Murray: "He aprendido a no tener dudas, estoy muy feliz"

Murray: "He aprendido a no tener dudas, estoy muy feliz"

El tenista escocés declaró que no quería ser el primero en perder cinco finales de Grand Slam consecutivas. Su deseo y perseverancia le han desatado este lunes de sus dudas mentales y psicológicas.

El mundo del tenis tiene un nuevo gran campeón, al que muestra reverencia. Victorioso, radiando felicidad a su paso. Así se presentaba Andy Murray ante los medios de comunicación, portando el trofeo que le ha costado lágrimas, sudor y sangre. Después de expresar todos sus sentimientos más inmediatos e instintivos sobre la Arthur Ashe del Flushing Meadows-Corona Park tanto al término del encuentro como en la ceremonia de trofeos, el tenista de Dunblane se aposentaba calmado en la palestra, entre una marea de flashes lanzada por periodistas de todo el mundo. Con una ligera sonrisa que se escapa de su coraza de hombre frío, traga saliva y se prepara para dar sus impresiones acerca de la histórica victoria que fraguó ante el defensor del título, el serbio Novak Djokovic, en un épico partido que se resolvió por 7-6(10), 7-5, 2-6, 3-6 y 6-2 en casi cinco horas de disputa.

"Ha sido un partido increíblemente duro y obviamente ha sido espectacular cuando ha terminado. Estoy muy feliz de haber podido llegar hasta aquí", festejó Andy Murray, que por fin ha conseguido derrotar a los fantasmas del pasado y acabar con la maldición de todas sus cuatro finales de Grand Slam perdidas. La satisfacción recorre todo su cuerpo. No es solo alzarse con su primer 'Major' sino la forma en la que lo ganó, en una épica y trepidante final que será recordada por los forofos de la raqueta durante décadas.

"Ha sido un partido increíble y duro. Me he emocionado mucho al ganar, incluso he llorado", confesó Andy.

"Me he emocionado mucho, incluso he llorado un poco", confesó Andy. "Al principio no te lo crees, he estado tantas veces cerca de ganar que me preguntaba ¿Pasará alguna vez? Cuando al final se hace realidad estás muy emocionado. Pero todavía hoy, cuando estaba en los vestuarios antes de salir tenía algunas dudas. Pensaba que si perdía esta final sería el primer tenista en perder sus primeras cinco finales de un 'Open', y no quería ser esa persona", explicó a los medios. De esta forma sigue los pasos del también frío Ivan Lendl, su entrenador y campeón de un Grand Slam también a la quinta vez.

"He aprendido a no tener dudas ni mentales ni psicológicas sobre mí, de ahora en adelante seguro que esto me ayuda a conseguir resultados positivos. He demostrado que puedo ganar 'Grand Slams'. También que puedo estar cuatro horas y media compitiendo contra uno de los jugadores más fuertes psicológicamente que el tenis ha visto, sobretodo en pista", manifestó Murray. Esta victoria sienta precedente en su tenis, dejando atrás toda clase de ligaduras en los partidos importantes. El paso que Murray ha dado este lunes se espera que sea un punto de inflexión en su carrera deportiva que le acabe de equiparar a Federer, Nadal y Djokovic y que le impulse a conquistar nuevos títulos en un futuro no muy lejano. Los cuatro se han repartido, en este año 2012, los 'Majors' en juego a partes iguales.

"No quería ser el primer tenista en perder cinco finales de un 'Open'. He aprendido a no tener dudas sobre mí", comentó.

Y es que Andy Murray es el tenista más en forma de los activos en el circuito hoy en día. Se siente contento por el momento dulce que está viviendo, tiene razones para ello. Tras perder la final de Wimbledon ante Roger Federer, el tenista británico ha dado un salto cualitativo importante que ha quedado plasmado en su conquista del oro olímpico y, este lunes, del primer 'Major' de su carrera en el Abierto de los Estados Unidos. "Los Juegos fueron muy grandes para mí, fue la mejor semana de mi vida", reveló Andy Murray, haciendo un guiño al conjunto de los británicos en lo que se considera una victoria colectiva, de país.

Gran Bretaña encuentra al sucesor de Fred Perry.

Precisamente el tenis británico está de enhorabuena, porque vuelve a tener un gran campeón sobre las pista después de setenta y seis años de sequía, desde que Fred Perry ganara también el Abierto de los Estados Unidos en el año 1936. "Muchas veces me habían preguntando que a ver cuando conseguíamos un 'Grand Slam'. Espero que esta victoria inspire a muchos niños a jugar al tenis y a borrar la idea de que los tenistas británicos no sabemos ganar", comentó en lo que parece un cambio de rumbo en el devenir del tenis británico. Sobre Fred Perry, Murray dijo que "seguro que está sonriendo desde el cielo por haber visto a otro británico llevarse un 'grande', yo espero poder ver en mi vida a otro compatriota llevarse un 'Grand Slam'".

"Nunca tuve la oportunidad de hablar con él, pero habría sido genial haber hablado con un británico que hubiese ganado este torneo con anterioridad, seguramente me habría dado buenos consejos. Solía usar su ropa de marca en mí juventud", añadió sobre la leyenda del tenis británico que él ahora espera emular.

Andy Murray escribe ahora la historia del tenis con letras de oro. Muchos serán los compatriotas que se inspiren en él y que impulsen una nueva generación de tenistas británicos que continúen caminando por la senda que el de Dunblane está construyendo. Wimbledon espera que otro británico tome el testigo de Fred Perry, que fue el último en reinar en su país. Tanto él como Laura Robson son las nuevas esperanzas de un país que vuelve a estar, desde ahora, en la élite tenística mundial.