Roland Garros: (Previa) Djokovic-Federer, más cabeza que piernas

Al igual que en 2011, el serbio y el suizo se jugarán un billete para la gran final del domingo. Agotados, dirimirán su 26º duelo desde el talento y la resistencia.

Roland Garros: (Previa) Djokovic-Federer, más cabeza que piernas
Federer y Djokovic se saludan durante su partido en París en 2011.

Calma tensa en París. El cielo continúa anunciando tormentas. La tierra, en cambio, promete tempestades. Aquí, en el ‘Bois de Boulogne’, dos hombres se preparan para lo inevitable. Este viernes tanto Novak Djokovic como Roger Federer saltarán a la arena para disputar la segunda semifinal de Roland Garros (la primera estará protagonizada por Rafael Nadal y David Ferrer). Lo harán pendientes de sus escudos, mellados por las trampas del camino. Pero también de sus recuerdos. En este marco, hace un año, el suizo frenó la marcha triunfal del actual número uno del mundo, que llegó a la cita intacto (41-0). Fue el único que supo doblegarle a cinco mangas en su triunfal 2011. De ahí los temblores colectivos. Ninguno llega a este desafío (el 26º entre ambos) como entonces. Ninguno presume de su momento. Son dos leones heridos. Aunque leones al fin y al cabo.

Ambos arrastran más de 13 horas en pista Porque los campeones siempre cuentan con ese golpe extra. Ese que les rescata cuando juegan con la muerte. En el caso de Djokovic, la rozó con los dedos ante Andreas Seppi (llegó a ir dos sets abajo) y frente a Jo-Wilfried Tsonga, quien disfrutó de 4 bolas de partido. Federer, por su parte, concedió demasiados esfuerzos ante rivales a los que debería haber superado cómodamente (Ungur, Mahut y Goffin) en las rondas inaugurales, y sufrió mil maldiciones en cuartos de final con Juan Martín del Potro, que le obligó a remontar por séptima vez en su carrera dos parciales de desventaja. Dos situaciones adversas y una misma realidad. Ahora, ambos sufren más en la pista (14h29m por las 13h09m del helvético). Fallan más (192 errores no forzados por 206, muchos más que los 80 de Nadal o los 111 de Ferrer). Incluso gritan más.

“Pero es que es muy difícil mantener ese nivel durante tanto tiempo”, apura John ‘Big Mac’ McEnroe, campeón de 7 grandes y finalista aquí en 1984. “Djokovic sigue siendo muy fuerte. Es imposible decir que ya no sea tan bueno. Y Federer, en fin, los resultados hablan por sí mismos. Tiene aquí un título (2009), cuatro finales y dos semifinales. Es normal que con Novak y Rafa sufra más a cinco sets. Es un tipo de 30 años”, culmina. Son palabras de una leyenda viva de este deporte. Pero también la voz unánime del circuito. Djokovic ha perdido lustre tras las últimas derrotas con Nadal en las finales de Montecarlo y Roma. Se le ve frustrado. Hasta desanimado (tras el fallecimiento su abuelo Vladimir). El panorama de Federer no es muy distinto, aunque sus problemas son más físicos al arrastrar achaques en la espalda. Así no sirve con la regularidad (apenas el 60% de primeros) que acostumbra. Así no domina desde el primer golpe.

Vulnerables como nunca.

En definitiva, el duelo se presenta tan oscuro como indescifrable. Ambos llegan vulnerables, por lo que la gestión de los errores será vital para determinar el vencedor final. Poco parece importar la trayectoria de uno y otro (14-11 para el de Basilea), ni siquiera que los últimos duelos sonrían al balcánico (1-5), incluyendo el único precedente de esta temporada en las semifinales en el Foro Itálico (6-2 y 7-6(4) para Djokovic). Es en las grandes plazas donde los números cobran sentido. Y donde Federer parece disponer de una marcha extra pese a andar justo de esfuerzos. “Suelo encontrar la inspiración en los grandes encuentros”, avisa. Su victoria en la Philippe Chatrier (7-6(5), 6-3, 3-6 y 7-6(5)) en la citadas semifinales de 2011 y su posterior actuación en Flushing Meadows, donde llegó a desperdiciar dos bolas de partido antes de caer por 6-7 (7), 4-6, 6-3, 6-2, 7-5, retratan a un tenista que crece en la soga. Que mejora según el tamaño de la gesta.

Djokovic: "Debo salir con el convencimiento de que puedo ganar" “Recuerdo que él jugó increíblemente. Todos conocemos su calidad y que a estas alturas de competición siempre da lo mejor de sí mismo. Será crucial estar muy concentrado y agresivo desde el primer momento. Salir con el convencimiento de que pudo ganar”, explica Djokovic. Sin embargo, las posibilidades de Federer pasan por mantener la línea de aquellos partidos. Si le robó la cartera hace un año en los Internacionales de Francia fue por su efectividad al servicio (76% de puntos con primeros saques) y por su tino con el ‘drive’ (apenas 17 errores no forzados). Se procuró hasta 25 bolas de ‘break', una barbaridad. Aunque si los puntos se alargan, si son las piernas las que acaban decidiendo los puntos, la ventaja parte del lado del serbio. Es el juego directo contra el ritmo. El látigo contra el movimiento.

Aún aguarda la noche. Para ellos, silencio y reflexión. Para París y el resto del mundo, puro éxtasis. Su rivalidad no hace sino coger impulso, (han coincidido en esta ronda en seis de los últimos siete Grand Slams). Este viernes, ambos juegan para la historia. Djokovic persigue su cuarto grande consecutivo, algo que no se alcanza desde 1969 con Rod Laver. Federer, no menos, un nuevo paso hacia su 17º ‘Major’. Esto es Roland Garros. Aquí se compite sobre tierra.  Con raquetas, claro. Pero son las cabezas las que terminan deciciendo los puntos.