Con letras de Oro: Chicago Bears 1985, nacidos para morder

En 1985 la historia alzó a Chicago hacia el éxito deportivo, y los Bears fueron sus protagonistas. Máximos protagonistas. La revolución del '46' llevó la gloria a una ciudad que no saboreaba un título nacional desde 1963, cuando los Bears conquistaron el campeonato de la NFL derrotando a los New York Giants por 14-10 en Wrigley Field.

Con letras de Oro: Chicago Bears 1985, nacidos para morder
A día de hoy, muchos expertos consideran a los Bears de 1985, el mejor equipo en la historia de la NFL (Amazon.com).

La NFL se destaca por muchos equipos de leyenda. Equipos que han alzado varios títulos a los cielos de varias ciudades de los Estados Unidos. Equipos que han llenado páginas, libros y han inspirado documentales, inclusive películas que hoy día han llegado hasta nosotros. Equipos aupados en base a una estrella que lograba funcionalidad en sus compañeros para conquistar el horizonte e irse más allá dentro de sus posibilidades, superando barreras que se antojaban imposibles, siendo semillero de leyendas, otrora jugadores desconocidos, que la fama tomó en brazos y seguirá meciendo como un bebé por lo que reste de historia en un magnífico deporte conocido como fútbol americano.

Cuando decides tomar un camino, convencido de su funcionamiento, ignoras cualquier palabra que señale un error en tus propios cálculos, nada puede desviar un camino marcado que tú mismo has soñado, imaginado, ideado. La realidad no se adapta a ti, pero tú sabes que el premio tiene que llegar. Lo sabes, una luz en tu propio interior te indica que el trono dorado está más cerca de lo que quienes te rodean imaginan. Las risas te acusan, pero tu fe y convencimiento consigue aislarte de todo lo que te cubre, para seguir en una lucha que solamente te incumbe a ti, los tuyos y el objetivo final.
 
Una ciudad de leyenda.
 
Los años han ido pasando en Chicago. La Ciudad de los Vientos ha visto nacer grandes leyendas del deporte profesional, quizás la más conocida sea Michael Jordan. No se quedan cortos en equipos, obviamente, el panorama global no puede olvidar los Bulls de Jordan-Jackson-Pippen y sus seis anillos de la NBA en las temporadas de 1991, 1992, 1993, 1996, 1997 y 1998. Aquellos Bulls están considerados como una de las mayores dinastías en la historia del deporte mundial, y el mejor equipo de baloncesto de la era moderna. Aquellos Bulls revolucionaron el baloncesto en los 90 llevando la fantasía a cada colegio, televisor, revista y mente del mundo. Jordan nos hizo creer que volar era posible, que la fantasía podía existir y una cancha de baloncesto era el lugar idóneo para llevarla a cabo ¿Por qué no? Su Majestad abrió las aguas del mar 'rojo' y aupó a la Ciudad de los Vientos a la cima del mundo, coronando la historia y reinando desde los cielos por y para siempre ante los ojos de unos mortales que aún sueñan con alcanzar un mínimo de la grandeza de 'Air' Jordan.
 
    
 
Mencionamos a los Bulls por el simple hecho de su revolución del concepto 'dinastía' dentro del deporte a nivel profesional y su gigantesco aporte a la propia ciudad. Dicha situación a nivel global que posicionó a Chicago en el mapa mundial deportivo, al menos dentro del concepto que se tenía en grandes ligas con Estados Unidos en aquellos años tras el 'boom' en occidente de la NBA, algo que nunca llegó a suceder con la NFL, tan siquiera en nuestros días.
 
Pero la realidad es otra, porque aquellos Bulls no fueron el primer equipo dominante de Chicago a nivel nacional, aunque los títulos les acompañaron en mayor o menor medida, su realidad es competida cara a cara por quienes pueden atribuirse ese papel de 'pioneros' en la ciudad de Illinois. En 1985 la historia alzó a Chicago hacia el éxito deportivo, y los Bears fueron sus protagonistas. Máximos protagonistas. La revolución del '46' llevó la gloria a una ciudad que no saboreaba un título nacional desde 1963, cuando los Bears conquistaron el campeonato de la NFL derrotando a los New York Giants por 14-10 en Wrigley Field
 
Renacen los 'Monsters of the Midway'.
 
