El imperio de Adrian Peterson somete a unos decadentes Bears

Dos semanas después de que los Chicago Bears (8-5) sumaran su única victoria en las últimas cinco semanas precisamente ante los Vikings, Adrian Peterson ahondó en la depresión de Jay Cutler y compañía. El running back de los Minnesota Vikings (7-6) se fue del primer cuarto con más de 100 yardas por tierra y dos touchdowns en su cuenta personal. Los Vikings mantienen así sus esperanzas de playoffs y encaran las tres últimas semanas con moral y un corredor que marca el ritmo de toda la NFL. Cutler, que lanzó dos intercepciones retornadas para touchdown -uno fue posteriormente anulado-, se complica la vida y no consigue asegurar postemporada. // Foto: Genevieve Ross, AP.

El imperio de Adrian Peterson somete a unos decadentes Bears
Vikings
21 14
Bears

MINNEAPOLIS - Adrian Peterson llegó un domingo más al Mall Of America Stadium para realizar un trabajo que, para cualquier otro mortal, resulta harto complicado. Hay muy pocos jugadores a la altura de este running back y, desde luego, menos aún que ocupen su posición.

Peterson llegó, vio y venció. No le hacía falta carta de presentación alguna pero él decidió que iba a recordarles a los Bears quién era y por qué esta temporada puede ser tanto Offensive Player of the Year como Comeback Player of the Year.

Al término del primer cuarto del duelo divisional en la NFC Norte ante los Chicago Bears, Peterson había corrido más de 100 yardas y ya había anotado sus dos touchdowns, que permitieron a Minnesota irse 14-0 arriba en los primeros quince minutos y tener una ventaja que los Bears jamás pudieron remontar. En total, el running back acabó el juego con 154 yardas en carrera en sus 31 carreras. Mientras tanto y en la misma ofensiva, el papel de Christian Ponder es cada vez más testimonial -11 completos de 17 intentos para 91 yardas con una intercepción-.

Los Chicago Bears, que se supone llegaban a Minneapolis sabiendo que los Vikings contaban con un corredor duro de pelar, recibieron –como se dice vulgarmente- la primera en la frente. Adrian Peterson no se anduvo con chiquitas ni rodeos, él cogió el balón e hizo del primer drive del día un ataque letal.

Peterson, inmenso desde el primer drive

Ya en el primer acarreo –también primera jugada del duelo-, el jugador de los Vikings impuso su ley corriendo para 51 yardas hasta la 29 de Chicago. La talla de Peterson es incomparable y su facilidad para esquivar rivales, asombrosa. Desde ese momento, él fue el ataque de los Vikings al completo y por él consiguieron los locales el primer touchdown.

Tras apenas un par de carreras suyas más –eso fue el primer drive, no más-, Minnesota quedó a una yarda de la anotación y el culminó y firmó su primera faena del día. Los Vikings estaban siete arriba en un visto y no visto y la otrora portentosa defensiva de los Bears estaba quedando reducida a cenizas. Y no había hecho más que comenzar.

Poco después, con un Jay Cutler desconcertado y unos Bears que han ido progresivamente a menos durante las últimas semanas, llegaría el segundo zarpazo de los Vikings de Peterson. Cutler, que acabó el choque con 22 completos de 44 para 260 yardas y un touchdown, ensombrecería sus números con dos intercepciones vitales. La primera no tardaría en llegar y fue en uno de sus primeros lanzamientos. El quarterback fue interceptado por el rookie Josh Robinson, que retornó en una gran carrera para touchdown.

Cutler no reacciona y cede dos intercepciones letales

La euforia ya estaba desatada en el estadio cuando los árbitros, después de revisar, anularon el tanto para dejarlo el balón a tres yardas de la end zone. Robinson había pisado con un pie fuera. No obstante, aquello no fue más que un retraso de la agonía y un regalo para Peterson, que se encargó de volver a poner los seis puntos  -siete con el punto extra- en el casillero de los Vikings. Ya iban dos en el primer cuarto, el día prometía y los Bears habían sufrido a Peterson en sus carnes.

El partido continuó para que los Chicago Bears caminaran por el desierto y corroboraran que se están metiendo en un lío que puede llegar en el peor momento de la temporada regular, cuando parecía que vivirían felices y comerían perdices.

De todas formas, Jay Cutler podría conectar un pase a las diagonales justo antes de que acabara el segundo cuarto. En un vistazo rápido, distinguió a Alshon Jeffery en buena posición y los primeros puntos de los Bears subían al marcador antes del descanso. Lejos de ser psicológico en el sentido positivo, el 14-7 mantuvo en las nubes a Jay Cutler, que fue interceptado por segunda vez. Esta no tendría tanta suerte como la primera ocasión y el touchdown llegaría directamente. Harrison Smith se marcó un grandísimo retorno que ampliaba las distancias y, entonces sí, hacía enloquecer al Mall Of America.

Los Vikings se meten de lleno en la lucha por playoffs

El día fue muriendo poco a poco en Minneapolis y las opciones de playoff seguían vigentes. Gracias a Peterson, más vivas que nunca. Tras un bajón a mitad de temporada, los Vikings vuelven a ser potentes y lucharán hasta la última semana por el comodín que da acceso a playoffs. Ahora mismo, su balance es de 7-6 y su inigualable juego de carrera les puede meter en liza. Parece que da igual que Christian Ponder no complete grandes partidos mientras por tierra el juego de Minnesota sea imperial.

La semana que viene, los Minnesota Vikings se enfrentarán a los St. Louis Rams en un choque entre equipos que aspiran a asomar la cabeza en postemporada.

Los Chicago Bears, que recortaron distancias a falta de dos minutos con Cutler en el banquillo –Campbell le sustituyó-, siguen con su depresión de final de temporada y se complican la vida más de lo previsto hace apenas semanas. No está tan claro que los de Chicago, 8-5, se hagan con plaza en los playoffs, y deberán mantener la concentración al máximo en los últimos tres encuentros para asegurar la postemporada. Su próxima cita será contra los Green Bay Packers, en un duelo divisional que medirá decisivamente las aspiraciones de los Bears y con la victoria como obligación. En el domingo de la semana catorce, Adrian Peterson fue su némesis. Fue imposible pararle los pies.