Revolucionario y maldito

A los 32 años, Ferrero, ex número uno del mundo, echa el telón a una biografía tan exitosa como aciaga debido a las continuas lesiones.

Revolucionario y maldito
Ferrero celebra su última victoria ante Kukushkin en la Davis el pasado mes de febrero.

Sonríe el hombre, pero se lamenta el héroe. “Lo que más voy a echar de menos es la competición. Será un vacío difícil de llenar en mi nueva vida”, comenta Juan Carlos Ferrero, el principal autor de la primera Copa Davis de la historia de España en el año 2000, mientras fija su último torneo en Valencia el próximo mes de octubre. “Con el tiempo me he dado cuenta de lo importante que fue para todos aquella Davis”, continúa emocionado. Son palabras de despedida. De nostalgia por tiempos mejores, como cuando fue campeón de Roland Garros y número uno del mundo allá por 2003. Pero también de dulce alivio. Porque hoy, a los 32 años, el tenista de Onteniente ultima una carrera tan revolucionaria como maldita. Tan prometedora en sus comienzos como desafortunada en su madurez por los permanentes problemas físicos de un cuerpo de cristal. El precio de su talento natural.

“Las lesiones son parte de mi carrera. Algunas han sido importantes y no me han dejado rendir al máximo, pero son cosas que no se pueden controlar. Pese a todo me quedo con lo bueno”, recuerda. Antes del calvario estuvo el niño prodigio. Ese capaz de levantar la ansiada Ensaladera con apenas 20 años. El mismo que sonrojó a ‘Guga’ Kuerten, por entonces el mejor jugador sobre arcilla, en dos semifinales para el recuerdo en París. O que compitió contra la lógica nacional al tratarse España de un vivero de terrícolas. Pues Ferrero, junto a otro precursor como lo fue Carlos Moyá, abrieron fronteras hasta entonces inalcanzables. Soterraron viejos complejos como eran competir sobre cemento (final del US Open en 2003) y hierba. Desafiando a un miedo generacional.

Ferrero ha pasado por todo, desde lesiones en la rodilla y muñeca hasta varicela y salmonelosis Luego, claro, llegó el drama. Desde que padeciera la varicela en 2004 su vida tornó en catástrofe. No dio sano dos pasos seguidos. Si superaba un trance, otro le golpeaba con mayor virulencia. Las lesiones en la rodilla, muñeca y cadera le condenaron a vagar en el anonimato. Lejos de los puestos de honor en el ránking, allí donde su raqueta alcanzaba más que sus piernas. Hasta barajó en dos ocasiones una precipitada retirada en las últimas ediciones del Masters 1000 de Madrid. Si al final se lo replanteó fue por el apoyo de Antonio Martínez Cascales, su mentor y padre deportivo, y por la rapidez con la que alcanzaba buenos resultados sin apenas entrenamiento. Esta temporada, sin ir más lejos, derrotó a Gael Monfils (por entonces número 15 del mundo) y le robó un set a Roger Federer en Roma.

Al final, Ferrero sólo ha disputado 16 partidos en 2012 (5-11 de balance). Las previsiones eran disfrutar, despedirse de torneos ilustres sintiéndose competitivo. Pero la realidad volvió a ser cruenta. Abandonó Melbourne Park con una uña del pie rota y con el dedo dormido. A partir de ahí, la desesperación volvió a su rostro. Recaídas en la muñeca, una lesión en el codo jugando a voley-playa en Acapulco, roturas de fibras, salmonelosis… Aunque no todo fue malo. En febrero ganó su último partido de los 25 que ha disputado en la Davis (18-7) ante el kazajo Mikhail Kukushkin. Y en el pasado Wimbledon tuvo el honor de abrir la Central al medirse en primera ronda con Novak Djokovic, el vigente campeón de 2011. “De lo poco que me quedaba por vivir”, argumentó entonces.

Todo esto pasa por la cabeza de Ferrero antes de que decida colgar definitivamente la raqueta en Valencia. En el torneo que dirige junto a su amigo David Ferrer. Uno de los negocios a los que se dedicará a partir de ahora junto al hotel y la academia de tenis ‘Equelite’ de Villena, donde aconseja a Nicolás Almagro y a Tita Torró. “Son bastantes cosas para estar ocupado. Voy a tratar de ayudar a los jóvenes y les transmitiré mis experiencias para ver si les ayuda para ir hacia arriba”, apura. Y sus valores insustituibles. Pues ha habido deportistas maltratados por las circunstancias. Pero pocos que volvieron a levantarse como él. Con la constancia de los elegidos

Palmarés.

-3 Copa Davis con España (2000, 2004 y 2009).

-1 Roland Garros (2003).

-2 Masters 1000 de Montecarlo (2002 y 2003).

-1 Masters 1000 de Madrid (2003).

-1 Masters 1000 de Roma (2001).

-1 ATP 500 de Barcelona (2001).

-1 ATP 500 de Valencia (2003).

-1 ATP 500 de Dubai (2001).

-1 ATP 250 de Estoril (2001).

-1 ATP 250 de Mallorca (1999).

-1ATP 250 de Casablanca (2009).

-1 ATP 250 de Umag (2010).

-1 ATP 250 de Buenos Aires (2010).

-1 ATP Costa do Sauipe (2010).

-1 ATP 250 de Stuttgart (2011).