Los Bears eran, en la era pre Super Bowl, el segundo equipo tras los Green bay Packers (8) con sus seis campeonatos nacionales. Su importancia en la liga iba ligada a su grandeza de palmares. Un equipo criado en la grandeza, el honor y el orgullo. Eran tiempos pasados, tiempos que quedaron atrás y mantuvieron a la ciudad 20 años alejada de las cimas del éxito. Dos décadas de sin sabores, hasta que llegaron ellos. Un grupo que se unió y fabricó una leyenda eterna en la retina de cada ciudadano
 
¿Quién no recuerda a Walter Payton, Jim McMahon, David Duerson, Kevin Butler, Richard Dent, Steve McMichael, Otis Wilson, Dan Hampton, Mike Singletary, Jay Hilgenberg, Matt Suhey, Mike Ditka o Buddy Ryan? muy pocos equipos han ejercido un dominio tan feroz e insultante como lo hicieron los Chicago Bears en 1985, en el camino a su 'paliza' a los New England Patriots en el Super Bowl XX por 46-10. 
 
Aquellos Bears únicamente se quedaron a un triunfo de los únicos invictos en la historia de la NFL, los Miami Dolphins de 1972 y construyeron, desde 1978, la que es considerada mejor defensiva de la NFL, dentro de una temporada, rivalizando con la 'Steel Courtain' de los Steelers en 1976. Mencionar la igualdad es dentro de la visión de cada hombre y mujer, ya que para otra rama de expertos, los Bears de Ditka-Ryan en 1985, son la mejor defensiva que la NFL ha visto aa lo largo de sus muchas décadas de historia.
 
Yendo línea a línea, aquellos Bears de 1985 han sido, y son hoy en día, uno de los equipos más sólidos que se han visto en el fútbol americano a nivel profesional. Cuatro de sus jugadores hoy en día han sido inmortalizados en el Salón de la Fama en Canton, Ohio: Mike Ditka, entrenador en jefe; el linebacker Mike Singletary, el running back Walter Payton y el defensive tackle Dan Hampton. 
 
Un equipo creado para morder.
 
Ditka concibió a su equipo junto a Ryan, dispuestos a ser un antes y un después en la Conferencia Nacional y la liga de fútbol. Su equipo debía tener en mente, no impedir que el rival lanzase y corriese, no. El rival debía sentirse ahogado, presionado y perder el juicio deportivo dentro del emparrillado. Crearon un equipo completjo, tomando los parámetros de los Bears del 63 o la Universidad de Chicago de 1940. 
 
                        
 
La muestra del toque que Buddy Ryan le otorgó a los renacidos 'Monstruos del Midway' fue el único juego que perdieron, ante los propios Miami Dolphins. Los Dolphins de Dan Marino impidieron a estoss Bears ir hacia el invicto, quizás por la clase de quarterback que era el propio Marino. La presión sobre su propio pase, acelerando el lanzamiento, no ejercía demasiada diferencia con la forma de jugar de un Marino que estaba acostumbrado a sus pases relámpago y decisiones en milésimas de segundo.
 
En dicho juego ante los Dolphins, una de las anécdotas más recordadas del equipo, fue el encontronazo que tuvieron Ryan y Ditka, cuando el primero se negó a realizar un cambio ordenado por el segundo retando éste último a coordinador a resolver sus diferencias fuera, entre golpes. El problema no fue a mayores, pero mostró la bicefalía de aquel equipo.
 
