Kevin Kolb: Cuando la suerte es tu enemiga

Sorprendentemente, todo inicio esperado, fue triturado por el ilusionante 4-0 inicial de una franquicia que parecía condenada a luchar desde la semana uno, por el próximo pick número uno del Draft 2013. Parecía irremediable.

Kevin Kolb: Cuando la suerte es tu enemiga
Kevin Kolb estará fuera de los emparrillados, al menos, tres semanas más (BleacherReport)

Arizona está mal, no seremos nosotros quienes descubramos que la racha de tres derrotas consecutivas, están perjudicando al equipo. Una racha que deja a los Cardinals de su sorprendente marca inicial de 4-0 a estar con una foja, actualmente de 4-3 igualados con Seattle y cerca de ser igualados mismamente, por los St Louis Rams, dentro de una NFC West dominada, por el momento, por esos inalcanzables San Francisco 49ers de Frank Gore, Aldon Smith, Alex Smith y Jim Harbaugh.

A principio de temporada, una lesión de John Skelton devolvió la titularidad del equipo a un Kevin Kolb que se alejó de la misma a principio de la pretemporada. Pocos confíaban en estos Cards y sin duda, el pasado reciente demostraba que no se equivocaban. Pero, sorprendentemente, todo inicio esperado, fue triturado por el sorprendente 4-0 inicial de una franquicia que parecía condenada a luchar desde la semana uno, por el próximo pick número uno del Draft 2013. Parecía irremediable. Las expectativas fueron creciendo en una este de la nacional que comenzó a destacar por su igualdad, más que la lejanía de sus equipos. Arizona puso corazón ante la falta de talento terrestre y en protección, apoyándose en una de las mejores líneas defensivas aéreas de la NFL. Los pasadores se estrellaban ante el muro cardenal que imponía el respeto perdido tiempo atrás.

Arizona arrancó bien. Estupendamente bien. El desierto volvía a sonreír.

Al momento de su lesión ante los Buffalo Bills, Kevin Kolb sumana 1,169 yardas con ocho pases a las diagonales y un rating de quarterback de 86.1. Buenos promedios para un mariscal que parecía condenado al corte o traspaso, si alguien deseaba hacerse cargo de su contrato. Los Cardinals se alzaron en la cima divisional, con victorias sorprendentes como la lograda en Foxborough ante los New England Patriots o el buen hacer de Kolb ante los Eagles, sus ex, con dos pases de anotación y un rating de quarterback de 127.4. El invicto se asomó a la puerte de Glendale y entró sin llamar.

Sin embargo las cosas se torcieron tan rápido como parecían haberse arreglado. Tras el juego ante los Bills, la franquicia del desierto publicó una nota sobre la salud de su mariscal que rezaba tal que así "Los resultados de la tomografía y la resonancia magnética no muestran fractura en las costillas o en el esternón. Los exámenes revelaron un daño en el cartílago de sus costillas y un esguince esternoclavicular que lo mantendrán fuera de acción por tiempo indeterminado".

De nuevo las nubes negras tomaron protagonismo en la carrera de un jugador excesivamente maltratado por las lesiones y sufridor, por una línea ofensiva incapáz de dar protección al pasador más castigado de la NFL. Pese a llevar dos semanas inactivo, Kolb sufrió ya 27 capturas, algo muy difícil de contrarestar para un mariscal que no destaca, precisamente, por su sangre fría a la hora de hilar jugadas.

La suerte es esquiva con un jugador que, pese a ser probable su retorno antes del fin de campaña regular, regresa la duda sobre su alto salario y la posibilidad de mantenerle como mariscal franquicia al frente de un equipo como son los Cardinals, para la temporada 2013.

El ex de la Universidad de Houston renegoció su compromiso con Arizona en 2011, dejando un salario base de un millón de dólares para 2012 observando un gran salto hacia los nueve para la temporada 2013. En ese momento, Arizona podrá tomar la decisión de cortar al jugador o si le otorgará una oportunidad más, reforzando la línea que le ha castigado durante toda estas semanas, y que hoy, le mantiene lesionado.

2011 no fue mejor para Kolb. Estuvo de titular hasta la semana siete, cuando sufrió una lesión en el pie que le alejó cuatro juegos. Posteriormente, al segundo de regresar, el pasador recibió un golpe que causó una conmoción cerebral perdiéndose los últimos juegos de la temporada.

Esta campaña Kolb tuvo sus altibajos, sobre todo en el juego ante los Miami Dolphins, cuando lanzó una intercepción en la endzone con ventaja de un punto para Arizona. Posteriormente ganarían los Cardenales. Muestra de que, un Kolb más maduro a sus 28 años de edad, comprendió que había que sobreponerse a los errores durante los partidos y no después.

Con un asterisco en su línea de protección, sobre todo con unos tackles incapaces de alejar el peligro de su zona, Kolb ha tenido que lidiar con un juego terrestre carente en su totalidad. La propia lesión de Kolb ante los Bills llegó cuando William Powell no supo reconducir una jugada errada por él mismo, al salir corriendo hacia el lado equivocado. Kolb no pudo finalizar la entrega de balón y salió corriendo con él, cayendo con fuerza hacia el suelo tras recibir un placaje.

Detrás de todo fracaso, existe culpa y culpa. Kevin Kolb pagó muchas veces su intermitencia, pero las cargas externas que soportó por el alto precio abonado por Arizona para hacerse con sus servicios desde los Eagles, no se adecúan a su desempeño real con una franquicia que desde la retirada de Kurt Warner, prefiere apoyarse en mitos pasados, la autocompasión y las cargas deportivas internas totales hacia su estelar receptor, Larry Fiztgerald.

En estos momentos Kevin Kolb no sabe la claridad de su futuro, pues todo pinta nublado para un jugador que esta temporada parecía, pese a todo, resurgir de sus cenizas. La suerte una vez más, le fue esquiva. Su carrera destacó de su persona, la paciencia a la hora de acometer acciones fuera del campo. Sus lesiones, reanimaron sus ilusiones de regresar al campo, esta, solamente espera tomarla como una lección más y dar con ssu vuelta para mantener el éxito inicial.

Arizona se queda con John Skelton en la titularidad, de retorno a principio de septiembre. Con dos quarterbacks en nómina, sanos, los Cardinals tendrán que fiar sus esperanzas a que Skelton se mantenga sano, pues una lesión, abriría paso al novato Lindley, sin experiencia en la liga y sin apoyo tras él. La recuperación de Kolb se hace urgente y necesaria para un equipo por el cuál estaba sacando la cara en las primeras semanas.