Andy Murray crece ante Nishikori
El escocés fue muy superior y derrotó al joven japonés por 6-3, 6-3 y 6-1 en poco más de dos horas.
Fin del sueño para Kei Nishikori. El tenista de menor ranking (26º clasificado) presente en los cuartos de final del Open de Australia vio cómo sus ilusiones se rompían de forma abrupta ante un Andy Murray que mostró esta madrugada su mejor versión imponiéndose por 6-3, 6-3 y 6-1. De todos modos, incluso con jugar a medio gas le hubiese bastado hoy al escocés para imponerse a un Nishikori visiblemente cansado por el esfuerzo de los partidos anteriores.
Ni siquiera la ensoñación de disputar unos cuartos de final de un Grand Slam por primera vez en su carrera -y a buen seguro no será la última- mantuvo con vida al nipón. Las casi doce horas que empleó en trabjarse su acceso a esta ronda reservada a unos pocos privilegiados le pasaron factura. No ayudó ni mucho menos la fuerza con la que saltó a la pista su rival, un Murray más fino que en partidos anteriores, casi de entrenamiento para él, pero que desde el comienzo demostró estar preparado para luchar con Djokovic. No tardaría así el británico en conseguir la primera rotura del encuentro, que no supondría sólo un juego más para su marcador, sino que significó casi el triunfo al minar con celeridad la moral de Nishikori.
Fue durante el primer acto cuando vimos lo poco destacable que ofreció hoy el tenista del país del sol naciente, que no estuvo para nada lejos del nivel de Murray en cuanto a juego. Su punto débil fue el servicio, con el que apenas logró ventaja llegando a conceder hasta nueve bolas de rotura durante el set, terminando por ceder una de las mismas. No fue en cambio capaz de aprovechar las cinco que Murray le concedió a él, y esa diferencia fue la que marcó el resultado de la manga. Murray desmostró que el número 4 del mundo no se logra por casualidad.
La pérdida del primer set supuso así para Nishikori una decepción que no superaría ya en lo que restaría de encuentro. Destrozado físicamente, únicamente el marcador apretado era lo que le mantenía con vida, y una vez éste señaló el 1-0 favorable al escocés el partido quedó visto para sentencia. Ni siquiera el chaleco salvavidas que Andy le envió en forma de relajación con su servicio impidió el naufragio de Kei, que navegaba a la deriva ansioso de estrechar la mano de Murray en la red más pronto que inmediatamente. Pese a que la segunda manga concluyó con el mismo resultado del set precedente, las sensaciones eran diametralmente opuestas y nadie dudaba de que el partido estaba visto para sentencia.
Con esos condicionantes, el tercer set fue un vodevil indigno, impropio de unos cuartos de final. Aún así, dio tiempo a otro despiste más de Murray, quien cedió un saque para que Nishikori maquillara un marcador que ni con esas ocultó sus pésimos guarismos: apenas ganó once puntos en todo el tercer set, y únicamente tres con saque propio. Con el citado 6-3, 6-3 y 6-1 firmaba Murray su pase a las semifinales, donde se las verá con Novak Djokovic. Tras un cuadro tremendamente sencillo para el de Dunblane, el viernes se avecina un encuentro donde ya no cabe el error. De nuevo, los cuatro grandes en semifinales. De nuevo, Murray tratando de derrotar a Djokovic, buscando venganza tras la final del pasado curso. Que empiece el espectáculo.



