La Isla de León 'desentierra' su pasado de 6.000 años de antigüedad

El poblado de la edad de bronce encontrado en San Fernando significa un cambio en las creencias sobre la aparición de los primeros pobladores en estas tierras. Hasta hace poco tiempo se consideraba que hace 6.000 años como mucho en La Isla de León podrían encontrarse las cabañas de algunos pastores. La sorpresa fue cuando apareció esta necrópolis con aproximadamente 300 enterramientos.

La Isla de León 'desentierra' su pasado de 6.000 años de antigüedad
Imagen del enterramiento doble denominado 'los enamorados'

Danae tenía el rostro tranquilo, incluso hay quién cree ver un ápice de una sonrisa. Sus hijos habían decidido colocarle el colgante de ámbar rojo que años atrás había conseguido de aquel comerciante llegado desde el continente. Muchos se habían acercado a rendirle homenaje en aquel día, familiares y amigos se ongregaban en la que iba a ser su última morada. Muchos colaboraban para concluir la tumba, formada por grande lajas de piedra que acabaron generando un pequeño túmulo montaña que identificaba el lugar donde descansaba, al menos el pueblo podría seguir recordando quién se encontraba ahí sepultado. Lo que ninguno de ellos pudo imaginar es que 6.000 años más tarde Danae volvería a contemplar la luz del sol, al menos una vez más.

En el año 2007, a raíz de la construcción de un campo de hockey sobre hierba en la localidad gaditana de San Fernando, se realizó el descubrimiento arqueológico más importante de la localidad hasta la fecha. Se trata de la aparición de una necrópolis con más de 6.000 años de antigüedad, perteneciente al periodo neolítico. En él se han  encontrado hasta 83 enterramientos individuales y junto a estos, tres tumbas dobles y una triple. De hecho, este descubrimiento ha sido conocido a raíz por la sociedad gracias a la singularidad de uno de estos enterramientos dobles. Se trata de un hombre de unos 40 años y lo que parece ser una joven de 14. Por la posición de los cuerpos se estipula que debieron morir prácticamente de manera simultánea. y enterrados al mismo tiempo donde se les entrelazó brazos y piernas; hasta el momento este tipo de enterramiento es el único encontrado en todo el mundo. Según Enrique Vijande: “su unidad en la sepultura insinúa una unidad también en la vida”.

A pesar de la existencia de esta pareja de 'enamorados' hay otros motivos por los que el yacimiento es un lugar de gran importancia. “Se trata de uno de los pocos testimonios de enterramientos de carácter individual registrado en la Baja Andalucía con esta cronología”, explica Eduardo Vijande Vilas, director de la excavación y becario pre-doctoral del Instituto de Estudios Ceutíes en la Universidad de Cádiz. Además no sólo por esto la aparición de la necrópolis ha resultado ser una sorpresa para todos, si bien durante la década de los 90 se realizó en la localidad una excavación de urgencia en la que fue posible la documentación de un nivel de la misma época que fue interpretado como “Una zona marginal en el asentamiento” según el Profesor José Ramos.

“Nunca hubiéramos esperado encontrar un yacimiento de esta envergadura en San  Fernando. Ya que hace 6 mil años era una completa Isla. Todas las marismas, caños y esteros que la rodean serían océano y pensábamos que tanto en San Fernando como en Cádiz -debido a su forma insular- no habría poblados prehistóricos, como mucho alguna cabaña de algún pastor... Evidentemente nos equivocamos, ya que la necrópolis de campo de hockey nos prueba la existencia de un poblado de cierta envergadura hace 6 mil años”. No se sabe bien cómo pudieron llegar a asentarse estos hombres y mujeres en aquella isla, lo que si que demuestran los estudios es que el tipo de terreno donde se asentaba esta comunidad, por su gran contenido arenoso, era de gran calidad para los cultivos de secano.

También es significativa la gran cantidad de materiales existentes en aquella época que se utilizaban en la fabricación de herramientas, sobre todo el sílex y la cuarcita. Igualmente la zona ha contado históricamente con una gran riqueza de recursos marinos y suelos aptos para el desarrollo de la ganadería doméstica.

La necrópolis del campo de hockey no es un ejemplo de enterramiento caótico y desordenado. A pesar de los numerosos individuos enterrados, las estructuras más recientes no suelen realizarse enterramientos anteriores. Los propios túmulos y las piedras colocadas de manera vertical de algunos enterramientos servirían como elementos señalizadores de la existencia de la misma. El modo de enterramiento consiste en inhumaciones individuales, con los sujetos depositados en posición fetal, recostados sobre el lado derecho o izquierdo indistintamente y con las manos ubicadas a la altura del pecho o bajo el rostro. En algunos enterramientos se puede apreciar como uno de los brazos se extiende a la altura del pecho aferrando en su mano un recipiente cerámico de pequeño tamaño.

