Previa Wimbledon: Murray - Federer, o del color y el Olimpo

Andy Murray y Roger Federer disputarán a partir de las 15 horas (VAVEL, Canal+1 y Canal+ HD) la final de Wimbledon - El escocés busca su primer entorchado en Londres mientras Roger tratará de aumentar, más aún si cabe, su leyenda.

Previa Wimbledon: Murray - Federer, o del color y el Olimpo
Andy Murray y Roger Federer celebraron su pase a la final.

Hoy, cuando el sol se pierda poco a poco en Londres, la capital inglesa pondrá punto y coma, más que punto y seguido, a una nueva edición de Wimbledon para empezar a engalanarse casi a contrarreloj de cara a los inminentes Juegos Olímpicos que se disputarán en este mismo escenario, el legendario All England Lawn Tennis and Crocquet Club, en apenas tres semanas. Cuando esta preparación comience, ya sabremos el nombre del ganador de 2012. Conoceremos si bien Andy Murray, el eterno segundón, o bien Roger Federer, el tenista más elegante y posiblemente el mejor de todos los tiempos, es quien se hace con un nuevo entorchado en Londres.

Andy Murray afrontará aquí su primera final de Wimbledon. Tras tres años cayendo a las puertas del domingo definitivo, el escocés aborda la consecución de un reto que ha marcado negativamente hasta ahora su carrera. El sempiterno primer espada de los mortales lleva más de un lustro a la sombra del triunvirato casi inexpugnable que conforman -póngalos en el orden que deseen, servidor se inclina por el alfabético-  Djokovic, Federer y Nadal. Salvo lesiones de estos, jamás ha tenido la continuidad necesaria como para ser una alternativa real a su dominio, y sus triunfos hasta la fecha -acumula 6 Masters 1000- han venido marcados por los problemas de algunos de ellos, como certifica el hecho de que todos estos títulos, salvo Miami  2009, hayan sido cosechados en el tramo final de la temporada, cuando el esfuerzo hace mella.

Pero hoy Andy, cuyo rostro se empapó en lágrimas el viernes tras derrotar a Tsonga, no estará solo en su pelea. La Centre Court, llena a rebosar, tratará de dar a su ídolo el empujón que, unas veces por tenis y otras por cabeza, le falta para escribir su nombre con letras doradas en la historia de este deporte. Y es que si él tiene ganas de vencer al fin en un Grand Slam -perdió las finales de Australia 2011 y US Open 2008-, tantas o más tiene su parroquia, ávida del triunfo de un tenista local, hecho que no acontece desde que, allá por 1936, Fred Perry levantara el trofeo de campeón masculino. Desde entonces, ni un solo ganador ni un solo finalista. Rota la primera barrera al alcanzar la final, condición necesaria pero no suficiente, apenas falta un paso más. Quizás la victoria ayer de su compatriota Marray, acompañado por el danés Nielsen en la modalidad de dobles, sea solo un aperitivo de lo que suceda hoy. Andy tiene la oportunidad de protagonizar la primera foto de un campeón británico de Wimbledon... en color.

La tarea no se antoja sencilla. Enfrente, el peor rival posible. Y es que podrán pasar torneos, años e incluso lustros, aparecer nuevos jugadores en la élite... pero Roger siempre estará ahí. A sus 30 años, y a un mes de sumar una cifra más, el suizo ha vuelto con más fuerza que nunca. El increíble 2011 de Djokovic o la infinita fuerza de Nadal parecían haberle relegado a un segundo plano, pero Wimbledon, el escenario que le vio coronarse rey en 2003, puede relanzarle al estrellato casi una década después. Inherente al paso del tiempo, su tenis sigue brillando con luz propia pese a que en algunas ocasiones la bombilla parezca apagarse. Tarde o temprano, Sir Roger Federer termina por volver y demostrar que le queda cuerda para rato. En un tenis que empieza a estar dominado por el físico y la fuerza, hace ley de su innata e inmensa calidad. 

