Un respiro en la tierra

Nadal afronta desde este miércoles el Godó con “más tranquilidad y confianza” tras alzar sobre Djokovic su octavo título en Montecarlo.

Un respiro en la tierra
Nadal posa con su octavo título en Montecarlo.

Hay puertas que encierran a los malos espíritus. A esos fantasmas del pasado que oprimen el alma y la mente. Sus férreos grilletes sólo se desvanecen cuando les haces frente. Cuando cesa el pánico. Para Rafael Nadal, estos espectros siempre cogían forma cuando Novak Djokovic asomaba al otro lado de la red, inmisericorde en sus siete últimos duelos. Pero en Montecarlo, bajo el calor de su cortijo de arcilla, todo cambia. Aquí el español se libera, despeja cada duda a golpe de martillo y alza su primer título del año (como sucediera en 2008, 2010 y 2011). Y lo que es más importante, recompone su magullado corazón para lo que se avecina. El grueso de la temporada se decide en unos meses (Roland Garros, Wimbledon y Juegos Olímpicos). Por tanto, su batalla no ha hecho más que comenzar.

“Siempre es importante ganar a Novak”, anuncia el balear, que ya se ejercita en Barcelona con vistas al Trofeo Godó, donde podría alzar su séptima corona. “Aunque siendo sincero, para mí es más importante ganar en Montecarlo. Cuando todo acabe, lo que van a quedar son los títulos y las victorias, no contra quién las conseguiste. Ahora afronto los próximos torneos con un poquito más de tranquilidad y confianza, pero consciente de que el objetivo es el mismo, ir día a día y hacerlo lo mejor posible en cada entrenamiento y en cada partido”, reconoce.
 
Para Nadal, la primavera bañada en tierra ofrece un respiro a su juego. Se compite al nivel del mar (salvo Madrid), lo que ralentiza la pista y le concede ese tiempo de más para protegerse el revés y atacar con el ‘drive’. Es aquí donde sus efectos (topspin) y sus bolas brincan como si fueran tocadas por el diablo. Donde más réditos le saca al calendario (defiende hasta París 3.700 puntos). De hecho, es en esta superficie donde pondrá en juego el número dos del mundo. El suizo Roger Federer aprieta en la distancia (sólo le separan 835 puntos), pocos a tenor de los que protege en estas latitudes (1.650). De perderlo podría cruzarse con Djokovic (quien defiende 2.720 puntos) en las semifinales de cada escenario, un peligro a tener en cuenta.
 
Así, consciente de que juega en terreno favorable, Nadal se embarca hacia su viaje más fértil y extenuante. Comenzará en Barcelona, donde ya espera en segunda ronda al vencedor del choque entre Guillermo García López y Olivier Rochus. A partir de ahí pondrá rumbo a Madrid, Roma y Roland Garros antes de adentrarse en los prados verdes de Wimbledon y los Juegos Olímpicos (también se celebran en el All England Club). Lo hará más seguro que nunca. Su rodilla izquierda (tendinitis) está curada y sus miedos parecen haber desaparecido. Descansan bajo llave en su templo de Montecarlo.
 
RESULTADOS BARCELONA.
 
Primera ronda.
 
Eduardo Schwank (ARG) a Rubén ramirez Hidalgo (ESP), 2-6, 6-4 y 6-0.
 
Milos Raonic (CAN/N.11) a Alejandro Falla (COL), 6-4 y 7-6(3).
 
Jarkko Nieminen (FIN) a Javier Martí (ESP), 6-4 y 6-1.
 
Robin Haase (HOL) a Sergei Bubka (UCR), 6-1, 3-2 y retirada.
 
Steve Darcis (BEL) a Andrey Golubev (KAZ), 4-6, 7-6(2) y 7-6(5).
 
Santiago Giraldo (COL) a Denis Istomin (UZB/N.18), 7-6(3) y 6-4.
 
Filip Krajinovic (SRB) a Íñigo Cervantes (ESP), 6-2 y 6-4.
 
Benoit Paire (FRA) a Lukas Rosol (RCH), 6-3 y 7-5.
 
Eduard Roger-Vasselin (FRA) a Steve Robert (FRA), 6-2 y 6-3.
 
Sergiy Stakhovsky (UCR) a Evgeny Donskoy (RUS), 6-2 y 6-3.
 
Joao Sousa (POR) a Igor Kunitsyn (RUS), 7-6(5) y 6-3.
 
Federico Delbonis (ARG) a Aljaz Bedene (SLO), 6-3 y 7-5.