US Open: Roddick nos invita a otra ronda más

US Open: Roddick nos invita a otra ronda más

Andy Roddick, arropado y alentado por su público, resolvió un disputado duelo ante el italiano Fabio Fognini por 7-5, 7-6(1), 4-6 y 6-4 en tres horas exactas de juego y se verá las caras con Juan Martín del Potro en los octavos de final.

Es en el Abierto de los Estados Unidos, hogar de los cañoneros de pista dura y veloz, donde se acaban de definir y matizar las temporadas de los tenistas. Y en ocasiones las carreras deportivas. La colosal Arthur Ashe Stadium, caprichosa y coqueta, únicamente se deja tratar si la está hollando un verdadero artista de la raqueta reconocido a nivel internacional. Es aquí donde Andy Roddick, héroe nacional del tenis americano, ha jugado su mejor tenis y ha vivido sus mejores días, destacando su conquista del trofeo en 2003. Y es por ese motivo por el cual Roddick quiere poner punto y final a su trayectoria como tenista profesional aquí, en Flushing Meadows, en casa y ante su público, guardando un cierto paralelismo con Kim Clijsters.

"Quiero terminar en un mundo perfecto y el del US Open siempre ha sido el mejor para mí. Mi nivel ya no es el mejor y, por lo tanto, es el momento del adiós", declaró tras anunciar su inminente retirada. En suma: este es el lugar adecuado y el momento adecuado... pero este domingo no era el día adecuado. Andy Roddick tiene aún más sed de victoria, y víctima de sus anhelos ha acabado siendo el italiano Fabio Fognini en un emotivo encuentro en el que Roddick se ha impuesto por 7-5, 7-6(1), 4-6 y 6-4 en tres horas exactas de partido.

Fabio Fognini empezó mal su partido, quizá aún intimidado por estar en una cancha reservada a los mejores. Por contra, Andy Roddick arrancaba perfecto al servicio, sólido y agresivo con su derecha y moviéndose por la Arthur Ashe como pez por el agua. Suyos fueron los tres primeros juegos del partido. El tenista italiano era consciente de sus numerosos errores, y mostraba un semblante frío e impotente. "Las bolas no me salen de la raqueta", mascullaba en un perfecto español hacia su entrenador Pablo Martín, en la grada. Jugador de buenas y malas rachas, Fognini se apoyó en su servicio para comenzar a encontrar las buenas sensaciones. Fue con el 5-2 cuando comenzó a jugar realmente bien, impactando duros palos desde el fondo de pista y haciendo bellas dejadas y voleas. Roddick entró en nerviosismo, y comenzó a bajar considerablemente su porcentaje de primeros servicios puestos en pista. Ese fue el germen de la rotura de servicio de Fognini, que le hizo empatar momentáneamente la manga por 5-5 hasta que Roddick tomó consciencia de lo transcendente de la situación y volvió a la senda del triunfo encadenando dos juegos seguidos para cerrar el set por 7-5.

En un segundo set que arrancó contagiado de los altibajos del primero, se vieron en los dos primeros juegos dos roturas consecutivas, una para cada jugador. A partir de ahí la situación se estabilizó, y los jugadores se convirtieron en abogados de su servicio. Quién más padeció fue Fabio Fognini, que resolvió sus juegos de forma más apretada, sumando dos dobles faltas. En la muerte súbita era él, tras una bola de Roddick a la red, quién hacía el minibreak que le podía llevar a las tablas en el partido. Pero en ese momento Roddick jugó dos excepcionales puntos que hicieron levantar al público mientras él levantaba las manos en un gesto que excitó a los allí presentes. Llevado en volandas por los suyos, Roddick logró un parcial en puntos de 7-0 y puso fin así al segundo set por 7-6(1).

La tercera manga fue la de la recompensa para un Fognini que merecía irse ganando algún capítulo del partido. En ella se aunaron las buenas sensaciones dejadas por el de San Remo, y las malas elecciones tácticas de un Roddick que durante el partido encajó demasiados passing shots por subidas precipitadas a la red, sin haber golpeado antes pelotas profundas que supusieran complicaciones mayores para su rival. "Tírale tírale, está tirando sin pensar, ¿no lo ves?", se llegó a decir a sí mismo Fognini, en voz alta. Acabó sumando su único set al resto por 4-6, cuando Roddick servía para el 5-5.

En el cuarto y definitivo set Roddick se reencontró con el fondo de pista, elaborando más los puntos desde dicha posición mediante golpes muy potentes que siempre, incluyendo el primer set, pusieron en serios aprietos a Fognini. Encontrando la sincronización entre ese estilo de juego y las finalizaciones en la red, el de Nebraska comandó la gran mayoría de los puntos y acabó rompiendo a Fognini para cerrar poco después el partido, agradeciendo visiblemente emocionado a la grada todo el apoyo que le proporcionó a lo largo el partido.

En octavos de final se verá las caras con un Juan Martín del Potro que se impuso en un duelo fratricida ante Leonardo Mayer. La semana que viene, la Arthur Ashe se volverá a vestir de gala y se volverán a preparar todo tipo de actos para rendir homenaje a Andy Roddick en caso de derrota. La grada, como hoy, le dará unos puntos extras como agradecimiento a todo lo que 'A-Rod', último número uno americano, ha hecho por el tenis en su país y alrededor del mundo entero.