US Open 2013: Roger Federer, nada de pretéritos

El suizo quiere demostrar en su Grand Slam fetiche que aún le queda cuerda para rato - Inmerso en su peor año desde 2002, citas como esta le hacen dar lo mejor de sí.

US Open 2013: Roger Federer, nada de pretéritos
El suizo, con uno de sus galardones en Nueva York. (Foto: GettyImages).

Roger Federer se presenta al último Grand Slam del año en el peor momento de su carrera. Sin paños calientes. El considerado por muchos como mejor tenista de la historia llega a Nueva York situado en la séptima posición del ranking, el puesto más bajo que ocupa desde octubre del año 2002, cuando aún empezaba a escribir lo que a día de hoy es ya una de las más brillante carreras del tenis.Acostumbrado como pocos al éxito, en la presente temporada solo ha ganado un título -el ATP 250 de Halle-, sin que nunca desde 2001 hubiera llegado a estas alturas del año con la vitrina tan vacía.

Con este panorama, su pobre estado físico -las lesiones de espalda le han privado de disputar varios torneos y han mermado su rendimiento en otros- y a sus 32 años, sus opciones en La Gran Manzana deberían estar más que en entredicho, pero si alguien merece todo crédito posible ese es Roger. Capaz con su talento innato para este deporte de jugar prácticamente sin esfuerzo ante gran parte de los adversarios, puede sorprender a cualquiera el día menos esperado, pese a que a cinco sets sufre más de la cuenta, todo lo contrario que le sucede a gran parte de sus principales rivales como Nadal, Murray, Djokovic o Ferrer.

Pentacampeón en Nueva York, su pasado le capacita sobradamente para optar a la victoriaEn su descargo está su historial en el US Open, Grand Slam que siempre se le ha dado a las mil maravillas. Nueve años seguidos llegando al menos a cuartos de final, en los que ha alcanzado siete finales ganando cinco de ellas -y de manera consecutiva-, son una carta de presentación más que suficiente. La rapidez de esta pista, de las más veloces de las duras outdoor del circuito, juega en su favor y beneficia a su estilo de juego directo, tratando de dominar y de acortar los puntos. Pero Roger no quiere vivir de lo que fue sino de lo que aún es y demostrar lo que todavía le queda por dar. 

Su estado de forma durante el año no ha sido el óptimo pero su reciente actuación en Cincinnati, donde cayó en tres sets ante Rafa Nadal en cuartos de final, avivan la llama de una esperanza que él mismo también ha tratado de alimentar. Sus últimos cambios de raqueta -para volver al final a su modelo de siempre- son una prueba aparente de que, pese a la edad y el posible hastío del que lo ha ganado todo, aún le quedan hambre y ganas de volver a triunfar como antaño

El camino de Roger Federer a la final

El maestro helvético abrirá fuego en Flushing Meadows ante el esloveno Grega Zemlja, a quien ha vencido con mucha comodidad en sus dos duelos previos. No debería entrañar dificultad ese debut, pues pese a su mal año Federer apenas ha caído en todo el curso en un solo partido inaugural, en el ATP 250 de Gstaad. Tampoco la segunda ronda sería muy exigente ante el ganador de un duelo entre un terrícolas como el argentino Carlos Berlocq y otro tenista sudamericano, más regular en pista dura pero muy inferior al suizo, el colombiano Santiago Giraldo a quien Federer ya venció con facilidad en este mismo escenario en su debut en el año 2011.

Más peligrosa sería ya la tercera ronda, con la aparición casi segura en ella del norteamericano Sam Querrey. El cañonero amenaza en tercera ronda con la posibilidad de un partido que, si consigue aferrarse a su servicio, puede decidirse por detalles en muy pocos puntos, lo que siempre es una lotería. Pese a ello Federer solventó hasta la fecha sin apuros sus dos enfrentamientos previos con el tenista estadounidense, si bien ambos se remontan a Miami 2007 y Roland Garros 2008, sin que en ambas ocasiones el suizo cediera un solo set ni requiriese siquiera de tie-break alguno para imponerse en la contienda.

