La reforma de Wert ataca a Cataluña y a los centros públicos

Español como lengua vehicular y religión como materia obligatoria

La reforma de Wert ataca a Cataluña y a los centros públicos
La reforma de Wert ataca a Cataluña y a los centros públicos

El borrador que presentó Wert conlleva una cierta cantidad de cambios, como elevar el español a lengua oficial de enseñanza en todas las comunidades, la restauración de la religión como una materia evaluable, la desaparición de la Selectividad o la capacidad de fijar, en mayor medida, los contenidos educativos, así como las horas mínimas para cada asignatura.

En este sentido, el borrador apunta, sin mencionarlo, a Cataluña, territorio donde el catalán es la plataforma comunicacional de la escuela. La reforma específica que en las comunidades donde el castellano recibe el titulo de lengua cooficial, los centros deben garantizar que ambos idiomas se ofrezcan en proporciones iguales. Si dicha opción no existe, el centro debe otorgar la posibilidad a los padres de escoger la lengua de estudio. Y si la oferta no se consigue ni en las escuelas públicas ni en las concertadas, el gobierno se encargará de suplir la carencia en colegios privados.

El redactado ofendió al gobierno catalán, que no dudo en mostrar su oposición en el momento que, la consejera catalana de enseñanza, Irene Rigau, abandonaba la sala mucho antes de que culminara la reunión entre las comunidades  y el departamento que dirige Wert, al considerar la reforma como “inadmisible”.

Por otra parte, la aparición de la religión como asignatura evaluable e imprescindible para aprobar el curso, además del cese de la materia Educación para la Ciudadanía es el sueño cumplido para la Iglesia, ya que el cuerpo episcopal pedía a la administración la implantación de una asignatura dura en pos de recibir más alumnos que huían de la nueva alternativa, lo cual derivó no solo en lo anteriormente descrito, sino que planea imponer dos materias de este tipo: Valores Culturales y Sociales en primaria y Valores Éticos en secundaria.

Asi mismo, con la reforma, el gobierno pasará de fijar el 65% de los contenidos académicos  en las comunidades sin segunda lengua y el 55% con idiomas cooficiales, a manejar el 75% y el 65% respectivamente. En esos porcentajes se encuentran las materias troncales, es decir, Lengua, Lengua extranjera, Biología, Sociales, Historia y Geografía, Matemáticas, Geología, Latín, Ciencias, Física y Química y Economía.

Por último, con respecto al resto de las asignaturas (véase Plástica, Filosofía Educación Física...) los centros mantendrán la flexibilidad de enseñanza, pero el gobierno tendrá la potestad de poner las horas mínimas para cada materia, como también el sistema de evaluación que cambiará, desapareciendo la Selectividad por una revalidad al final de cada ciclo educativo.