God Save the Pats

Londres se convirtió en el más genuino Estados Unidos por una noche con la disputa de las International Series de la NFL. El estadio de Wembley se vistió de gala y se llenó hasta la bandera para acoger un New England Patriots-St. Louis Rams que acabó convirtiéndose en un recital bajo la lluvia de los Patriots de Tom Brady. New England (5-3) convirtió el partido en un paseo militar y borró del mapa a unos Rams (3-5) que tampoco hicieron nada por mantenerse vivos. El partido comenzó vibrante, con un touchdown para cada equipo en los dos primeros drives, y finalmente los Patriots encontraron su versión más perfeccionada para ganar con unos estelares Gronkowski y Ridley. // Foto: Sean Ryan, NFL.

God Save the Pats
Los Patriots conquistaron Wembley en un recital ante los Rams (Foto: Sean Ryan // NFL).
Rams
7 45
Patriots
Rams: SAM BRADFORD: 23/31, 205 YDS, 1 TD, 1 INT.
Patriots: TOM BRADY: 23/35, 304 YDS, 4 TDS, 0 INT.

LONDRES, Reino Unido - Londres comenzó la noche entonando el himno británico, que puso el vello de punta a los 90.000 espectadores que abarrotaron el mítico escenario de Wembley. El ambiente era mágico. Conforme transcurrió el partido, ese himno se fue transformando hasta que toda la capital inglesa entonó el God Save The Pats.

Los New England Patriots (5-3) dominaron militarmente a unos Rams desaparecidos, incapaces de reaccionar en un día completamente aciago. Sam Bradford apareció abrumado por la situación y completó un día de pesadilla en Europa. Se le adelantó Halloween. Tanto el quarterback cherokee como todos los St. Louis Rams (3-5) desearon, a partir del tercer cuarto, subirse pronto al avión de vuelta a territorio estadounidense.

La ofensiva de New England se desenvolvió impecablemente, casi con perfección matemática, con Tom Brady y compañía jugando de memoria ante un rival que, bien es cierto, no opuso mayor contienda. El quarterback de los Patriots acabaría con 23 pases completos de 35 intentos, para 304 yardas, con hasta 4 touchdowns. Ninguna intercepción. Por los Patriots también destacaron Rob Gronkowski (147 yardas y 2 touchdowns) y Stevan Ridley (127 yardas y 1 touchdown).

Por su parte, Sam Bradford, que empezó la noche con muchas expectativas, acabaría desencantado y sin encontrarse en ninguno de los drives que iniciaba. El primero de ellos, de hecho, había acabado en un primoroso pase de touchdown que abrió el partido. Pero todo concluyó ahí. Bradford se quedó con unos números de 23 completos de 31, 205 yardas, 1 touchdown y 1 intercepción.

Bradford y Brady abren el espectaculo de la NFL por todo lo alto

Londres se vestía de fútbol americano por y para una intensa noche. Por un domingo, los focos no los acapararía ni el fútbol ni el rugby, tocaba recibir a los aficionados a un deporte que consiguió que Wembley se llenase hasta la bandera. Era el evento que viven en persona una vez al año mientras el resto se vive desde la distancia, con un gran charco de separación.

Después del emocionante protocolo de los himnos y el kick off que daba inicio a las International Series, Sam Bradford tomó el balón y se propuso dar espectáculo desde el primer segundo. Bradford se puso sombrero de copa, se atavió de gala y se dirigió, con voz clara, a los ladies and gentlemen que asistieron a Wembley. Todos estaban atentos a él, al maestro de ceremonias de la noche, a Sam Bradford.

Sin más dilación ni cortapisas, el quarterback lanzó un pase estratosférico que voló alto, siguiendo la curvatura del arco del arco de Wembley. Era una auténtica bomba que iba a caer sobre Londres. Pero apareció Chris Givens para evitar que ese ovoide tocara tierra y, en consecuencia, poner por delante a los Rams. Ya en la end zone rival, el receptor de St. Louis se encontró solo, sin marca clara. La secundaria de los Patriots había cometido un fatal error de coordinación y les iba a costar los siete primeros puntos. El duelo arrancaba por todo lo alto y Tom Brady estaba obligado a igualar la actuación de su homólogo en los Rams. La carta de presentación de Bradford asustaba: 50 yardas de pase para el primer touchdown. Y solo se habían jugado 3 minutos.

Los Patriots asimilan mejor la intensa lluvia

Pero entonces la lluvia comenzó a caer más intensamente sobre Londres. Fue en ese momento cuando los Patriots se inspiraron y jugaron como en casa, como si la capital británica se transformara en Boston y esa lluvia fuera la que tantas veces se ve en Foxborough. Además de la lluvia, la grada –mayoritariamente patriot- ayudó a que New England Patriots se soltase. Si la bienvenida al espectáculo la había dado St. Louis, Tom Brady descorrería el telón y daría paso al primer acto.

También en su primer drive del partido, el quarterback de los Patriots apareció para anotar con esa elegancia suya que encaja perfectamente con el prototipo de caballero inglés. Quizá fuese por eso que Brady se encontró en su salsa y dirigió perfectamente a los Patriots, con tranquilidad pasmosa y sin prisas. Sabía que llegaría el touchdown y llegó. Tras recorrerse todo el campo, Brady puso el balón en manos Brandon Lloyd para igualar la contienda.