Por los tiempos, o no, hoy en día sería realmente muy complicado, por no decir imposible, utilizar aquella defensiva. Con un sistema, casi generalizado, de Ofensiva de la Costa Oeste, amén de la gran cantidad de formaciones hoy usadas, intentar ejercer presión total en acarreo, dejando de lado al propio quarterback el cuál tendría algo más de tiempo para lanzar, haría tomar demasiado riesgo a los equipos que tomasen por uso la mítica '46' de los Bears. Si la opción fuese contraria, el acarreo quedaría demasiado liberado mientras el mariscal es llevado al suelo. Llegamos al punto de que, desde 1985, ningún equipo ha tenido éxito con dicho sistema, siendo estos Bears únicos en su estilo y especie, con una línea tan dominante y asfixiante. Apoyadores o esquineros, los blitzs devían de caer sobre el rival como una lluvia de meteoros, con seis jugadores, más o menos, entrando a la presión y por lo tanto, su contendiente optaba por dejar de lado el juego de carrera teniendo al mariscal en sus propias manos. Contando en tiempos en los cuales no existía una opción total como se mencionó, por el juego de pase, el pasador se sentía obligado a soltar el balón precipitadamente, sin opciones de meditar lo suficiente la jugada, entregando el fumble, intercepción o simplemente llenando su foja de incompletos.
 
De esta forma, la línea engullía las opciones de carrera como si fuesen arenas movedizas, dejando al corredor hundido en un mar de apoyadores o simplemente presionaba de tal forma al pasador, que éste perdía la noción de estado, olvidándose de su lugar y cayendo en mitad de una espiral de 'rottweilers', que maniataban cualquier intento de alcanzar a sus receptores o simplemente, de completar eficientemente un pase. Se recuerda la mítica frase del linebacker Mike Singletary:
 
"Era un grupo de jugadores destinados a imponer una presión, que nunca se había visto... jamás"
 
El propio quarterback de los Redskins en los 80, Joe Theismann, señaló tiempo atrás que hoy día, cierra los ojos, y ve la defensiva de los Bears caer sobre él. Eran una pesadilla, y hoy lo siguen siendo de forma recurrente para muchas de sus 'víctimas'.
 
Aquella defensiva pasó a la historia con el sobrenombre de '46' no por el propio sistema, si no por el nombre del jugador Doug Plank, quien era la extensión del ideólogo Buddy Ryan, dentro del emparrillado. Aunque es cierto que compartían otro apodo o sobremombre siendo conocidos como "La defensa rottweiler". Dicho apodo llegó tras un juego ante los Cowboys, cuando Dave Duerson y Ottis Wilson, teniendo éstos un enfrentamiento con los fans de Dallas. Ambos jugadores tomándoselo en cierto modo, a broma, comenzaron a emitir ladridos hacia el público apoyados por la fanaticada 'Bear' presente en el estado. 
 
El camino a New Orleans
 
Los Bears llegaron al Super Bowl dejando a siete de sus rivales en 10 puntos o menos. A ello añadieron su blanqueada a los New York Giants en el juego divisional de la Conferencia Nacional
 
15 ganados, uno perdido en una temporada regular que les negó el ansiado récord de 1972. Los Dolphins fueron los protagonistas de aquella derrota, siendo ella el único borrón en un año para el recuerdo.
 
Mejor defensiva en puntos permitidos con 198, e intercepciones totales con 34. Fue el equipo que menos jugadas por acarreo permitió en la NFL, con 359, quienes menos yardas por tierra permitieron con 1,319 y menos llegadas alas diagonales toleraron, con un total de seis. Su defensa aérea fue la tercera en la liga en yardas permitidas, con 1,816 y anotaciones por aire permitidas con 22.
 
Pero la ofensiva de aquellos Bears no se quedó atrás, como muchos pudieran pensar. Fueron los mejores por tierra con un total de 2,761 yardas, y 27 anotaciones. A ello sumaron ser el equipo que menos balones perdidos tuvo.
 
Playoffs: Divisional vsNew York Giants.
 
Chicago apenas permitió 32 yardas por tierra a los Giants, y capturas para que los neoyorquinos perdiesen nada más y nada menos que 60 yardas. Phil Simms sufrió un total de siete capturas, de esas siete, tres y media llegaron de Richard Dent. Los Bears ganaron 21-0, gracias a un mal despeje de Landeta que Shaun Gayle tomó dentro de la yarda cinco para ejecutar el regreso de patada. Posteriormente, Jim McMahon lanzaría para dos anotaciones, ambas hacia Dennis McKinnon, para finiquitar el juego en favor de los de Illinois.
 
