"Romontada" inconclusa

Los Dallas Cowboys se quedaron a un paso de la remontada con Tony Romo lavándose la cara tras la reanudación y tres de sus receptores pasando de las 100 yardas. En el primer tiempo, Romo había lanzado tres intercepciones para empezar una noche para olvidar. En la segunda, todo cambió cuando los New York Giants bajaron los brazos inesperadamente y se dejaron remontar un 23-0. Eli Manning regresó al campo a tiempo pero los Giants estuvieron a un dedo, literalmente, de perder. Y es que el último intento desesperado de los Cowboys acabó con Dez Bryant atrapando acrobáticamente el ovoide para touchdown. La repetición reveló que la mano de Bryant estaba fuera del campo: los Cowboys se habían quedado sin touchdown ni victoria.

"Romontada" inconclusa
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Los Giants estuvieron a punto de perder tras empezar ganando 23-0 (Foto: giants.com).

ARLINGTON, Texas - Los Dallas Cowboys (3-4) resurgieron de sus cenizas en una segunda parte rocambolesca y a punto estuvieron de culminar una remontada que los New York Giants (6-2) nunca debieron permitir.

Hasta un 23-0 a su favor tuvieron los Giants, el partido parecía encarrilado y Tony Romo estaba dando otra lección dudosamente magistral de cómo no se ha de jugar un partido. El comienzo del quarterback cowboy fue horrible, registrando hasta tres intercepciones que -y este es el problema- no sorprendieron a nadie.

Las estadísticas de Romo quedaron totalmente empañadas por sus intercepciones, 4 en total. El resto de su partido fue de 437 yardas en 36 de 62 completos. Por Dallas también destacó el papel en la segunda mitad de tres de sus receptores. Jason Witten, Miles Austin y Dez Bryan pasaron de las 100 yardas por aire cada uno, dato que adquiere especial relevancia si se tiene en cuenta que desde 1963 los Cowboys no lograban que tres receptores pasaran de 100 yardas en un mismo partido.

Los Giants lo aprovecharon al máximo y creyeron haber sentenciado el duelo. Ese fue el gran error de todos los Giants y de un Eli Manning que después se vio obligado a remar a contracorriente para salvar una victoria que minutos atrás parecía segura. El quarterback de los Giants acabó con unos números de 15 completos de 29 intentos para 192 yardas, sin touchdowns y sí con una intercepción. No fue, ni remotamente, la mejor noche de Eli. Hizo méritos para caer, como su equipo.

Romo, tres intercepciones para desayunar

Pasó que en el bando contario Romo también mereció perder y su intento de remontada épica quedó en decepción absoluta a última hora. La historia sería bien distinta si en la última jugada Dez Bryant hubiera tenido la mano más corta. Y es que, después de atrapar un profundo pase de Romo en la end zoney decretarse el touchdown que le daba la victoria a los Cowboys y desataba la locura en Arlington, la repetición aguó la fiesta. No fue por un pelo pero sí por un dedo: el meñique de Dez estaba tocando fuera del campo y eso evitó que se hiciera efectiva la anotación.

Antes, el partido había sido dado vueltas como un tiovivo y los equipos se pasaron la patata caliente como y cuando pudieron. En la primera mitad tuvo lugar el descalabro local. Tony Romo convertió en intercepción hasta tres drives. Los Giants arrancaron con Lawrence Tynes anotando tres field goals en los dos primeros cuartos. En ellos también se vieron dos touchdowns, uno con carrera de una yarda de Andre Brown y otro en retorno de una de las mencionadas intercepciones. Fue Pierre-Paul el que anotó ese último touchdown que les daba un 23-0 casi irremontable.

En ese momento todo daría un vuelco de 180 grados para que comenzase lo impensable en New York. El segundo cuarto acabó con las dos primeras anotaciones locales. Primero, un touchdown de Felix Jones estrenaba el contador cowboy. Antes del descanso, Dan Bailey puso tres puntos con un field goal de 51 yardas.

Revolución cowboy, errores giants

La reanudación trajo la consagración de la revolución tejana. Tony Romo comenzó a buscar a su tight end Jason Witten y vio que funcionaba. Hizo hincapié por esa vía Romo y consiguió ganar muchas yardas. El mismo Romo corrió para touchdown cuando estaba contra las cuerdas y lo celebró con rabia. Antes de que concluyese el tercer cuarto consiguió, con un pase de una yarda para John Philips, el 24-23 que le ponía por delante. Sí, era verdad, los Cowboys habían remontado 23 puntos.

La máxima de arena había sido contrastada con una buena dosis de cal. Una cosa no quitaba la otra y Romo seguía siendo el quarterback que minutos antes lanzaba balones al contrario como norma, pero lo había enmendado y le faltaba poco para cerrarlo. Ahí, Manning aparecería para salvar los muebles. No hizo demasiado el quarterback, pero sí acercó lo suficiente el balón a posición de field goal. Una vez ahí, Tynes hizo el resto con dos chuts más y eso sirvió para poner un 29-24 que nunca se movería.

En el último instante pudo hacer acto de presencia la épica. El dramatismo era más propio de partido de playoffs que de semana ocho de regular season. Tony Romo rezó y lanzó ese pase estratosférico que atrapó Dez Bryant. Tras la desilusión, Romo tuvo oportunidad para probar otra vez, pero irónicamente su último pase se convirtió en intercepción. Un simple dedo evitó que este párrafo hubiera contado una remontada soñada de los Cowboys. La realidad en Dallas es que, finalmente, no hubo "romontada".

La semana nueve los Cowboys tendrán que hacer frente a unos Dolphins que están cumpliendo este año, mientras que los New York Giants se verán las caras con Pittsburgh Steelers en el que será uno de los duelos grandes del próximo domingo.