Después de empatar y derribar el factor sorpresa de los Rams, el ímpetu inicial de Bradford y compañía se redujo. Aunque su segundo ataque había comenzado bien, los Patriots detuvieron al bueno de Sam y se propusieron demostrar quién mandaba. Y el que  tenía los galones y los iba a utilizar era Tom Brady, que convirtió el partido en un monólogo patriot. En las siguientes cuatro posesiones, New England anotó.

Los Patriots enderezaron, por fin, las cosas en defensa, y en ataque solo quedaba arrollar ante unos Rams que veían como New England se marchaba poco a poco en el marcador. Bradford no encontraba manera de avanzar yardas y siempre se topaba con la solidez defensiva. Su campo de visión estuvo borroso y los Patriots no les perdonaron.

Primero, llegaría una espectacular atrapada de Rob Gronkowski, que dejaría el touchdown en bandeja a su equipo. A solo 2 yardas del touchdown, Shane Vereen corrió para rematar los siete puntos y poner arriba a los Patriots. De ese cohete no se bajaron, y sólo acababan de despegar.

Gronkowski y Ridley se erigen en protagonistas en Wembley

El segundo cuarto comenzó empezó con ese 14-7 y acabó con 28-7. Detrás de ese distanciamiento en el marcador se esconden sendos touchdowns de la mano de Gronkowski y Stevan Ridley, que se iban a consolidar firmemente como dos de los protagonistas del partido.

El touchdown de Gronkowski llegaría gracias a una jugada que él fabricó y buscó junto a Brady. No podía ser otro más que Gronk. El tight end de los Patriots ganó, él solo, 99 yardas en 4 recepciones. En la penúltima de ellas, corrió con dos rivales subidos, literalmente, a su espalda. Todo fuerza. Su última recepción, tras un potente pase de Brady, valió seis puntos. Más el punto extra, siete. Rob entiende más que nadie a Tom y lo demostró. Sólo era el principio de su gran actuación.

No se quedó atrás Stevan Ridley, que ejercía una labor más oscura, ganando yardas poco a poco pero avanzándolas imperial. Se escurría como un reptil, por todas partes, pocas veces le paraban. Recibió su justo premio en la última jugada antes del descanso. Los Patriots recuperaron el balón tras un fake field goal fallido de los Rams y lo convirtieron en oro. Un regalo así, a falta de dos minutos, no podía ser desaprovechado.

Tom Brady cogió el balón y en un minuto se plantó en la red zone. Un par de inoportunas penalizaciones fueron claves para que el ataque de los Patriots tuviera éxito. Los Rams se estaban yendo del partido y lo demostraban así. En 1ª & Goal, Stevan Ridley corrió para poner más de media sentencia en el electrónico de Wembley. 28-7 y al descanso.

Los Rams desaparecen de la fiesta en la segunda parte

La primera mitad había sido emocionante, electrizante en su inicio y de sensaciones contrapuestas. Los St. Louis Rams habían entrado en una depresión de la que nunca saldrían. La remontada todavía era posible, pero ante unos Patriots enchufadísimos, la tarea era muy complicada. Más aún si bajaban los brazos, que fue lo que hicieron.

En la segunda parte, todo iba a ser muy diferente. Si en la primera el aficionado pensó que había valido la pena ir hasta Wembley para ver un gran partido de football, la segunda le hizo pensárselo. La ocasión era igualmente única pero a los Rams tampoco les iba demasiado aquello de Londres. Para ellos era un partido más y se dejaron ir.

Al tiempo que la lluvia se intensificaba, St. Louis Rams dormía cada vez más profundamente. El primer touchdown del tercer cuarto fue la puntilla que hizo desaparecer a los que ejercían de locales, los Rams. Tom Brady encontró de nuevo a Brandon Lloyd para que éste pusiera su segundo touchdown de la noche y rubricara el 35-7. Eficiencia perfecta de los Patriots, con Wes Welker apareciendo tímidamente y Ridley percutiendo la ya débil defensiva morada.

Gronkowski redondea la noche y Londres se despide hasta el año que viene

El último touchdown de los Patriots llegó en el último cuarto y evidenció la dejadez de los Rams. El partido había adquirido el rango de paseo militar y ante eso, lo único que pudo hacer St. Louis fue mirar. En la última anotación de siete, Gronkowski recibió solo en un error total de la secundaria de los Rams, que se quedó mirando al tight end de brazos cruzados. Ya daba igual, el partido estaba perdido.

Celebraban la victoria los Patriots y toda la grada del estadio de Wembley. El partido se consumió entre más errores de Bradford y compañía, que no consiguieron ni una anotación. Los minutos acababan y Londres disfrutaba de sus postreros instantes de NFL hasta la temporada que viene. Dentro de un año, volverá el fútbol americano a Londres con un San Francisco 49ers-Jacksonville Jaguars. Hasta entonces, tocará ver desde lejos el devenir del mayor espectáculo del mundo, que aterrizó en Europa para que, en muchos de los allí presentes, quede grabada a fuego la experiencia de vivir de cerca la emoción del football.

Los New England Patriots, con 5-3 de balance y líderes de la AFC Este, volverán a la vida real la semana que viene con un duelo divisional ante los Buffalo Bills en el Gillette Stadium.

Por su parte, los St. Louis Rams se sitúan ahora con 3-5 y tendrán que remontar en la segunda parte de la temporada regular si quieren meterse en los playoffs. Sam Bradford tiene que enderezar el rumbo y olvidar la imagen del partido de Londres, donde los Rams fueron anulados por completo. La semana nueve, St.Louis tendrá su semana de descanso.