Si bien los ajuares funerarios son de gran simpleza se destaca la presencia de algunos objetos 'exóticos', denominados como tal aquellos que no eran necesarios para desempeñar las labores de la vida cotidiana, con un valor social añadido y relacionado con aspectos de ideología o la conciencia social. El doctor Dominguejo-Bella, profesor titular de cristalografía y mineralogía de la Universidad de Cádiz y persona al cargo del estudio de los objetos exóticos, considera que “son interesantes ya que evidencian desigualdades sociales y porque testimonian la existencia hace seis mil años de auténticas redes -a veces de procedencias muy lejanas- de distribución de productos”. Los materiales exóticos más numerosos encontrados son turquesa, ámbar y variscita entre otros. Estas piezas se encuentran en menos de una decena de túmulos, que además son los de mayor monumentalidad.

Y es que ni siquiera la muerte igualó las diferencias sociales de este pueblo. Hasta ocho tipos diferentes de tumbas se han encontrado en este campo de hockey isleño, a pesar de lo cuál no se puede establecer a ciencia cierta qué es lo que estos significaban, y mucho menos el poblado podía tener algún elemento que señalizase quién era el que estaba bajo tierra.

Sin duda, para el equipo de arqueólogos, la zona más interesante de la necrópolis es la que ellos mismos han definido como 'el Área Sur de la Necrópolis'. En esta zona se ha localizado la estructura funeraria más importante excavada hasta el momento. Se trata de un enterramiento de estructura circular de dos metros de diámetro que con grandes piedras acaba formando un túmulo de un metro de alto. No sólo por las dimensiones de la tumba se considera como el elemento central de la zona, ya que en torno a esta estructura se encuentran una elevada cantidad de enterramientos, tanto individuales como dobles, con una clara vinculación con la persona enterrada en el centro. Ya que en el lado sur de esta tumba se han hallado un total de 13 individuos adultos con la peculiaridad de que sus rostros se encuentran orientados hacia este enterramiento principal. En el norte del túmulo se encontraron hasta 19 tumbas exclusivamente infantiles.

Por esto el equipo de arqueólogos considera que todos estos individuos forman parte de un enterramiento colectivo en el que la estructura circular centraliza todo el espacio, probablemente por pertenecer a una especie de élite diligente, y posible cabeza de familia.

No sólo en comparación con el resto de las tumbas ésta posee unas dimensiones mayores al resto, sino que además cuenta con un foso de 10 metros de diámetro que delimita la estructura. Además en el registro del ajuar funerario más destacado de todos, si bien es cierto que en toda la necrópolis es bastante escaso, y de poco valor, formado en su mayoría por agujas de hueso que se han encontrado como parte de los tocados de los individuos ya que aparecen colocados en la parte posterior del cráneo y algunos collares realizados con las conchas de los moluscos autóctonos con lo que para el equipo de arqueólogos testimonia la importancia que para esta comunidad tenían los recursos marinos tanto con fines alimentarios como decorativos.

En el periodo neolítico se produce el cambio de la vida nómada, consecuencia de la vida de caza y recolección del paleolítico, a la vida sedentaria sostenida por una producción agrícola y ganadera. El perfeccionamiento de las técnicas agrícolas dará a estos primarios poblados la capacidad de obtener excedentes en su producción y la necesidad de almacenarlo. En la zona media del yacimiento se han localizado hasta 5 estructuras circulares, a los que por su tipología han pasado a denominarse 'pozos', que posiblemente hubiesen sido utilizados como almacenes de estas excedencias en la producción, aunque hasta la fecha, es imposible precisar qué fue almacenado en su interior,

Todo este material ha sido localizado en lo que según las estipulaciones de los arqueólogos es un tercio de la extensión completa de lo que en su tiempo fue la necrópolis, aunque tampoco descartan que en este espacio se haya localizado todo lo que albergaba debido. Según también con sus estipulaciones otro tercio se habría perdido por el rebaje mecánico previo que ha sufrido la zona para la construcción en la zona. El último tercio, se habría mantenido intacto, como un área de reserva arqueológica, y conservada bajo el césped del actual estadio, haría falta levantar el césped y, lo más importante, financiación para montar un equipo y volver a excavar. “En esa zona no creo que se vuelva a excavar hasta que el estadio desaparezca dentro de muchos años” comenta Vijande cuando se le pregunta acerca de lo que aún continúa bajo el campo de hockey. Por lo que los trabajos de campo no se han continuado, aunque en el laboratorio aun queda mucho trabajo por hacer. Aunque pase mucho tiempo hasta que el estadio deportivo muestre que es lo que aún se esconde en sus entrañas, en San Fernando no pierden la esperanza de volver a encontrar bajo el suelo algún otro vestigio de aquella época. Hay un solar al norte del estadio, que actualmente es un parque público, que quieren convertir en colegio.

Quizás, dentro de un tiempo, cuando el trabajo de los laboratorios concluya y las nuevas excavaciones recorran la zona, la historia de este pueblo de bronce deje de ser un misterio y tal vez, en algún momento, los vestigios del pasado de estos primeros habitantes de San Fernando dejen de encontrarse esparcidos entre los cimientos de nuevos edificios y no se volviesen a perder con el pasar de los años.