US Open: La frustración de Tsonga

El tenista galo se despide del torneo tras firmar una dolorosa derrota ante un Martin Klizan inspirado. Berdych, Cilic, Raonic, Simon, Nishikori y Fish cumplen con su papel de favoritos.

Todo iba mal y Jo-Wilfried Tsonga buscaba soluciones. Formas de conseguir recuperar su tenis y estrategias para combatir a su rival. Intentaba encontrarlas, pero no podía. En la solitud de la pista y del banquillo, sus preguntas eran retóricas y chocaban contra un muro de silencio. Ante esta desdicha, lo único que quedaba era el lamento y esperar a que la situación adversa diera un giro de timón. Esa espera fue en vano, puesto que el partido nunca cambió realmente de rumbo y el tenista francés, quinto cabeza de serie, se acabó despidiendo del US Open ante el eslovaco Martin Klizan, número cincuenta y dos del mundo, por un marcador de 6-4, 1-6, 6-1 y 6-3 en dos horas y doce minutos.

Klizan, tenista de veintitrés años y especialista de la tierra batida, nunca había dado especial sensación de peligro para el resto de jugadores pese a que su juego es mejor día tras día. Una rotura en el primer juego del partido marcaría el temprano declive del galo y el auge del eslovaco. Mientras Tsonga mostraba una versión de su juego claramente inferior a la habitual, visiblemente nervioso y errático, Martin Klizan se hacía amo y señor del partido e imponía su voluntad en el peloteo. Perdiendo un set a cero, Tsonga pareció recuperar sensaciones con su servicio y derecha en una segunda manga que se llevó por 6-1, habiendo bordeado el 'rosco' con el 5-0. Sin embargo, Klizan demostró que todo había sido un espejismo e imitó exactamente la hazaña lograda por su rival en el set anterior. Contra las cuerdas, Jo-Wilfried vio como en el cuarto set, sin margen ya de error, el de Bratislava colocaba el 4-0, habiendo conseguido 10 juegos de los últimos 11 disputados en un continuo "quiero y no puedo" entonado por el de Le Mans. Ni un último arreón pudo evitar que el francés recibiera el dudoso premio de la derrota. Otro francés, Jeremy Chardy, será el próximo rival de Martin Klizan en tercera ronda.

"A  veces estoy en buena forma, a veces no", decía Jo-Wilfried lamentándose después del partido. 'Ali Tsonga' no podrá defender sus cuartos de final en el US Open del año pasado. Deberá pues centrarse, en lo que resta de año, en la defensa de los títulos de Viena y Metz y de las finales alcanzadas en el Masters 1000 de París y en el Torneo de Maestros.

Mejor suerte corrió Tomas Berdych, inmediato perseguidor de Tsonga en el ránking ATP. El checo, que se enfrentaba contra el estonio Jurgen Zopp, consiguió una contundente victoria por 6-1, 6-4 y 6-2. El gran servicio y acierto de Berdych en la finalización de los puntos mezclado con el excesivo nerviosismo por parte de Zopp hicieron del partido un monólogo del sexto cabeza de serie del torneo, que acabó la faena en una hora y treinta y dos minutos. Sam Querrey, verdugo de Rubén Ramírez Hidalgo, será el siguiente en retar a Berdych por un puesto en octavos de final.

El croata Marin Cilic, número trece del mundo, sufrió más de lo esperado para avanzar a tercera ronda. Tras ir dos sets arriba en el partido que disputaba ante el alemán Daniel Brands, cedió la tercera manga con una doble falta justo cuando servía para disputar la muerte súbita. Ese golpe psicológico le afectó en una cuarta fase que él mismo cerró con otra desafortunada doble falta que establecía la igualdad en el marcador y que denotaba nerviosismo en el juego de Marin. Tras un disputado quinto set, el servicio y las derechas planas de Cilic respondieron a las exigencias del momento, llevándole a una victoria por 6-3, 6-2, 5-7, 4-6 y 7-5 fraguada en tres horas y cincuenta minutos. El próximo oponente de Cilic será el japonés Kei Nishikori, que no encontró ninguna resistencia ante el jugador local Tim Smyczek (6-2, 6-2 y 6-4).

El cañonero Milos Raonic, número dieciséis del mundo, tuvo menos problemas en su partido de este jueves que en el de primera ronda ante Santiago Giraldo. Esta vez, el pupilo de Galo Blanco se limitó a ganar al francés Paul-Henri Mathieu por la vía rápida, es decir, ganando tres sets a cero (7-5, 6-4 y 7-6(4)). El servicio de Raonic brilló como en sus mejores días, concediéndole 30 aces, o lo que es lo mismo, un tercio del total de puntos que se adjudicó en todo el partido. Al resto, algo menos acertado: únicamente le bastaron dos bolas de rotura materializadas en todo el partido para administrar cómodamente su ventaja en las tres ajustadas mangas. Ahora deberá verse las caras con el ganador del partido que están disputando James Blake y Marcel Granollers. Con cada victoria, Raonic se asegura una mayor ganancia de puntos, dado que una lesión en la cadera le impidió participar en el año anterior en el Abierto de los Estados Unidos.

Por último, Gilles Simon certificó también su pase a dieciseisavos de final. Lo hizo ante Jimmy Wang, por un curioso marcador de 6-4, 4-6, 6-4 y 6-4. En un partido en el que mandaron las roturas debido a la pobre efectividad en el servicio por parte de ambos tenistas (de menos del 60% con el primer servicio), el desatino del jugador de Taipei marcó la diferencia. Y es que Wang sumó la friolera de 68 errores no forzados, aproximadamente la mitad de los que Simon ganó. El 'Pollito' Simon tendrá un difícil enfrentamiento de tercera ronda ante el estadounidense Mardy Fish. El jugador local acabó, en un apasionante duelo, con el ruso Nikolay Davydenko remontando una desventaja de dos sets abajo (4-6, 6(4)-7, 6-2, 6-1 y 6-2). En el partido, Fish fue de menos a más, y pese a perder el segundo set de forma muy ajustada (cediendo únicamente un solo punto con su primer servicio) no desistió y acabó encontrándose con un Davydenko impreciso y eclipsado por su contrincante.