbum, mítico a su vez, Slippery When Wet, de 1987. Un jovencísimo Jon Bon Jovi rompía su relación con Dorothea Hurley al comienzo de Bon Jovi, en 1985. Luego, durante el año siguiente, se deja ver con Diane Lane como la pareja ideal. Pero la ruptura no debió ser agradable, pues dejó tras de sí temas melancólicos como Only Lonely, de 7800º Fahrenheit, y You Give Love a Bad Name (le das mala fama al amor), que le dedicó a la actriz. La letra no deja lugar a dudas: “Eres un arma cargada. No hay ningún lugar adonde correr. Nadie puede salvarme, el daño está hecho”. Poco después volvió con Dorothea, a la que, según dice, nunca pudo olvidar. Lo que está claro es que, 25 años después, siguen juntos.
2. Everybody Hurts,de R.E.M. Este precioso tema de R.E.M. surge en 1992 en el álbum Automatic For The People. Como ya os contamos anteriormente, es la canción que más hace llorar a los hombres, según una encuesta realizada por PRS for Music. El guitarrista Peter Buck, en la compilación In Time - The Best of R.E.M. 1988-2003, señala que la canción está pensada para los adolescentes. Es más, en 1995, la agrupación británica The Samaritans, que ayudaba a personas con problemas de depresión, hizo una campaña publicitaria utilizando la letra de Everybody Hurts con motivo de la alta tasa de suicidio juvenil. Pero esta canción no solo cuenta con una letra tremendamente conmovedora (gran parte fue escrita por el batería Bill Berry), sino con unos compositores de renombre. Los arreglos instrumentales vinieron de mano, ni más ni menos, que de John Paul Jones, bajista de Led Zeppelin. ¿Necesitáis más motivos para incluir Everybody Hurts en esta lista?
1. Tomorrow Is a Long Time, de Bob Dylan. La agridulce historia de Dylan y su amor de juventud, Suze, dio lugar a canciones como Don’t Think Twice, It’s Alright, Ballad In Plain D, y esta, Tomorrow Is a Long Time. Dylan conoció a la joven en 1961, cuando ella tenía 17 años. Hija de comunistas italianos, Suze luchaba por sus ideales: era militante de un grupo antinuclear y se manifestaba en contra de las tiendas que mantenían la segregación racial. El cantante estaba tan enamorado de ella que le pidió matrimonio, pero fue su peor error: Suze no se sentía preparada para comprometerse siendo tan joven. Así que en 1962 se marchó a estudiar a Italia, dejando en Nueva York a un Dylan abatido, pero también tremendamente creativo. Fruto de este desamor surgen obras como Tomorrow Is a Long Time, que aparece por primera vez en el recopilatorio Bob Dylan's Greatest Hits Volume II, en 1971. No hay nada como una trágica historia de amor para acompañar el 14 de febrero. Y si viene con música, mejor.


