Roland Garros: Mente por raqueta

Djokovic, ahogado en sus errores (77), remonta dos sets adversos (4-6, 6-7(5), 6-3, 7-5 y 6-3) ante Seppi y avanza a cuartos de final.

Roland Garros: Mente por raqueta
Djokovic se saluda con Seppi nada más concluir el partido.

Es París, pero parece el infierno. No hablamos de fuego ni de tridentes. Ni siquiera de demonios escondidos en la roja tierra. En la Philippe Chatrier, la ‘Central’ de las pesadillas, el viento y el frío estrangulan a un Novak Djokovic incapaz de dar dos pasos firmes. La arena, sin temperatura, dificulta los apoyos y ralentiza cualquier iniciativa del número uno del mundo, que grita al cielo ante tal escenario. Que deambula sin brújula ni raqueta (computó hasta 77 errores no forzados) en suelo traicionero. Y que sale airoso de una situación crítica (4-6, 6-7(5), 6-3, 7-5 y 6-3) ante el italiano Andreas Seppi con la mentalidad de los elegidos. Esa que construyó en 2011 y que le rescata del abismo. Y es que nunca ha hincado la rodilla en sus últimos siete duelos a cinco sets. Allí donde se gana por cabeza y piernas.

“No dejé de luchar”, comenta el serbio, que no paró de correr pese a sufrir 4 horas y 18 minutos sobre la pista. “Lo único positivo que puedo sacar de esto es que seguí creyendo en el triunfo después de perder el segundo set. Sentí que nada funcionaba con la excepción de mi servicio. No pude coger ritmo, pero estoy muy orgulloso porque gané luchando. No ha sido un buen día, pero he pasado de ronda. Espero dar lo mejor de mí mismo en la siguiente”, continúa en referencia a su próximo rival, que saldrá del vencedor del duelo suspendido por falta de luz entre el francés Jo-Wilfried Tsonga y el suizo Stanislas Wawrinka (dominaba el galo por 6-4, 7-6(6), 3-6, 3-6 y 4-2).

Fue toda una prueba de carácter. No sólo por las penurias propias, sino también por las virtudes del rival. Seppi, campeón este año en Belgrado, unió su destino a su cañón armado, jugándose cada pelota como si fuese la última. No sólo vivió del desacierto del mejor tenista del planeta. También atacó con fuego, como lo demuestran los 6 ‘breaks’ que llegó a certificar. Al final tembló, como muchos antes que él. Porque si algo ha demostrado Djokovic en el último año y medio es que es un competidor salvaje. Uno que encuentra soluciones a cada problema aun jugando mal. Sin ser ese tenista intratable que maravilló la temporada pasada.

“Vence porque es muy completo, pero no está igual de duro mentalmente ni tan fino como en 2011”, reconoce Toni Nadal, tío y entrenador del vigente campeón del torneo. Una opinión casi unánime en el circuito. Ahora Djokovic falla más, sufre más (10h y 20m por las 7h 44m de 2011) y pierde más (del 41-0 hasta los cuartos de final del pasado curso al 34-5 actual). Muchas dudas y una espuela en el horizonte: está tres partidos de culminar el Grand Slam (cuatro grandes consecutivos), algo que no se consigue desde Rod Laver en 1969. Y eso a pesar de ganar sin raqueta. Porque una cosa es segura. En cuanto la recupere volverá a ser temible.

OTROS RESULTADOS.

Octavos de final.

Roger Federer (SUI/N.3) a David Goffin (BEL), 5-7, 7-5, 6-2 y 6-4.