Si Federer esquiva adecuadamente el cañón de Querrey afrontará un partido diametralmente opuesto en la siguiente ronda, donde sus dos posibles contendientes, Tommy Robredo y Kei Nishikori, promulgan un estilo de juego paciente y basado en el juego de fondo. El español sería un rival asequible, toda vez que ha caído ante el suizo en sus diez enfrentamientos previos. Más problemas ofrecería el japonés, quien ya le derrotó este año en el Masters 1000 de Madrid y, tras un gran año, se encuentra a las puertas del top10 por primera vez en su carrera.

Superados todos estos escollos llegaría su bestia negra número 1. Rafael Nadal Parera le espera en cuartos de final, una ronda muy temprana para este enfrentamiento que cada vez, debido al descenso en el ranking del suizo, se produce un poco antes. El tenista balear es favorito a tenor de lo visto en los últimos meses de la temporada y por dominar el head to head con claridad (21-10). Sin embargo, las cifras se igualan en pista dura con un más apretado 7-6. Su enfrentamiento más reciente data del pasado Masters 1000 de Cincinnati, donde el español precisó de tres mangas para imponerse por 5-7, 6-4 y 6-3, y parece que a cinco sets es muy superior en la actualidad. 

Haciendo el símil ciclista, si corona con éxito el Tourmalet Federer afrontaría un pequeño descenso hasta la final. El duelo de semifinales, presumiblemente ante David Ferrer, sería mucho más cómodo que la batalla ante Nadal, toda vez que tiene comida la moral al tenista de Jávea a quien ha ganado los catorce enfrentamientos entre ambos. Pese a ello, siempre habría que tener en cuenta el duro trabajo al que obliga siempre Ferru a quien quiera derrotarle, además de la posibilidad de que aparezca otro rival menos regular pero más explosivo que el español, como el letón Ernests Gulbis o el canadiense Milos Raonic, otros cabezas de serie que viajan por su mismo lado del cuadro.

Alcanzado el descenso, la vista desde las faldas de la cima del último puerto hace temblar al más pintado, con la presencia en ella de los tenistas que, excepción hecha de Nadal, más daño le han hecho en los últimos tiempos: Novak Djokovic, Andy Murray y Juan Martín del Potro. El serbio, número 1 mundial, le ha apartado de la final de manera cruel en 2010 y 2011. Además, pese a que el suizo vence en los duelos particulares (16-13) la tendencia se ha invertido en los últimos tiempos, imponiéndose Djokovic en siete de sus diez cara a cara más recientes, si bien ninguno de ellos se ha producido en el presente curso.

Si el rival fuera el escocés Federer también tendría motivos para la preocupación, toda vez que domina los duelos entre ambos (11-9) y su fortaleza a cinco sets con respecto al suizo ya quedó demostrada este mismo año en el Open de Australia, donde le derrotó en semifinales. Mejores son los registros de Roger con el tercero en liza, Juan Martín del Potro, con un esclarecedor 13-4 a su favor. Sin embargo el argentino ha demostrado ser capaz de ganarle cuando está en buena forma, tal y como hizo en 2009 en la propia final del US Open. Además, se ha impuesto en sus dos duelos más recientes, uno de ellos en Basilea. 

Misión pues más que complicada para Roger Federer la de campeonar este año en Flushing Meadows. Su camino es sencillo en los inicios, pero su actual baja forma hace una quimera que pueda afrontar con garantías el complicadísimo rush final, estando aparentemente un peldaño por debajo del grupo principal de favoritos conformado por Rafael Nadal, Novak Djokovic y Andy Murray. Pero si alguien es capaz de hacer fácil un deporte tan complicado como el tenis, ese es Federer. Que nadie le dé por muerto.

Fuente fotos interiores: GettyImages (vía ATPWorldTour).