La difícil adaptación a la hierba

De Roland Garros a Wimbledon tan sólo hay un paso, apenas dos semanas. El tránsito de la arcilla a la hierba se muestra muy complicado para los grandes tenistas, que sufren a la hora de adaptar su juego a la nueva superficie.

La difícil adaptación a la hierba
Nadal cayó eliminado en cuartos de final de Halle ante Kohlschreiber.

Es un terreno especial, sobre el que quizás se dispute el mayor evento del tenis. Pero lo que tiene de resplandeciente, lo tiene de complicado. La famosa hierba es la superficie sobre la que se sustenta Wimbledon, el tercer Grand Slam del año. Después de una larga temporada sobre arcilla, los grandes favoritos apenas tienen dos semanas de preparación de cara al asalto de la corona en Londres.

Los únicos torneos de hierba que preceden a Wimbledon son Queen´s y Halle. Ambas citas coinciden en la semana siguiente al desenlace de Roland Garros. Las grandes raquetas se prestan exhaustas y sin apenas tiempo para adaptar su juego a una superficie totalmente opuesta a  la tierra batida.

Esto provoca sorpresas, que con el paso de los años dejarán de serlo. No es casualidad que Murray, a las primeras de cambio, y Tsonga, el pasado jueves, se despidiesen del torneo londinense. Tampoco que Nadal (6-3 y 6-4 ante Philipp Kohlschreiber) y Berdych (6-4, 3-6 y 7-5 contra Tommy Haas) hayan sucumbido en los cuartos de final del evento alemán, ante rivales que en principio, poco tendrán que pelear en Wimbledon, aunque eso sí, batallaron ante su público.

Tan sólo Roger Federer (de lo favoritos), al que ya anuncian en Halle como “el maestro”, ha sido capaz de alcanzar las semifinales (6-7(4), 6-4 y 7-6(3) frente a Milos Raonic). Su juego no entiende de cambios. Su estilo de saque-red se muestra más efectivo que nunca sobre la hierba. Pero el resto del repertorio también se adapta, o sino, que se lo digan al propio Raonic, donde cada subida suya se convierte en un infierno en el que los passings del suizo se suceden.

También están los tenistas que prefieren guardarse. Entre ellos, Novak Djokovic y David Ferrer, por ejemplo. El serbio, al contrario que Nadal, ha preferido ausentarse de estas dos citas que se presentaban como preparatorias al tercer grande de la temporada. La lluvia que aplazó la final de París hasta el lunes parece haber decidido al número uno del mundo de que un descanso era lo mejor.

Y la próxima semana toca poner rumbo a las instalaciones londinenses. Wimbledon espera y los grandes tenistas tendrán que aventurarse y adaptarse a la hierba según avancen los encuentros. La incertidumbre crece de cara al gran torneo. Las sensaciones de los favoritos no son las esperadas y habrá que ir viendo como progresan día a día, para saber realmente el nivel de cada uno. Esto es Wimbledon. Tan especial, como complicado.