Un rival en la rodilla

Nadal, que no compite desde Wimbledon por una tendinitis en la rodilla izquierda, se perderá el próximo US Open al no recuperarse a tiempo.

Un rival en la rodilla
Nadal descansa mientras el fisioterapeuta le trata la rodilla en Wimbledon en 2010.

El silencio prolongado no suele arrastrar amables promesas. Ni siquiera cuando hablamos de Rafael Nadal Parera, ese hombre capaz de desafiar continuamente la lógica de su cuerpo maltrecho. Tras más de un mes alejado de las pistas debido a una lesión en el tendón rotuliano de la rodilla izquierda, el mallorquín ha confirmado que no disputará la próxima edición del Abierto de los Estados Unidos, el cual arranca el 27 de agosto. Será el cuarto torneo consecutivo que se pierde tras las negativas a los Juegos Olímpicos de Londres, en los que iba a ser el abanderado de España, y los Masters 1000 de Toronto y Cincinnati. Y el primer grande desde Wimbledon en 2009 en el que no formará parte del cuadro definitivo.

“Estoy muy triste por tener que anunciar que sigo sin estar listo para jugar y que tengo que ser baja en el Abierto de los Estados Unidos. Es una lástima porque siempre me encontré en Nueva York un público entregado y apoyando al máximo. Tengo que continuar con mi recuperación y preparación para estar listo para competir en las condiciones adecuadas”, explica en su cuenta oficial de Facebook. La misma red social con la que informó hace unos días sobre su regreso a la rutina de entrenamientos en su refugio de Manacor. Pues desde este pasado lunes, Nadal ha vuelto a empuñar una raqueta desde que la desenfundara en la segunda ronda de Wimbledon, cuando cayó ante el checo Lukas Rosol. Hasta entonces se dedicó exclusivamente a recuperar sus articulaciones, castigadas tras más de 700 partidos como profesional. Pero las sensaciones no fueron las mejores como para afrontar esta cita con garantías.

Desde octubre de 2005 sus rodillas acusan los esfuerzos Aconsejado en todo momento por Ángel Ruiz Cotorro, su doctor personal y de la Federación Española de tenis (RFET), el vigente campeón de Roland Garros ha vuelto a optar por la vía de la prudencia. Desde que adoptase unas plantillas para corregir una peligrosa lesión en un pie en 2005, alterando con ello los equilibrios a cada paso, Nadal se ha visto martirizado por los esfuerzos en sus rodillas. Así pasó varias temporadas compitiendo con esparadrapos alrededor de los tendones rotulianos, tratando de mitigar una dolencia que se le acabaría trasladando a los cuadricipitales. Después, agotado tras un comienzo de año arrollador en 2009, se vio obligado a renunciar entre lágrimas a los torneos de Queen’s y Wimbledon, perdiendo con ello su condición de número uno del mundo. Incluso llegó a retirarse en cuartos de final del Abierto de Australia de 2010 ante Andy Murray nuevamente por molestias en una de sus rodillas.

Fueron tiempos aciagos. Nadal competía con el ancla puesto, pendiente de cada mal gesto. Así pasó 11 meses sin probar mordisco hasta que alzó el título en Montecarlo en abril de 2010. Mientras, su padre viajaba por el mundo en busca de especialistas que dieran con la solución a su problema. Lo halló en Vitoria, en la clínica ‘La Esperanza’, donde el doctor Mikel Sánchez propuso un tormentoso tratamiento basado en inyecciones de plasma enriquecido con factores de crecimiento que se introducen directamente en los tendones dañados. De este modo, la tendinitis dejaba de ser crónica. Y su juego volvía a disfrutar sin grilletes. Llegaron más títulos, el Grand Slam y su regreso a la cima del tenis. Sin embargo, el calvario volvió a coger forma esta primavera. En Miami se ve obligado abandonar en semifinales ante la inminente gira sobre tierra. Aquí compite entre ‘pinchazos’, pero eso no evita que venza en el Principado, Barcelona, Roma y París. Luego llegó la hierba y el sueño olímpico. Y el sufrimiento terminó por imponerse a la voluntad.

Ahora, el balear afrontará el final de la temporada pendiente de una balanza. Por un lado está el prolongado descanso, lo que garantizaría su recuperación en detrimento del ránking (perderá el número tres mundial en favor de Murray). Por otro, la oportunidad. En noviembre se celebra la Copa de Maestros, el único gran evento que le falta en su palmarés. Un dulce que podría ser doble en caso de que España dispute la final de Copa Davis (antes están las semifinales ante Estados Unidos a partir del 10 de septiembre en Gijón). Son dos posibles caminos y un único destino señalado. Tras el dolor, Nadal siempre encuentra el triunfo.