US Open: Nebraska pierde su cañón

Roddick, el último número uno estadounidense, confirma su retirada tras 13 temporadas después de caer (6-7(1), 7-6(4), 6-2 y 6-4) ante Del Potro en octavos de final.

US Open: Nebraska pierde su cañón
Roddick se saluda con Del Potro en su último torneo como profesional.

Sus ojos cristalinos le delatan. En la Arthur Ashe, la Central del Abierto de los Estados Unidos, Andy Roddick regresa al escenario que lo vio coronarse en 2003 para hacer frente a lo inevitable. Hace una semana anunció que su retirada acompañaría a la derrota. Que, con 30 años, está cansado de los avatares del circuito. Sus palabras eran su juicio, pero también su estímulo. Se hablaba de héroes del pasado, como Pete Sampras, campeón aquí hace 10 años en su último torneo. O incluso de Jimmy Connors, semifinalista con 37 primaveras. Ambos culminaron su carrera con gesta, como pretendía Roddick. Pero su guión no lleva la firma de los ángeles. Porque enfrente esperaba Juan Martín del Potro, un verdugo con raqueta. Uno más fuerte, más ambicioso y con mejores argumentos. Y tan implacable como para despedir en octavos de final al norteamericano por 6-7(1), 7-6(4), 6-2 y 6-4 tras varias interrupciones y suspensiones por la lluvia. En un partido disputado en la pista y en los corazones.

Y es que nadie quería ver marcharse a Roddick. Ni siquiera el cielo, que lloró todo lo que pudo para posponer 24 horas el encuentro en el ‘tie-break’ del primer set. Luego, claro, queda la batalla. La reanudó como un relámpago, adjudicándose el desempate como acostumbra, con pólvora y gatillo. A partir de aquí, el cobre se decidió por reflejos. Si Andy es un cañón de Navarone, Del Potro es un misil tierra aire. Ellos no golpean, fusilan. Tal era la igualdad de sus prototipos que la suerte se volvió a decidir en una muerte súbita. Y la ganó el argentino, más ancho de recursos. Este revés tuvo efectos atómicos (4-0 en el tercer parcial) para la cabeza de Roddick, que firmó su ejecución con un nuevo ‘break’ adverso (3-1 en el cuarto) tras cometer una fatídica doble falta (hasta 6 computó, demasiadas). Un mal final para una brillante historia.

“Por primera vez en mi carrera no sé qué decir”, comenta el de Nebraska, emocionado ante una grada que no dejó de corear su nombre (“Let´s go Andy!”). “Desde que era niño he venido a este estadio y siempre he disfrutado cada minuto aquí. Sé que ha sido un camino muy largo, con subidas y bajadas, pero con grandes momentos. A veces no ha sido fácil, pero realmente os aprecio mucho y os quiero con todo mi corazón. Gracias también a toda mi familia y a mi equipo. Es lo bueno de la retirada, sé que tengo a buena gente en casa. Espero volver algún día y ver el tenis desde vuestro lado, como uno más”, continúa ante el bullicio generalizado.

Su adiós dejó huella, pues no hablamos de un tenista cualquiera. Suya fue la carga de heredar el pesado vacío que dejó Sampras y Andre Agassi con el cambio de milenio. Y su comienzo fue prometedor. Campeón júnior en Melbourne Park y Flushing Meadows en al año 2000. Poco después, con apenas 21 años, levantó su primer Grand Slam en Nueva York ante Juan Carlos Ferrero y se convirtió en número uno del mundo. Sus armas infundían miedo. Un servicio inabordable (249km/h como techo) y un ‘drive’ devastador. Todos los libros estaban preparados para incluirle entre las leyendas. Se podía decir que el futuro le pertenecía, pero su reinado fue efímero, apenas 13 semanas. Roger Federer emergió como una supernova y le retiró la palabra (21-3) en todo tipo de superficies. Pese a todo, hablamos de un jugador con lustre, ganador de 32 títulos, finalista de otros cuatro grandes (Wimbledon en 2004, 2005 y 2009 y US Open en 2006) y un valor seguro en el ‘top-10’ en nueve años (2002-2009).

De este modo, la derrota de Roddick abre el camino hacia cuartos de final de Del Potro, que deberá medirse al serbio Novak Djokovic (6-4, 6-1, 3-1 y retirada de Stanislas Wawrinka). Ambos son los únicos campeones con vida del torneo tras la sorprendente caída de Roger Federer (7-6(1), 6-4, 3-6 y 6-3 ante Tomas Berdych). Y tienen argumentos en la mesa. Uno, el vigente defensor de la corona, desea confirmar que es el mejor del momento. El otro, triunfador aquí en 2009, que vuelve para no irse más. Es un duelo a vida y muerte. Un regalo para el aficionado estadounidense que aún se borra las lágrimas tras la retirada de su último gran héroe.

OTROS RESULTADOS.

Cuartos de final.

Andy Murray (GBR/N.3) a Marin Cilic (CRO/N.12), 3-6, 7-6(4), 6-2 y 6-0.

Octavos de final:

Janko Tipsarevic (SRB/N.8) a Philipp Kohlschreiber (ALE/N.19), 6-3, 7-6(5) y 6-2.