Federer puede igualar y batir hoy todos los records que tenía pendientes Cuando todo parecía terminado para Federer, y su destino parecía más el del disfrute que el de los puntos y el dinero, el helvético se asoma a lo más alto de la clasificación, puesto que no ocupa desde el 7 de junio de 2010 y que hoy, de vencer, recuperará con más autoridad que nunca, dando una lección de entereza al mundo del deporte. No será el único record en juego hoy para el tenista de Basilea, que en caso de victoria igualaría a Renshaw y a Sampras como tenista con más entorchados en la hierba londinense con 7. Pero hay más registros de Pete Sampras en peligro esta tarde. El estadounidense, ante quien Roger Federer empezó a escribir su leyenda, podrá perder su hegemonía en cuanto a semanas al frente de la ATP, que ascendieron a 286. El suizo igualaría matemáticamente esta cifra con una victoria, y salvo sorpresa lograría en menos de un mes superarla. También se quedaría en buena posición para ser el tenista de la historia que más veces cerró el año como número 1, rompiendo así la estadística que ahora lidera el propio Sampras con 6 años como mandamás del deporte de la raqueta. Ni que hablar hace falta de que Federer podría también aumentar su cifra de Grand Slam, pues este Wimbledon le pondría con 17 como líder más que absoluto.

El partido

Pero estos records y estadísticas deberán dejarlos a un lado cuando ambos salten al césped. Será difícil para ambos manejar la presión en este escenario y con tantas expectativas puestas en sus actucaiones, pero es el precio del éxito. Andy Murray es cierto que contará con el apoyo de la hinchada, pero esta misma circunstancia no le ha valido de nada en años anteriores, cuando no supo jugar con las exigencia del público y acabó cayendo dos veces en cuartos de final y tres en semifinales, en las tres ediciones anteriores. No responder a las expectativas ha sido una losa terriblemente pesada para el escocés, que generalmente ha salido del All England Club con una cara diametralmente opuesta a la de ilusión con la que debutaba aquí el primer lunes o martes de cada torneo. También rondarán en su cabeza las oportunidades perdidas en el US Open 2008 y en Australia 2011, donde como marca su destino volvió a acobardarse a un paso de la mayor de las glorias. En ambas ocasiones pereció ante el propio Roger Federer, a quien no logró arañarle un mísero set.

Pero no todo es negativo para Murray, quien se ha enfrentado con Roger Federer en quince ocasiones, ostentando un balance positivo de ocho victorias por siete derrotas. Es bien cierto pues que Federer se ha llevado los partidos de mayor enjundia, como las dos citadas finales de Estados Unidos y Australia o sus dos enfrentamientos en la Copa de Maestros de Londres, pero no lo es menos que cuando Andy se ha encontrado bien y su cabeza ha estado despejada, ha logrado derrocar al suizo. Para repetir esto hoy, tendrá que olvidar más que nunca su carácter quejicoso y protestón y sacar su auténtica flema británica.

La presión pudo enviar a casa a Federer antes de tiempo Por su parte Roger, más acostumbrado a este tipo de situaciones, parte indudablemente como favorito. Su mayor experiencia y las victorias en Grand Slam ante Andy le hacen ser el más firme candidato a la victoria. Su historia en el tenis comenzó en 2003 cuando se proclamó campeón derrotando a Mark Philippoussis. Hoy, nueve años después, puede completar la cuadratura del círculo en su torneo fetiche, ese en que solamente una vez cayó en la final (9-7 en el quinto set ante Rafael Nadal). Su experiencia en este tipo de eventos es un seguro de vida, como acredita el que solamente dos jugadores -Rafael Nadal y Juan Martín del Potro- le hayan derrotado en una final de un Major. En el lado peligroso, la cabeza. Pese a su habitual poca expresividad y su exquisito comportamiento, los nervios han pasado malas jugadas al suizo. Los sufrió el año pasado en el US Open ante Novak Djokovic -perdió dos bolas de partido y a la postre el encuentro- e incluso en este mismo Wimbledon ante Benneteau, cuando tras conocer la eliminación de Nadal y ser consciente de la oportunidad que se le abría, dudó y estuvo a punto de ser enviado a casa por el francés, terriblemente inferior. Entonces, manejó la situación con calma, y solventado el escollo ha venido en franca mejoría. Su paliza a Novak Djokovic en semifinales habla por sí sola del nivel y las ganas con las que llega a esta finalísima. 

Sea como fuere, hoy la Centre Court acogerá un duelo nunca antes vivido en este escenario. Dos tenistas prodigiosos que hacen de sus diferentes virtudes -físicas en el caso del escocés, técnicas en el del maestro suizo- la razón para vivir. Y a estas alturas, no se entiende la vida sin el éxito. Éxito que ambos buscarán hoy a toda costa, brindando a buen seguro un espectáculo incomparable. El marco, inmejorable. Los jugadores, los que más han merecido llegar a él. Que gane el mejor.