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Lucha sin medallas

Lucha sin medallas

Djokovic y Del Potro se cruzarán por primera vez tras su choque en los Juegos en las semifinales de Cincinnati tras vencer cómodamente a Cilic y Chardy, respectivamente.

No hay medallas de por medio, pero sí el peso del orgullo. En Ohio, apenas dos semanas después de su batalla por el bronce en los Juegos Olímpicos de Londres, Novak Djokovic (6-3 y 6-2 a Marin Cilic) y Juan Martín del Potro (6-1 y 6-3 a Jeremy Chardy) volverán a medir sus fuerzas en las semifinales del Masters 1000 de Cincinnati. Lo harán sin banderas ni escudos. Y sin hierba que acelere corazones inquietos. El partido se decidirá a cara de perro sobre cemento, la superficie donde mejor se defienden. Y con los recuerdos grabados en hueso. En el All England Club fue el argentino el que se llevó el premio de consolación al subirse al tercer cajón del podio olímpico. También fue el verdugo en la eliminatoria de semifinales de Copa Davis decidida en Serbia el pasado año. Dos heridas aún sin cicatrizar en la raqueta del número dos del mundo.

Y es que Djokovic sigue soñando con esas derrotas. “Emocionalmente afectan, sobre todo la de los Juegos. Me lo tomé realmente mal”, anunció hace unos días. Sin embargo, desde entonces el balcánico ha caminado con contundencia. Título en Toronto y cómodas victorias en lo que va de torneo. La última ante Cilic la cimentó como acostumbra, letal al resto (4/7 en bolas de ‘break’ certificadas) y certero al servicio, concediendo apenas seis puntos a su rival desde el primer servicio. Y tomando una amplia ventaja al comienzo de cada set. El sello de los campeones.

“Todas las derrotas me hacen más fuerte”, comenta el de Belgrado, finalista aquí la pasada temporada. “Del Potro es un jugador muy difícil de batir, sobre todo cuando compite por su país o en un evento tan importante como lo pueden ser unos Juegos Olímpicos. Él ganó entonces. No pasa nada, estas cosas suceden. Lo más importante es que todas estas experiencias me ayudan para convertirme en un mejor jugador. Seguro que mañana tendré mis oportunidades para batirle”, continúa.

Aunque Del Potro no elude desafíos. Ni siquiera pese a las molestias que arrastra en su muñeca izquierda, la cuales le dificultan a la hora de ejecutar el revés a dos manos. Infiltrado con antiflamatorios, el tandilense cerró el paso a un Chardy que hoy no lució su coraza de ‘matagigantes’ (venció previamente a Roddick, Murray e Isner). Se impuso por ritmo y pegada (22 ganadores), llegando a procurarse hasta 17 opciones de ruptura, una barbaridad. “Tras los Juegos me siento con la confianza necesaria para tutear a cualquier jugador. Todavía sé que hay una pequeña diferencia entre los mejores y yo, pero estoy trabajando para reducir la distancia”, apura. Su partido será un aperitivo de lo que se avecina. En apenas nueve días arranca el US Open. Y ambos sólo pueden conformarse con el título.