Wimbledon: Murray se cita con la historia tras alcanzar la final

El tenista británico Andy Murray derrota al francés Jo-Wilfried Tsonga en cuatro sets (6-3, 6-4, 3-6 y 7-5) y se medirá en la final al suizo Roger Federer. Tiene ante sí la posibilidad de conquistar el primer Grand Slam de su carrera y de convertirse en el primer británico en ganar Wimbledon desde 1936 (Fred Perry)

Wimbledon: Murray se cita con la historia tras alcanzar la final
Wimbledon: Murray se cita con la historia tras alcanzar la final

La pista central del All England Club comienza a llenarse. La gente acude con entusiasmo. Por cuarto año consecutivo, su mayor referente en el mundo del tenis, Andy Murray, está en las semifinales. Jo-Wilfried Tsonga, al igual que su adversario, lucha por alcanzar metas desconocidas en el torneo londinense. Sin embargo, hoy era el día del jugador local. El día de Andy. Ese tenista que tras imponerse en cuatro mangas (6-3, 6-4, 3-6 y 7-5), tiene en sus manos la posibilidad de conquistar el primer Grand Slam de su carrera y convertirse en el primer jugador británico en conquistar Wimbledon desde 1936 (Fred Perry). En la final le aguarda el suizo Roger Federer, que derrotó contra todo pronóstico al serbio Novak Djokovic en cuatro sets (6-3, 3.6, 6-4 y 6-3).

“No puedo quedarme de nuevo a las puertas de la final”, parece pensar Murray mientras pelotea sobre la hierba. El arranque refleja la ambición del número cuatro del mundo. Comienza sólido con su servicio y al acecho al resto. Otra cara se vislumbra al otro lado de la red, donde Tsonga siente temor cada vez que el primer servicio no le acompaña. El segundo saque es un lastre (acabó con un 22% de puntos ganados) al que no puede hacer frente. Antes de darse cuenta, el británico ya marcha 3-0 arriba. El francés saca su derecha a pasear, pero es tarde. Tan sólo en el quinto juego el escocés tiene que aferrarse a su mejor servicio para afrontar dos bolas de break en contra. No dio ninguna opción más antes de adjudicarse la primera manga (6-3).

Tsonga, no sólo se muestra incapaz de hacer frente a sus problemas, sino que estos se hacen cada vez mayores. No consigue un solo punto con el segundo servicio (0/11) y Murray es consciente de que si es sólido con su saque, la oportunidad al resto se presentará. Y así es. El quinto juego se alarga en exceso. El británico es sabedor de que puede apuntillar el partido y aprieta los dientes. El francés, como a lo largo de toda la manga, no tiembla a la hora de buscar los golpes ganadores,  esos que no encuentran cabida entre las líneas del rectángulo y se convierten en errores no forzados (sumó hasta once en el segundo acto, por uno del escocés) y que facilitan a Murray abrir una brecha, imposible de recortar para Tsonga, al que tras perder el segundo parcial (6-4), se le pone muy cuesta arriba el encuentro.

Pero cuando todo parece perdido, es cuando llega la reacción. Jo-Wilfried aprovecha el exceso de relajación del británico para abrir brecha en el marcador (0-3). Inmerso de lleno en el partido, el francés parece haber aprendido a sufrir. Lo hace en el quinto juego, donde Murray decide echar el resto para quebrarle el servicio. Pero esta vez no reiría el escocés. Tsonga mantuvo su servicio para, a pesar del susto (incidente testicular), terminar de forzar la cuarta manga (3-6).  El quinto cabeza de serie por momentos pareció fresco, con una derecha que empezaba a responderle.

Con un Murray ansioso por sellar su pase a la final y con Tsonga en pleno apogeo, llegó la verdadera batalla. La igualdad se hizo más patente que nunca en un cuarto parcial, que muy pronto dejó dos imágenes bien distintas. La primera, la de Tsonga en el suelo, tras arrojarse al suelo tratando de adentrar en la pista, sin acierto, una pelota que le hacía perder el servicio. Justo después, la de Murray desquiciado, lanzando al aire una bola, sabedor de que acababa de desperdiciar una gran ocasión para sellar el triunfo. Un break cada uno y 5-5 en el marcador. Con sufrimiento, el escocés se aseguró el tie-break. Pero no habría desempate. Con la tensión liberada, el británico comenzó a dominar, alejando de la línea de fondo al francés, que agotó todas sus opciones (reclamó el ojo de halcón en la última acción) antes de despedirse de Wimbledon.