El cambio que necesitaba España

La dieta española ha sufrido algún que otro cambio con la proliferación de productos cárnicos procedentes del cerdo en sus administraciones públicas. La población se encuentra desconcertada, sin armas ni capacidad para parar esta oleada masiva de alimentos cilíndricos, rojizos y picantes, especialmente para los bolsillos del contribuyente. El PP, con mayor presupuesto que el resto de equipos, se sitúa como claro líder en la tabla de presuntos pecadores.

El cambio que necesitaba España
¡Aquí falta algo!

Desde tiempos inmemoriales, la dieta mediterránea ha sido puesta como ejemplo por muchos. El justo equilibrio entre los productos de la tierra y el mejor embutido, con el aceite de oliva virgen como aliño, fueron durante mucho tiempo, el plan perfecto para llevar un estilo de vida sano, bien repartido y que conllevaba una salud próspera. Según los últimos datos que ayer mostró Vavel, parece que la tendencia está cambiando. Otra mala noticia para la maltrecha sociedad española, que solo encuentra ahora mismo cobijo en los buenos resultados de sus grandes (aunque algunos económicamente ruinosos) equipos de fútbol, y los que no son aficionados del deporte rey, ni siquiera encuentran este pequeño consuelo.

Nos hemos pasado. Es sabido por todos que el exceso en la ingesta de comidas altamente grasientas provoca algún que otro retortijón en nuestros intestinos, mientras nuestra barriga incrementa, cual burbuja inmobiliaria, hasta alcanzar límites insospechados. Esta vez, pero, nos los tendremos que tragar, al parecer, pues hemos elegido democráticamente a aquellos que nos dejarán secos como un jamón de Jabugo después de Navidad. No queda otro remedio nos dicen, mientras los bolsillos del insigne chorizo se llenan, mientras los partidos hacen oídos sordos y se señalan con el dedo.

La estadística que aportaré ahora tendría que llevar a la reflexión, a la crítica, y finalmente, a la indignación. Pero seguramente, como suele pasar en los debates políticos, los números llegarán al corazón pasando de puntillas por el cerebro, sin hacer demasiado ruido. Somos un país futbolero, y como futboleros actuamos, ante muchas de los cruces que la vida nos ofrece. El afiliarse a unas siglas no conlleva sólo el defenderlas con orgullo, honor y honradez. Junto a esos valores que todo político posee (¿Está claro no?) hay que sumar la capacidad de abochornar al contrario, porqué es el eterno rival, porque su color es más feo que el nuestro, y porqué no sabe gobernar, aunque haya tomado las mismas medidas que nosotros tomaremos en un futuro. Fútbol es fútbol. Y política es política: el arte de insultar al contrario mientras adiestras a la fiel muchedumbre que te persigue, anhelando un futuro mejor mientras les robas la cartera. El robo llega hasta límites insospechados, se indulta al rico por serlo, y se persigue al harapiento pidiéndole multas, sabiendo de antemano que no podrá pagarlas, por buscar comida entre la basura ¡Semejante espolio es insoportable! Está malgastando los preciados recursos que sus conciudadanos han lanzado a la basura. Un político responsable debe combatir ese tipo de delitos.

Volvamos a la estadística. Zapatero dijo que estábamos en la Champions League de la economía, pasados los años, vemos que su potencial predictivo no envidia en nada al de los televidentes de madrugada, salvo que ellos, al menos, solo timan a los que son tan crédulos como para llamarlos, mientras que el político enreda a una población entera, aún cuando esta le detesta. Estábamos en la Champions de la economía, y ahora hemos descendido a la liga charcutera, pero somos los primeros, que eso siempre reconforta.  Con más de 100 políticos imputados por corrupción, el choriceo es ya vox populi, deporte nacional y, tiempo al tiempo, imagen de un país al borde de la quiebra pero pionero en crear riqueza, para unos pocos, inmorales y cobardes, pero riqueza al fin y al cabo.
Mientras ambos partidos principales se declaran como “el bueno”, podemos ver que de los 128 imputados, 95 se encuentran en las filas de PP o PSOE. Un dato que nos lleva a concluir algo: el reparto de la riqueza, también en el universo chorizo, es bastante desigual. ¡Deberían dejar un poco para los demás!

 

Gráfico de los principales partidos con imputados en sus filas


Como jugador revelación, militante en un equipo pequeño, pero que ha sabido destacar por su falta de moral por encima de los demás, se encuentra Antonia Muñoz, quién enarbola la bandera de IU con orgullo, la Sra Muñoz nos da esperanzas de que con su partido, otro mundo es posible: con más enchufes que en una redacción de periódico líder en España. Muñoz, de Granada, contrató a 17 miembros de las listas de su partido, y dio trabajo a otros 57 familiares de estos. Si hacemos algo, que se haga a lo grande. Como con él AVE, o las grandes infraestructuras repartidas por todo el territorio nacional, uno tiene que destacar por la altura y anchura y no la grandeza, de lo que hace. ¡El tamaño sí importa! 35 imputados proceden de Madrid, donde todavía hay Esperanza para rato pese a los infructuosos despilfarros preolímpicos. Andalucía sigue de cerca a Madrid con 26 imputados, mientras Canarias, lejana a la Península y soleada durante el año, demuestra que el chorizo también se adapta a las altas temperaturas del archipiélago: con  las papas arrugadas también queda bien el chorizo frito, cocido a fuego lento por los cocineros de Coalición Canaria, PSOE y PP. Nadie quiere perderse la fiesta. Incluso CiU,los salvadores de Catalunya, hartos del robo al que los somete el resto de España, se han decidido a coger un poco de las cuentas públicas, ser español al fin y al cabo tampoco está tan mal.

Como conclusión, destacar que el jugador estrella, número 1 en la lista, representando a Valencia, Francisco Camps, fue declarado no culpable, con lo que el resto, seguramente, serán inocentes, como él. Todo lo que habéis leído es una absoluta mentira. Ya sabéis, es lo que se lleva en el periodismo. Nuestro país es la hostia, y el chorizo, al fin y al cabo, no está tan mal. Buen provecho y que no suba mucho el colesterol. Lo que si subirá serán tres tasas: la de impuestos, la de matrícula universitaria y la de paro, pero ya saben, no había más remedio que ir por este camino. Es el folleto de estilo del buen chorizo, éxito de ventas en todas las Casas del Libro españolas. Con Dios, Bienvenido sea el cambio.