Roland Garros: Nadal, Djokovic y la historia

La tierra de París proyecta nuevos registros con el posible séptimo título del balear (desempataría con Borg) o el Grand Slam del serbio. Sólo Budge (1938) y Laver (1962 y 1969) lo sellaron antes de forma consecutiva.

Roland Garros: Nadal, Djokovic y la historia
Nadal se ejercita ante la atenta mirada de decenas de aficionados.

Es primavera en París. Tiempo de calor, granizados y paseos a la orilla del Sena. Pero también de batallas sobre roja tierra. En el Bois de Boulogne, en la selva donde se levanta el templo de Roland Garros, dos hombres trazan su historia. Está la de Rafael Nadal, el vigente campeón y señor de estas puertas, que tiene la oportunidad de convertirse en el tenista con más títulos (siete, con lo que desempataría con Bjorn Borg) del ‘grande’ francés. Pero también la de Novak Djokovic, que persigue el Grand Slam (aunque en año alterno). Palabras mayores al tratarse de un hito que no se iguala en los últimos 43 años, desde que el australiano Rod Laver lo firmase por segunda vez en su carrera (1962 y 1969).

“Sería increíble”, comenta el balcánico, quien pasaría a ser el tercer jugador en conseguirlo (el primero fue el estadounidense Donald Budge en 1938); “pero para ello sé que tengo que derrotar a Nadal. Él es siempre favorito en este torneo y el mejor que ha habido en esta superficie”, continúa. Para Djokovic, el triunfo en los Internacionales de Francia cerraría la cuadratura del círculo que abrió hace diez meses en Londres. Allí, sobre el pasto de Wimbledon, consiguió el primero de los tres ‘Grand Slams’ consecutivos que atesora junto al US Open, firmado el pasado mes de septiembre, y el Abierto de Australia, ya en enero de 2012. Todo un reto sin culminar al que ya se sometieron previamente Pete Sampras (1994), Roger Federer (2006 y 2007) y el propio Nadal (2011).

Tsonga y Federer esperan en el camino de DjokovicSin embargo, este objetivo se atisba complicado para los intereses del número uno del mundo. Nunca ha alcanzado la final en Roland Garros (aunque sí las semifinales en 2007, 2009 y 2011), y no parece mantener el aliento devorador de 2011. Aquí, el pasado año llegó a acumular 41 victorias consecutivas hasta que cedió en la penúltima ronda ante Federer. Ahora, en cambio, se despista, grita y se alborota en sus errores. Incluso su batalla emocional con Nadal ha perdido fuelle tras las últimas derrotas en las finales de Montecarlo y Roma. Y no sólo eso, su cuadro presenta difíciles emboscadas. Debutará probablemente el martes ante el italiano Potito Starace. Y de ahí en adelante podría cruzarse con Fernando Verdasco, los locales Gilles Simon o Jo-Wilfried Tsonga y nuevamente con Federer en unas hipotéticas semifinales.

Paralelo a Borg

Por su parte, Nadal regresa a París recuperado. La gira europea sobre tierra (16-1) y los títulos en Montecarlo, Barcelona y Roma le han fortalecido. Vuelve a hallar soluciones con la cabeza cuando se encuentra en el abismo. Y su guadaña está más afilada que nunca cuando se desliza sobre arcilla. De hecho, su registro en este segundo ‘grande’ de la temporada es espeluznante (45-1), donde siempre triunfa salvo en la edición de 2009, cuando cayó en octavos de final con el sueco Robin Soderling. Por eso, por ser el vigente campeón, por la posibilidad de romper la igualdad con Borg con seis títulos cada uno y por su efectividad cuando salta a la arena (92,9 por ciento de victorias), es el principal favorito para levantar la Copa de los Mosqueteros.

“Me han salido bien las cosas en los últimos meses y llego con confianza. Pero la motivación es la misma que siempre. No es más especial porque pueda conseguir mi séptimo título aquí”, explica el balear, prudente. Es consciente de que únicamente Richard Sears, Bill Lamed y Bill Tilden (todos en el US Open), y William Renshaw junto a Pete Sampras (Wimbledon) han sumado siete títulos en un mismo Grand Slam. Un récord que persigue y que se presenta con un camino algo más despejado. Arrancará este lunes ante el transalpino Simone Bolleli, número 111 del mundo. Luego, podría emparejarse con Juan Mónaco en octavos, Janko Tipsarevic o Nicolás Almagro en cuartos y con David Ferrer o Andy Murray en semifinales.

Aunque las candidaturas no acaban ahí. Federer, que ya sabe lo que es vencer en París (2009), podría convertirse en el undécimo tenista en alzar un ‘grande’ con más de 30 años. Para ello deberá superar en su estreno al alemán Tobias Kakme y luego a huesos duros como David Nalbandian, Tomas Berdych (con quien disputó la final en Madrid) o Juan Martín del Potro. Sus credenciales siguen intactas. Nadie lleva más títulos que él este año (cuatro). Aunque no se corona a cinco sets desde Australia en 2010. Es ahí donde las leyendas cogen forma. Donde su marca de 16 Grand Slams se tambalea. Y donde tanto Nadal como Djokovic mueven a su antojo los hilos de la historia.