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VAVEL, un vivero de lecciones

Es la cronología escrita en primera persona de una clase magistral de la vida, tanto profesional como diaria. Es el relato de una maravillosa oportunidad, dotada de confianza, carisma, afecto y cariño. Es la narración de un sinfín de enseñanzas, que te curten y te demuestran cual es el camino correcto. A punto de finalizar el 2011, aún no encuentro las palabras suficientes para agradecer que en agosto de 2010, un artículo de opinión y una crónica sobre la rivalidad nacida entre Villarreal y Mallorca, me permitiesen formar de la familia VAVEL.

Era verano del 2010 y había terminado de cursar mi primer año de Periodismo, una vocación que llamó a mis puertas desde bien pequeño. El periodismo deportivo era una afición a la que no encontraba límites ni le ponía barreras. Quienes me conocen saben que disfruto como un enano hablando de fútbol, que a la edad de 5 años me sabía todas las banderas y sus capitales de aquellos países que integraban las selecciones de los Mundiales. Le pedía a mi padre que me hablase sobre estos países y que posteriormente yo compartía con mis amigos con el balón como telón de fondo. Ansioso por callar mi afán de escribir e informar, busqué medios para saciar esa hambre literaria e informativa  que florecía en mí. Aún desconozco cómo llegué a toparme con VAVEL, una página web que me llamó muchísimo la atención a primera vista por aquél entonces cuando vi que dedicaban mucho espacio a secciones internacionales, donde leía noticias que no tenían espacio en otros medios nacionales.

Decidí buscar el enlace de contacto para probar suerte. La respuesta no tardó en llegar: me pedían una prueba de redacción sobre Alberto Contador. ¡¡No sabía dónde meterme!! No soy muy aficionado al ciclismo y mucho menos conocía al ciclista madrileño lo suficiente como para iniciarme con él. Pedí por favor escribir sobre fútbol. En esta ocasión, la respuesta si tardó en llegar. Me arrepentía de sobremanera por haber desperdiciado esta oportunidad. Sin embargo, la vida a veces decide brindarte nuevas ocasiones y aceptaron mi petición. Una lección que me enseñó a no encasillarte en un único ámbito. Me pidieron una columna de opinión y una crónica de la rivalidad nacida entre Villarreal y Mallorca, cuando el “Submarino amarillo” entró a UEFA en pos de los bermellones. Recuerdo que no tardé más de 10 minutos en hacer ambas. 4 párrafos para la crónica y 5 párrafos bajo el título “Vivir por encima de las posibilidades” para la columna fueron el cuerpo de texto final que entregué.

“Estás dentro”. Así fue mi incorporación en VAVEL y mi primera toma de contacto con José Antonio Vega, maestro y mentor al cual no habrá manera de devolverle todo el cariño y confianza depositada desde el primer día en mi. ¿Mi labor desde el inicio? “Hasta nuevo aviso encárgate de los partidos y de las noticias del Racing y del Atleti. Si tienes tiempo, dale bola a Portugal y Holanda”, me escribió. Fue caótico pero muy divertido. Recuerdo que me acostaba a las tantas buscando noticias, vídeos de los highlights de los partidos. Mi primer artículo jamás se me olvidará: “Filipe Luis supera el reconocimiento médico y ficha por el Atlético de Madrid”. La primera de las más de 560 noticias que acumulo hasta ahora en VAVEL.

A medida que fue pasando el tiempo, dejé el Racing de Santander, para tener más tiempo con el Atlético de Madrid y la sección internacional, algo de lo que no me quería desvincular porque era lo que más me gustaba. A principios de septiembre, mandé un correo a una conocida revista que cuenta historias deportivas y que se distribuye por los campos de fútbol, para colaborar en ella, lo que significó unas vacaciones en VAVEL. Dos entrevistas y me integraron a su redacción. No me podía quejar del trato recibido hasta entonces, pero el calor de la redacción me abrasó. Nula comunicación entre los cuatro redactores del equipo conmigo hasta que terminé apartado a la soledad, en una antigualla de ordenador que se quedaba colgado cada dos pinchazos de ratón, lejos del núcleo de la redacción. Tan solo uno de ellos me explicó el funcionamiento, aunque se pasaban entre ellos la patata caliente de enseñar al novato. Mi horario, lo normal en periodismo, de 10.00 a 14.30 horas, y de 16.00 a 20.00 horas, sin contar la cantidad de hamburguesas que tuve que devorar ya que era el penúltimo en cerrar la oficina en la jornada matutina, algo que extraña si atendemos a mi labor en la revista: leer prensa nacional e internacional y ofrecer temas para los breves que se publicarían. Sin embargo, no culpo a otro nada más que a mí mismo de mi fracaso, prueba de mi inmadurez por aquel entonces: duré dos semanas y mi balance fue publicar 4 breves en una entrega sin mi nombre. Ni siquiera guardo el recorte.

¿Por qué destaco que no apareciese yo como autor? Porque es otra de las lecciones que VAVEL me ha proporcionado. El sistema de autores de VAVEL, elaborado por Javier Robles y que innova día sí y día también, con el nombre y los apellidos, la foto o el perfil de twitter, es de lo más asombroso que se puede ver hoy en día. Las redacciones de España están pobladas de héroes sin nombre ni foto, que salvan el día a día de un periódico o de una website con su incesante trabajo, mal remunerado y peor estimado. En VAVEL nos dan la oportunidad de darnos a conocer.

Podían haberme dejado en la estocada después de que “firmase” – no hubo ni siquiera contrato de por medio - por dicha revista, pero VAVEL volvió a recogerme entre sus brazos. Otra lección más que me enseñó a no olvidar nunca los orígenes de uno mismo. Además, vino con premio: coordinador de la sección de Premier League, mi competición favorita. Más tarde nacería VAVEL Magazine o Radio VAVEL, donde siempre estuve presente.

Otra de las lecciones de la libertad que nos proporcionan. Libertad para escribir, dentro del respeto y de unos valores bien marcados como la pluralidad, la objetividad y la veracidad, de todo cuanto quieras, como quieras y del espacio que quieras. Algo que se agradece, el poder contar con la extensión necesaria para presentar tus informaciones. Apoyados siempre por el inagotable talento y calidad de Javier Robles con sus ilustraciones, los denominados “licuaditos”, que a tantos medios les gusta copiar para sus ediciones en papel.  

Leía recientemente un artículo de Gonzalo Vázquez en Jot Down que presentaba una radiografía fiel y exacta del papel del becario en el periodismo. Por un lado me entristecía conocer la cruda realidad de mi futura profesión, pero por otro lado me era imposible esbozar una amplia sonrisa por sentirme tan agraciado de formar parte del mundo VAVEL.  Aquí, desde el primer día, primó la confianza, la comunicación entre redactores, editores y directores, el apoyo en los momentos más difíciles y lecciones de vida que han marcado mis dos años siguientes en la carrera de Periodismo.

Me acojo al lema que hace gala VAVEL, el de “Think Different”, para presumir de marca, de pluralidad, de ejemplo de buen periodismo. Sin olvidar, sobre todo, a dos personas que me han hecho creer en VAVEL, y principalmente en mí. Son Javier Robles y José Antonio Vega, dos personas que apostaron por mí, me depositaron su cariño y su confianza y me animaron en todo momento, tanto en las duras como en las maduras. Dos pilares que han ido marcando mi trayectoria en VAVEL, de la que se cumple ya un año y 4 meses. Pero lo mejor de todo es que esto acaba de empezar y aún queda lo mejor, que está aún por llegar…

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