Análisis de las elecciones en Galicia y el País Vasco

El PP, a manos de Núñez Feijóo, consigue una mayoría absoluta en Galicia que da oxigeno a Rajoy, justo lo que el presidente necesitaba. En Euskadi, el PNV de Urkullu se impone a Bildu y tendrá que hacer juegos de malabares para poder pactar y así llevar a cabo sus propósitos. Por su parte, la jornada electoral deja tocado de muerte al PSOE, que cae en ambas comunidades. Pero, dejando de lado los resultados, hay muchos matices a tener en cuenta y que van a ser decisivos en los próximos meses, con unas elecciones catalanas a la vuelta de la esquina.

Análisis de las elecciones en Galicia y el País Vasco
Rodeado de periodistas y de su equipo, Feijóo celebra la victoria. (Foto: Miguel Muñiz)

Pasadas unas horas de las elecciones en Galicia y el País Vasco, muchas son los puntos a analizar tras establecerse un nuevo mapa político en estas dos comunidades de gran peso en España. Si Feijóo es el gran vencedor de la jornada en Galicia, ampliando el apoyo que dan los ciudadanos a su partido y reforzando su perfil político, cada vez de mayor relevancia dentro del Partido Popular, Urkullu lo es en el País Vasco, gracias a los 27 diputados que consigue en el Parlamento Vasco. Pero como todo en la vida, siempre hay matices, y esta vez no es para menos.

Feijóo al rescate

Galicia, como originalmente tituló La Vanguardia en su portada de ayer, rescató a Rajoy. Tras las elecciones de Andalucía, que demostraron que ese sigue siendo territorio PSOE, éstos eran los primeros comicios relevantes, un buen test para observar hasta qué punto las medidas impopulares del presidente del Gobierno han dañado a su partido. Con menos posibilidades de jugar un papel clave en Euskadi, Galicia se convertía en el gran escenario, donde ganar o perder. Y el PP de Alberto Núñez Feijóo no solo consiguió mantener parte de los votantes que le depositaron su confianza en las últimas autonómicas sino que amplió su mayoría absoluta, pasando de 38 a 41 diputados. Un dato que ni muchos menos es baladí y que hay que valorarlo en su justa medida. Una comunidad, Galicia, que dio el aval de la gestión a Rajoy, pese a al tormento de la deuda, de la resolución del rescate financiero y, sobre todo, de las medidas para reducir el déficit.

La irrupción de la Alternativa de Beiras ha dejado en evidencia al BNG de Jorquera

En parte, la victoria aplastante de los populares ha venido fruto de una división amplia del nacionalismo, que si hasta ahora había sido liderado por el BNG en solitario, la irrupción de la Alternativa Galega de Esquerda de Beiras ha dejado en evidencia al partido de Francisco Jorquera. Beiras, histórico dirigente del BNG que salió del partido a principios de año, ha conseguido liderar un nuevo proyecto al frente de EU-ANOVA, llegando a 9 diputados y dejando a su estimado –quizá ahora no mucho- BNG en 7.

Observando las provincias, es evidente que el dominio del PP en cada una de ellas es absoluto. Si cabe destacar alguna sombra, ésta es Pontevedra, donde Feijóo pierde hasta cuatro puntos, sobre todo en las dos principales ciudades. Sin embargo, los populares suben en Lugo y ganan un escaño, lo mismo que en A Coruña y Ourense.

Nunca se sabrá el grado de importancia que tuvo la estrategia de Feijóo, alejándose de la imagen del PP y de Rajoy

Pero si algo cabe destacar en Galicia, a parte de la mayoría popular y la irrupción de Beiras, es la sangría sufrida por el PsdeG-PSOE, que con 7 diputados perdidos se queda con 18 y ve reducido su poder a la mínima expresión. El jabalí de O Carballiño, como llaman al líder socialista, Pachi Vázquez, se dispone a resistir con un panorama que se vislumbra negro, muy negro. Algunos piden su cabeza, como pidieron en su momento la de Touriño cuando este solo perdió un escaño. El factor diferencial, sin embargo, es que en aquel momento fue José Blanco quien reclamó que hubiera consecuencias. Blanco, ahora, está más preocupado en salvar su propia cabeza en el caso Campeón, donde está imputado.

La realidad es que Feijóo puede ir haciendo su trabajo sin preocupaciones, consciente que lo peor ya ha pasado –sin que haya habido dolor por en medio-. Y puede ir trabajando siendo consciente que la izquierda aún se está quitando el polvo y está empezando a levantarse para volver a andar. Lo que nunca se sabrá es hasta qué punto habrá sido decisiva la estrategia de Feijóo de desmarcase suavemente de la imagen del partido y de Rajoy, dando más relevancia a su propia imagen y gestión que no la de la sede central del partido. Es una victoria de Feijóo que salva a Rajoy, que sigue teniendo los mismos problemas que hasta ahora, pero sale claramente reforzado.