Playoffs: Campeonato NFC vs. Los Angeles Rams.
 
El juego por la Conferencia Nacional no fue demasiado diferente. Chicago volvió a blanquear, esta vez a Los Angeles Rams, que fueron limitados a 130 yardas totales. Jim McMahon anotó en 16 yardas el primer, dando pase de 22 hacia Willie Gault en el tercer episodio. Chicago añadió a la cuenta un gol de campo de Kevin Butler de 34 yardas. Los cartones se cerraron tras la presión que ejerció Richard Dent a Dieter Brick, mariscal de los Rams, que provocó un balón suelto recuperado por el linebacker Wilber Marshall, llegando a las diagonales tras devolución de 52 yardas. Chicago llegaba a New Orleans, llegaba al Super Bowl, la gloria de aquel equipo mítico apenas a cuatro cuartos de distancia.
 
Super Bowl XX vs New England Patriots.
 
Una máquina perfectamente engrasada, funcionando como un ordenador programado, sin fallos, sin fisuras, totalmente enfocada en ganar, producir e impedir producir al rival. Los New England Patriots, campeones de la Conferencia Americana, llegaron a su primer Super Bowl y se fueron con una derrota dolorosa, pero con la lección aprendida. Un resultado de 46-10 cerró la temporada de los Bears, marcando récords en dicho Super Bowl, siendo el equipo que menos yardas por carrera toleró, con siete y más capturas al quarterback dio, con otras siete. Richard Dent fue nombrado MVP en el Superdome, cerrando un año histórico e irrepetible para aquellos Osos.
 
Lo más recordado de aquel juego fue Walter Payton, y no por su juego en sí mismo. La estrella indiscutible de aquellos Bears abandonó su única aparición en un Super Bowl sin lograr una anotación. Aún hoy causa cierto recelo que en la yarda uno de New England, con todo decidido, en un acarro que cerraría el resultado, se optó por el liniero William 'La nevera' Perry ante que darle el ovoide a un Payton que zanjó toda polémica tras el juego, recordando que "el equipo había ganado, y eso era lo importante y único".
 
Dos imágenes en la historia.
 
Desde 1966, cuando los Green bay Packers de Vince Lombardi conquistaron el primer Super Bowl, existe la tradición de sacar al entrenador en jefe a hombros por sus propios jugadores, no fue excepción cuando Mike Ditka fue aupado por sus jugadores al finalizar el encuentro. 
 
                                                                    
 
Pero no fue el único, Buddy Ryan tocó los cielos cuando los defensivos le alzaron al mismo tiempo que al propio Ditka. Un colectivo, un equipo, un grupo, dos cabezas y dos bandos. Todos unidos para un objetivo, logrado.
 
                                                                        
 
Pero también fue el principio del fin. La unión Ditka-Ryan comenzó a debilitarse tras el juego grande. Ryan acudió al llamado de los Philadelphia Eagles para ser su entrenador en jefe, donde estaría hasta 1990.
 
Aquellos Bears fueron alfa y omega, pues 1985 fue su único año. Un equipo irrepetible, que unos afortunados tuvieron la suerte de ver en vivo, algo que hoy por hoy dificilmente podrá suceder. Pero el lado oscuro también les llegó, pues con todo de cara para ser una dinastía como lo fueron antes los Steelers, los 49ers o los Patriots, solamente tocaron la gloria una vez. Una sola vez. Pero, pese a ello, aquellos Bears siguen siendo considerados, a día de hoy, uno de los mejores equipos de la historia en el deporte profesional, y para muchos, el mejor equipo que pasó por la National Fooball League.
 
Agradecimientos especiales al compañero Manuel Moral, colaborador de NFLhispano y el podcast Radio Endzone, en la elaboración de este reportaje.