Nadal ve “improbable” llegar para la Davis

El balear, aún sin poder entrenar debido a sus maltrechas rodillas, se autodescarta para la final de Viena y fija en el Abierto de Australia, en enero de 2013, la fecha para su regreso.

Nadal ve “improbable” llegar para la Davis
Nadal durante la entrevista con Ana Pastor.

“Todo es posible, pero también improbable”. El enigma lo lanza Rafael Nadal Parera, sumido en un quiero y no puedo. La final de la Copa Davis que disputará España ante la República Checa del 16 al 18 de noviembre en Viena, en un escenario adverso por pista (ultrarrápida) y público, aparece como un desafío hecho a su medida. Sueña con estar allí, con recuperarse a tiempo de la tendinitis y la hoffitis que arrastra en la rodilla izquierda desde la pasada primavera, pero es consciente de las dificultades. Lleva 103 días fuera de las pistas desde que cayera en segunda ronda en Wimbledon. Y el dolor aún persiste en cuerpo y alma. De ahí que sus palabras reflejen contradicción. De ahí que hable y vacile inmediatamente, puntualizando poco después como “gran objetivo” el Abierto de Australia, en enero de 2013. Pues aunque la ilusión desea, es la cordura la que manda. Y hoy Nadal, más experto, sólo se rige por lo segundo.

“Lo prioritario es quitar el dolor y luego ponerme a punto para competir”, razonó el manacorense en el estreno del programa de Ana Pastor ‘Frente a frente’, en CNN en español. “Llegar para la Davis es muy complicado. Incluso aunque me dejara de molestar la rodilla no cambiaría mucho la situación. Llevo más de tres meses sin poder entrenar en pista. Necesito trabajar a una intensidad mucho más baja de la que exige una competición como la Davis. Ahora no voy a arriesgar y echar todo por tierra. Está claro que me haría mucha ilusión estar en Viena, pero no sé si sería física y tenísticamente el adecuado para jugar en una cita tan importante estando tanto tiempo parado y con un equipo detrás que ha hecho hasta ahora muy bien las cosas. Eso sería una decisión del capitán. Una que es complicada”, continuó.

"Me equivoqué al jugar en Wimbledon" La prudencia de Nadal tiene su explicación en los precedentes. Desde que adoptase unas plantillas para corregir una peligrosa lesión en un pie en 2005, alterando con ello los equilibrios a cada paso, ha visto como sus rodillas acusaban los esfuerzos. Primero fueron los tendones rotulianos. Luego los cuadricipitales. Ahora es la inflamación en la grasa de Hoffa la que le impide la correcta regeneración de los tejidos dañados, nuevamente tratados con inyecciones de factores de crecimiento. Toda una radiografía de imprevistos que le invitan a la calma reflexiva, a ir “día a día” sin marcarse plazos.

“Volveré cuando esté bien, cuando me encuentre totalmente recuperado. Es muy complicado cuando uno está en competición. Juegas con dolor hasta que te ves obligado a parar. Desde Miami (en marzo) estuvimos poniendo parches y continué así porque tuve una gira sobre tierra magnífica. Luego me equivoqué al jugar Wimbledon. Decidimos allí que lo mejor era recuperarme bien. Por eso una vez que has parado voy a volver cuando sienta que mi rodilla esté perfecta. Hoy por hoy es positivo ver que las cosas están mejorando, pero me sigue molestando. Estamos en el tramo más cercano al final de la recuperación. En cualquier caso, seguiremos trabajando en la línea que los médicos nos digan”, indicó.

Sin embargo, Nadal mostró más seguridad al señalar el Abierto de Australia, el cual se disputará del 14 al 27 de enero de 2013, como principal meta. Aunque baraja antes su reaparición en los torneos preparatorios de Abu Dhabi y Doha. “En 2012 tenía la esperanza de recuperar el número uno del ranking mundial, pero ahora me conformo con reaparecer en Australia y ser competitivo al 100%. No me retiro del tenis, los médicos no me han dicho nada cercano a eso. Quizás en 2005 sí pasé miedo por el problema del pie. Me pasó con 19 años, con toda mi carrera aún por delante. Volveré cuando esté bien y trabajaré todo lo que pueda para volver a ser el de siempre. Me siento capacitado para estar donde estaba antes del parón”, afirmó el balear, que añadió que Río de Janeiro 2016 es uno de sus “grandes objetivos”, pero que no será la “fecha tope” de su carrera como tenista.

Un programa con más tierra

Por otro lado, Nadal aseguró que adaptará su calendario para preservar la salud de sus articulaciones. El cemento resulta más abrasivo que la tierra, de ahí que baraje la posibilidad de volver a Acapulco en la gira sudamericana sobre arcilla. “Habrá que elegir en función de las prioridades y el calendario. Si quieres optar a las primeras posiciones del ránking no puedes dejar de jugar en pista dura. Seis de los nueves Masters 1000 y dos de los cuatro Grand Slams se celebran en estas circunstancias. Si creo que voy a tener problemas renunciaré a determinados torneos. Haré lo mejor para estar bien en las citas más importante”, reiteró.

Unos cambios que baraja para “alargar todo lo posible” su carrera, así como para perfeccionar su juego con el fin de evitar futuras recaídas. “Cambiar mi juego es complicado. Desde 2005 he mejorado mucho, ahora soy menos agresivo en mis movimientos. Si jugase de forma distinta sería otro. No puedo cambiar radicalmente si quiero seguir ganando”, analizó. Sus últimas palabras retratan sus planes. Por más que los nuevos tiempos exijan modificaciones, el estilo es innegociable. Así ascendió dos veces al número uno del mundo en 2008 y 2010. Y no duda cuando le preguntan por una tercera. “Imposible no lo es, sobre todo a finales de 2013, cuando apenas defiendo puntos. Trabajaré para esto todo lo que pueda”, concluyó.