ATP 2012: los cuatro fantásticos

La igualdad que se vivió en la pasada temporada se refleja con el reparto de los cuatro Grand Slams en el que participaron Novak Djokovic, Roger Federer, Andy Murray y Rafael Nadal.

ATP 2012: los cuatro fantásticos
Djokovic, Nadal, Federer y Murray | (Getty Images).

A pocos días de que abra el telón la nueva temporada, en VAVEL queremos seguir haciendo balance del 2012, donde la competición echó el cierre hace ya varias semanas con la centenaria final de la Copa Davis. Un año peculiar el que se ha vivido. Y es que, a pesar de que han resonado los mismos nombres que vienen haciéndolo desde tiempo atrás, esta temporada ha sido de forma diferente. Las cuatro mejores raquetas del circuito: Novak Djokovic, Roger Federer, Andy Murray y Rafael Nadal, se repartieron los cuatro Grand Slams por primera vez desde el 2003.

La última vez

La rareza producida en este 2012 respecto a la igualdad se justifica viendo cuando se produjo el último precedente. Fue hace casi una década (2003). Y es que siempre alguien suele tener más presencia o destaca por encima del resto. Pero no siempre, como queda comprobado. Djokovic (Abierto de Australia), Rafael Nadal (Roland Garros), Roger Federer (Wimbledon) y Andy Murray (US Open) han sucedido a Andrea Agassi, Juan Carlos Ferrero, y Andy Roddick (Federer también conquistó Wimbledon en 2003).

La confirmación de Djokovic

Reeditar lo conseguido en el 2011 se antojaba más que complicado para el serbio. No obstante el comienzo no pudo ser mejor. La final más larga de la historia (casi seis horas) ante un renovado Rafael Nadal cayó de su lado. También cerró a lo grande la temporada consumándose como un maestro. Hubo más éxitos (Miami, Canadá, Pekín y Shanghái), pero también desilusiones. Tras salir sin medalla de Londres el de Belgrado definió como “decepcionante” su experiencia en los Juegos Olímpicos. Aun así el balance del 2012 es positivo para el serbio, que se ha confirmado un año más en lo más alto del ránking. 

Dominio de Nadal sobre la arcilla

La renovación del balear se vislumbró en la batalla librada en Australia. Su derecha ganó potencia y su servicio rapidez, lo que le permitió ejercer un juego mucho más agresivo. Pero los éxitos llegaron con el polvo de ladrillo. Y el culmen, exactamente, con la conquista de su séptimo Roland Garros. El de Manacor recuperó el dominio que pareció perder el pasado año conquistando Montecarlo, Barcelona y Roma.

Los resultados consumados durante la primera mitad de la temporada y los “escasos” puntos a defender presagiaban a Nadal como futurible número uno. Pero la esperanza se diluyó con la pronta eliminación en Wimbledon. Pero se avecinaba lo peor. El balear, encargado de portar la bandera española en la jornada inaugural de los Juegos Olímpicos, se vio obligado a renunciar por una tendiditis en su rodilla izquierda. Desde entonces todo han sido esperas y renuncias. Finalmente, después varios meses, Rafa, el que el pasado año pudo haber optado al cetro mundial, volverá en Abu Dhabi.

Siempre Federer

El suizo es una fuente inagotable de recursos. Sigue ejecutando su mismo tenis de siempre, tan elegante como espectacular. Y lo mejor es que los años se suceden pero no para él. El helvético no deja de sorprender y en este 2012 ha continuado escribiendo su historia. Indian Wells, Madrid, Cincinnati… son muchos los logros de Roger. Pero la imagen que más rememorará el suizo será la suya levantando los dos brazos al cielo sobre la hierba londinense. Su séptimo Wimbledon que le permitió alzarse en lo más alto del circuito y superar el récord de semanas como número uno que pertenecía a Pete Sampras. A pesar de la derrota en la final, la plata en los Juegos Olímpicos es un logro más del que año tras año agranda su leyenda.

La explosión de Murray

Sólo su cabeza le apartaba de los grandes. De ese selecto grupo capacitado para ganar los torneos más grandes. Pero justo cuando la historia le daba la espalda, en Londres, ante su público, el británico se entorchó la medalla de oro en los Juegos Olímpicos. Punto de inflexión sin duda. Murray había dado un giro a su juego, mucho más lanzado y con un resto capaz de asustar al más sacador. Se empezó a vislumbrar que los éxitos se estaban fraguando, y así fue.

La imagen más emotiva y que resume el 2012 de Murray se dio en el US Open. La cara de incredulidad por lo logrado (conquistar su primer Grand Slam ante Djokovic) y las lágrimas que descendían por el rostro del escocés hasta impactar sobre la superficie de la pista reflejaban de la mejor manera la importancia de sacarse de encima la presión. Atrás queda ese Murray incrédulo, que ahora se muestra capaz de asaltar el cetro mundial.