La pared inteligente

Ferrer, intenso en cada intercambio, arrolla a Del Potro (6-3 y 6-3) y se cita en cuartos de Miami con Djokovic.

La pared inteligente
Ferrer durante su encuentro en Miami con Del Potro.

Cada “ohhh” de admiración añade un gramo de tensión en la raqueta de Juan Martín del Potro. En la Central del ‘Crandon Park’ el argentino no para de dirigir golpes de martillo por toda la pista, como una torreta de misiles. Pero, desde el otro lado de la red se erige una fortaleza. Unas piernas infinitas que corren de aquí a allá, contagiando cada bomba con ángulos demoníacos. Un David Ferrer que no deja hueco posible, que discute cada pelota como si fuese la última y que hunde (doble 6-3) a Del Potro para clasificarse a los cuartos de final del Masters 1000 de Miami. Y para llegar a los pies de Novak Djokovic, el número uno del mundo.

“He jugado mi mejor partido del año. Con mucha consistencia. Ahora, va a ser muy difícil batir a Novak. Tendré que jugar como mínimo igual que contra Del Potro”, apunta el de Jávea. Lo explica con conocimiento de causa. Ferrer apenas vence uno de cada cuatro encuentros (el 26 por ciento) ante un jugador del ‘Top-4’, los llamados ‘intocables’ (‘Nole’, Rafael Nadal, Roger Federer y Andy Murray). Frente a Djokovic, siempre tuerce el gesto cuando juega sobre cemento al aire libre (6-0). De hecho, el serbio lleva la firma de una de sus dos derrotas en este 2012 (22-2), en cuartos de final del Abierto de Australia por 6-4, 7-6(4) y 6-1.

Sin embargo, lejos de esos duelos donde su seguridad tiembla, Ferrer predomina. Lleva tres títulos esta temporada (Auckland, Buenos Aires y Acapulco), el que más junto a Federer, y sólo una mácula (7-1) cuando un jugador de la clase media (entre los 30 mejores) se cruza en su camino. Frente a Del Potro volvió a erigirse como ese frontón inteligente, respondiendo con fuego a cada propuesta del argentino. Rompió de inicio en cada set y siempre se mantuvo un paso por delante de la línea de fondo, tejiendo una red metálica que no pudo romper Del Potro víctima de la ansiedad.

Cruzada la barrera de octavos de final, Ferrer tratará de cerrar el círculo que le propone ‘Key Biscayne’. Aquí, en 2005, con apenas 22 años, sorprendió al circuito al plantarse en semifinales (cayó ante un jovencísimo Nadal). Lo hizo al igual que en estos días, con ritmo y sin reservarse ninguna carrera. Sólo habrá que esperar si ante Djokovic (7-5 y 6-3 al galo Richard Gasquet), más terrenal que en su versión de 2011 (ha cedido hasta 15 bolas de break en sus dos últimos encuentros), no duda como acostumbra cuando un hombre con mejor ránking se pone delante. “Será muy duro pasarle”, avisa el balcánico. Contra una pared, seguro.

Octavos de final.

Juan Mónaco (ARG/N.21) a Andy Roddick (USA/N.31), 7-5 y 6-0.

Mardy Fish (USA/N.8) a Nico Almagro (ESP/N.12), 6-3, 6-7(2) y 6-3.

Janko Tipsarevic (SRB/N.9) a Grigor Dimitrov (BUL), 7-6(3) y 6-2.

Andy Murray (GBR/N.4) a Gilles Simon (FRA/N.13), 6-3 y 6-4.

Jo-Wilfried Tsonga (FRA/N.6) a Florian Mayer (ALE/N.19), 6-3 y 6-2.

Rafael Nadal (ESP/N.2) a Kei Nishikori (JAP/N.16), 6-4 y 6-4.