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España añora la Copa Davis

La Copa Davis es un título que en los últimos años ha despertado la simpatía de los aficionados españoles. Los recientes triunfos y la irrupción de nuevos tenistas nacionales han propiciado que sea un título deseado siempre.

España añora la Copa Davis
Son muchos los jugadores que han defendido a España en la Copa Davis.

¿Ensaladera? ¿qué es eso? Hasta hace poco más de una década pocos aficionados españoles conocían la existencia de un torneo cuyo trofeo se denominaba de tal ingeniosa manera; sin embargo, los éxitos del tenis nacional han propiciado que la Copa Davis encuentre un lugar privilegiado en las mentes de los seguidores deportivos. Aunque la historia más gloriosa de España haya coincidido en estos últimos 10 años, no se deben olvidar las finales que el equipo nacional disputó en 1965 y 1967 ante Australia de la mano de Manolo Santana, impulsor del tenis en España y máximo exponente español de esta disciplina en la Copa Davis.

España posee una dilatada trayectoria en la máxima competición por países de la ATP, habiendo disputado 73 ediciones (25 de ellas en el Grupo Mundial) y 179 series (110-69). Si bien es cierto que la Armada siempre se ha caracterizado por dominar los encuentros sobre la superficie batida, no fue hasta el año 2000 cuando consiguió su primer título, 79 años después de su primera participación. Tras las mencionadas finales de 1965 y 1967, España llegó a la final con una superioridad aplastante, derrotando a sus rivales sin demasiados apuros. El rival, Australia, el verdugo en las dos únicas ocasiones que España había alcanzado la última serie. Rafa Nadal portaba la bandera española sobre la pista y el Palau Sant Jordi alentaba con 14 mil gargantas la pista de tierra batida barcelonesa. Ferrero consiguió el punto decisivo (3-1) y España comenzó una década gloriosa. La Copa Davis se convirtió en uno de los pocos éxitos que el deporte español consiguió en los últimos años. El 2000 tan sólo fue el caramelo anticipador del banquete.

No fue hasta 2003 cuando el tenis español volvió a la élite de la Davis. El obstáculo en la final volvió a ser Australia, otra nueva oportunidad para demostrar que el tenis español tenía potencial fuera de la arcilla roja. El Himno de Riego fue reproducido por la megafonía en lugar del actual Himno de España, lo que provocó que la Delegación española retrasara el inicio de la final hasta que no se recibiera una disculpa oficial sobre el hecho acontecido. El comienzo de la serie parecía presagiar que el camino no estaría exento de obstáculos. Salvada la primera ‘piedra’, llegaron más. Australia devolvió el 3-1 que España le endosó hace 3 años; escoció –y mucho-, España se veía superior, pero las condiciones meteorológicas y la sede australiana privaron a la Armada de levantar la Ensaladera.

Un año después, Rafael Nadal, aquel imberbe muchacho que acompañaba el mástil de la bandera española en Barcelona se había confirmado como una de las promesas del deporte español. Su irrupción en el circuito ATP sanó viejas grietas y supuso una ventisca de optimismo en toda España. La selección nacional volvió a la final, confirmando su total superioridad en el último lustro, esta vez frente a Estados Unidos. Por primera vez, el rival no era Australia, pero el palmarés americano congregaba incluso mayores éxitos que los del país pacífico en aquellos momentos: 31 triunfos norteamericanos por 28 australianos. La empresa de derrotar al país con más ediciones ganadas de la competición se fraguaría en Sevilla, con 27 mil testigos que presenciaron cómo Moyà conseguía el punto decisivo y un adolescente mallorquín se convertía en el jugador más joven de la historia en levantar el trofeo. Todo era optimismo alrededor de las raquetas españolas.

La alegría y seguridad de años anteriores contrastó con las dos siguientes ediciones, en las que España cayó derrotada a las primeras de cambio y debió disputar unas eliminatorias de repesca para no abandonar el Grupo Mundial. 2007 se caracterizó por ser el año en el que Nadal sufriría problemas con las rodillas, lo que le alejó de la Copa Davis y no pudo evitar la derrota del combinado español ante Suiza. Al próximo año, España afrontaría con nuevas ilusiones su participación en la competición, llegando a la final frente Argentina en Mar de Plata. La final en terreno sudamericano fue extraña, la ausencia de Nadal dotaba a la escuadra argentina de mayor favoritismo que, junto con el asfixiante y ferviente compromiso de la hinchada adversa, tintaba de épica la victoria española. Sorprendentemente, España se impuso por 3 puntos a 1 y cercioraba por primera vez un triunfo en terreno visitante. La victoria significó un gran refuerzo simbólico y anímico, ya que se demostró que el equipo no dependía de su gran estrella: Nadal.

Para el año 2009 se vislumbraba una meta al final del camino: la posibilidad de ganar el torneo por segunda vez consecutivamente. Un hecho que antes sólo habían conseguido tres países (Suecia, Australia y Estados Unidos). España se incluiría en este selecto grupo al término de la competición, tras derrotar cómodamente a la República Checa en el mismo escenario donde consiguió su primer entorchado. La última edición resultó ser un fracaso para la Armada, que cayó en cuartos de final frente a Francia por un apabullante 5-0.

La edición que comienza en este 2011 supondrá la número 100 desde que en 1900 comenzara a disputarse la competición. España participará con el equipo que se hizo grande en Mar de Plata para afrontar la eliminatoria frente a Estados Unidos. Otros datos significativos del potencial mostrado por España en los últimos años puede ser su récord de victorias consecutivas en tierra batida (21) y, por supuesto, su presencia en 5 finales desde el año 2000, lo que le convierte en claro dominador del torneo desde que comenzó el siglo XXI.

Manolo Santana, Manuel Orantes, Sergi Bruguera, Albert Costa, Alex Corretja, Juan Carlos Ferrero, Carlos Moyà…muchos han sido los encargados de defender la elástica española por todo el mundo, otros son ahora los responsables de que la bandera rojigualda siga ondeando en lo más alto de la cima mundial.

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