Urkullu, a por una geometría variable complicada

          

En el País Vasco, en cambio, el PP no fue precisamente protagonista. Lo fue Iñigo Urkullu, el líder del PNV, que es, sin duda, el gran triunfador de la noche. El PNV podrá gobernar y Urkullu ser lehendakari, pues ni sumando fuerzas entre socialistas, populares y UPyD pueden desbancar al PNV. Podrá gobernar, pero seguramente no de forma tan cómoda como a él le gustaría. Los 21 diputados de Bildu, los 16 del PSE y los 10 del PP abren un tablero donde poder jugar interesantes partidas políticas.

Un pacto entre PNV y Bildu parece, ahora mismo, difícil de imaginar

Ahora mismo, y cuando todavía se están haciendo las primeras reuniones para analizar los resultados, un pacto del PNV con los socialistas parece lo más probable. Sin embargo, existen puntos débiles, como la complicada relación entre Urkullu y Patxi López –fruto de la oposición de estos tres últimos años-, por lo que el acuerdo está en el aire. Otra opción factible es un acuerdo entre PNV y Bildu. El partido de Laura Mintegi ha sido, probablemente, la sorpresa, pese a que ya se pudo ver su poder en las recientes municipales. Pero un pacto entre estos dos partidos es, ahora mismo, también difícil de imaginar, por cuyo motivo cabe esperar que Bildu ejerza de oposición, una oposición dura. Si hay que destacar un punto negativo de los resultados para el PNV es el hecho de haberse quedado a un solo diputado de poder pactar con el PP, una opción que le habría permitido a Urkullu poder hacer una geometría variable muy deseada. Mientras tanto, en su ronda de llamadas, Urkullu habló, entre otros con Artur Mas, que le felicitó por la victoria. Urkullu le prometió al presidente de la Generalitat un apoyo sólido en su causa en Cataluña.

Otra realidad es el triunfo de la izquierda abertzale. Pese a perder cerca  de 35.000 votos respecto a las municipales, Bildu irrumpe en la escena política y en el Parlamento vasco con fuerza. Analizando por provincias, Gipuzkoa ha sido donde Bildu ha conseguido más poder, mientras que en Bizkaia el dominio de PNV ha sido flagrante, así como en Álava. Con los 21 escaños, Bildu supera ampliamente los 14 obtenidos por Otegi en 1998. Como dijo el número dos del PNV en declaraciones a RAC1: “Parece que la gente ha votado y ha preferido abertzale”.

El descalabro socialista

Si hay un partido derrotado, este es el PSOE. No andaban bien las cosas en Ferraz  pero los resultados en País Vasco y Galicia dejan al partido al borde del precipicio.

En Euskadi, el PSOE pierde peso y mucho poder mientras que en Galicia el derrumbe es traumático

Su lider, Rubalcaba, se mantiene firme y de momento no piensa abandonar el barco, pero todo queda a la expectativa de ver qué acontece con las elecciones catalanas, que pueden decir muchas cosas. La vicesecretaria del partido, Elena Valenciano, declaró que les ha perjudicado el debate territorial. Ahí radica el problema, parece, pues algunos dirigentes apuntan que precisamente el partido no tiene alternativas a ese debate y ofrece pocas garantías. El PSOE ha perdido 337.000 votos y nueve escaños en el País Vasco mientras que el PP 152.000. En Galicia, ambos han perdido en total 489.000. Cifras a tener en cuenta. El PSOE ha perdido peso y mucho poder en Euskadi, donde ahora se verá relegado a un segundo plano, mientras que en Galicia el derrumbe es muy traumático. 

                      

Cataluña, test final

Por todo esto, las elecciones en Cataluña surgen como una prueba de fuego para los socialistas, un todo o nada, un vivir o morir. También el PP las espera, con cierta inquietud, por cierto. En pleno proceso soberanista, las elecciones se plantean con dudas e incertidumbres. Aunque siempre es complejo valorar los resultados de las encuestas previas a unas elecciones, esta vez muchas indican que CiU tiene la victoria asegurada, con un descenso del PSC muy importante. Así pues, CiU lograría 67 escaños –ganaría cinco- por delante de PSC –que seguiría siendo segunda fuerza política, con 21, siete menos-, PP –que perdería uno-, ERC –que ganaría cuatro-, ICV-EUiA –que ganaría dos- y Ciutadans –que también ganaría uno-. Quedaría fuera del Parlamento Solidaritat.

De confirmarse las previsiones –de momento solo son esto, previsiones-, las consecuencias para el PSC, y por tanto, para el PSOE, serian nefastas e imprevisibles. Cambios de líderes, figuras emblemáticas desapareciendo…Imposible de prever ahora mismo.

Sea como fuere, no hay que olvidar que los nacionalistas han sacado mucho rédito en Galicia –pese a estar divididos en dos fuerzas-, ampliando su apoyo, mientras que en el País Vasco se ha reflejado una amplia mayoría soberanista. Ante esta realidad, parece que tanto PP como PSOE deben reflexionar, sobre todo ante lo que puede suceder en Cataluña en poco menos de un mes.