Nacho Novo: Un infiel en tierra santa

Y allí estaba Nacho Novo, posando delante de la virgen de Covadonga como uno más. Pero no, no era uno más, para él era otra cosa.

Nacho Novo: Un infiel en tierra santa
Nacho Novo: Un infiel en tierra santa

Inocentemente se puede pensar que el “We are the people” (WATP), uno los lemas más utilizados por los seguidores del Rangers, es un grito de guerra futbolero normal y corriente. Pero cuando hablamos de fútbol y religión en Escocia no hay nada inocente. El salmo 95:7 de la Biblia recoge lo siguiente: “For he is our God; and we are the people of his pasture, and the sheep of his hand.” Es decir, “Porque él es nuestro Dios y nosotros somos el pueblo de su prado, somos un rebaño bajo su cuidado”. Este versículo es utilizado muy habitualmente por el protestantismo y otras corrientes afines reivindicando que su credo es el verdadero a ojos de Dios. Naturalmente Nacho Novo no sabía nada de esto cuando le llamó el Raith Rovers de la segunda división escocesa.

A sus 22 años se lanzó a la aventura dejando la SD Huesca a la que acababa de ascender a 2ªB y su trabajo de jardinero para convertirse en futbolista profesional. Un país extraño pero una profesión que conocía muy bien, para prueba sus 18 goles en 33 partidos durante su primera temporada en Escocia. Al acabar la temporada el Raith Rovers se le había quedado pequeño y eligió ir a Dundee. Pero no era tan fácil la decisión, Dundee, una de las mayores ciudades de Escocia, cuenta con dos equipos en la élite: el Dundee FC y el Dundee United. Como suele suceder en ese país uno es protestante y unionista y el otro católico y republicano, aunque curiosamente ambos estadios están separados por apenas unos metros. Para sorpresa de todos Nacho Novo eligió el Dundee FC, un católico sería la estrella de los protestantes. Y así fue, 9 goles en la primera temporada y 18 en la segunda le convirtieron en el ídolo de la mitad azul de Dundee.

La historia se repitió y dos años después volvía a verse en la misma disyuntiva. Desde Glasgow llegaron dos llamadas. Una del Celtic, el equipo católico y republicano de la ciudad, y otra del Rangers, los protestantes y unionistas. Si en Dundee el duelo tiene esos tintes político-religiosos, en Glasgow el Old Firm es un duelo político-religioso con tintes futboleros. La decisión tendría mucha más importancia social y por eso mismo esta vez la sorpresa fue mayor. Un futbolista español, culturalmente católico, portaría el dorsal 10 del Glasgow Rangers FC. Sus 25 goles durante ese año, así como su entrega y sus constantes guiños a la afición le convirtieron en el ídolo total y absoluto de la mitad protestante de Glasgow. ¡We are the people! Gritaba el gallego celebrando el título de Liga mientras la afición le correspondía con el ya popular cántico “There’s only one Nacho Novo, He said no to the provos”. O lo que es lo mismo, “Solo hay un Nacho Novo, él dijo no a los provos”, siendo Provo la palabra con la que se nombra a los militantes del IRA-Provisional, por tanto vinculando al Celtic con el IRA.

El año siguiente comenzó a tener problemas con las lesiones. Tan solo 24 partidos y 3 goles, lo que no impidió que siguiese siendo el ídolo de la afición y el futbolista que más camisetas vendía. Y así año tras año, sin el protagonismo de la primera temporada pero marcando algún gol importante. Venta de camisetas, ovación tras salir unos minutos, reconversión a extremo derecho, provocaciones a ídolos del Celtic como McGeady o Samaras, visita a organizaciones unionistas para ofrecer los títulos, gestos a las gradas rivales… Nacho Novo ya no solo era uno más, si no que era el futbolista del Rangers más identificado con el protestantismo y el unionismo. Como muestra dos apuntes. El último título de Liga que conquistó con el Rangers lo festejó en el campo vestido con una americana que había encargado con los colores y el diseño de la Union Jack. Además, cuando escribió su autobiografía llamada “I said: no thanks” (“Yo dije: no, gracias”), en referencia a su negativa a ir al Celtic, uno de los primeros sitios en los que lo presentó fue en los alrededores de Shankill Road, el baluarte unionista y protestante de Belfast y punto caliente del conflicto anglo-irlandés.

Aunque Nacho Novo tenía toda su vida hecha allí, después de 6 años en Glasgow y un total de 9 en Escocia decidió que no quería pasar sus últimos años como futbolista siendo más ídolo que futbolista, así que se propuso un nuevo objetivo: sacarse la espina de jugar en la Primera División española. Con varias ofertas sobre la mesa, finalmente se decidió por el Sporting de Gijón y allí fue recibido en su presentación como un héroe. Tras más de una década sin fichajes mediáticos, Nacho Novo se convirtió en ídolo de parte de la grada de El Molinón pese a prácticamente nunca haberle visto jugar. Su fama de luchador y de jugador identificado con el club y el proceder de un equipo potente a nivel europeo bastaba para ilusionar.

Y allí estaba Nacho Novo, en el vestuario de El Molinón, junto al altar de la Virgen de Covadonga y al lado del párroco del Sporting el padre Fueyo, pensando en aquellos “Fuck the Pope” que coreaba la afición del Rangers. Pensando si él era “the people”. Camino del túnel de vestuarios y acompañado del central musulmán Gregory, se santigua ante la imagen de La Santina a pocos metros del césped. La grada ya canta el himno, toca saltar al campo confiando en que la visita al santuario católico de Covadonga de hace unas semanas haya servido de algo.

A las pocas horas Nacho Novo reaparece en su twitter: “We are the people”. Veríamos si Lutero pensaba lo mismo.

Después de un año en el que fue titular pero dio un rendimiento bastante discutible, Nacho Novo tiene por delante una nueva oportunidad. Preciado parece que le dará muchos minutos de nuevo, mientras que la grada se debate entre la crítica, la paciencia y la resignación cristiana. Habrá que esperar para ver el desenlace de esta historia de fútbol, política, religiones y nacionalismos. Y qué mejor escenario para el desenlace de una historia de contradicciones religiosas que Asturias, un lugar donde el más ateo puede encomendarse a La Santina, el más católico a Nuberu, y después si el balón no entra todos coincidirán en acordarse de Dios.