Anna Chakvetadze: la historia de una estrella que dejó de brillar

Anna Chakvetadze: la historia de una estrella que dejó de brillar

Anna Chakvetadze es una joven tenista de 25 años, que tocó el cielo del tenis en 2007, cuando llegó a ser número 5 del mundo y se codeaba con las mejores. Sin embargo, un secuestro sufrido en su propia casa en diciembre de ese mismo año cambió su vida. Desde entonces, un sinfín de misteriosas lesiones y enfermedades la han alejado de la élite, hasta el punto de plantearse varias veces la retirada o, incluso, la participación en la vida política de su país. Actualmente ocupa el puesto 306 del ranking WTA.

 

Anna Chakvetadze era una chica destinada al cielo del tenis, pero el devenir de la vida la desvió de su trayectoria natural.

Chaki, sobrenombre con el que es conocida en el circuito WTA, nació en Moscú, en marzo de 1987, hija de un georgiano, Djambuli Chakvetadze; y de una ucraniana ama de casa de nombre Natalia. Pronto la joven Anna decidió sustituir el piano, que tocaba desde muy pequeña, por el tenis cuando su madre la llevó por primera vez a un club, a los 8 años. Un deporte que le daría todo y donde Chak ha conocido lo mejor y lo peor de la vida.

Anna Chakvetadze fue nº5 del mundo en 2007, ahora ocupa el puesto 306 de la WTA

De tocar el cielo con sus manos y formar parte del selecto grupo de grandes campeonas -llegó a ser número 5 del tenis mundial- a yacer olvidada en el puesto 306 del ranking WTA. Así ha sido la vida de Anna Chakvetadze, una historia repleta de nubes y claros, de luces y sombras.

Una joven que, con solo 20 años, se convirtió en una estrella mundial. Ahora, Chakvetadze se ha convertido en una gloria pretérita, pasto de las llamas del olvido que, sin embargo, merece ser rescatada para conocer la historia de una vida tan corta como conmovedora.

 

Una carrera lanzada hacia el estrellato

Anna Chakvetadze debutó como profesional del tenis en el año 2001, cuando disputó el torneo ITF de Minsk, en Bielorrusia. Sin embargo, no sería hasta un año después cuando, tras participar en el ITF de Makarska 3, debutó en el circuito WTA.

Anna debutó como profesional en 2001; en 2005 acabó el año en el puesto 33 Fue en el torneo de Budapest, ante la checa Micaela Pastikova, a la que derrotó por 2-6, 6-1 y 6-4. Anna terminó el año en el puesto 756, pero iniciando una carrera meteórica con destino a lo más alto del tenis. Y así fue cómo al año siguiente, en 2003, la moscovita ascendió hasta la posición 374, llegando a disputar el torneo de Moscú.

En 2004 consolidó su ingreso en el circuito WTA participando en las citas de Casablanca, Palermo, Estocolmo y Moscú, pero fue su estelar actuación en el Abierto de los Estados Unidos la que permitió a la joven Anna llamar a las puertas de la élite del deporte. Partiendo desde la previa, Chakvetadze logró cinco victorias, incluido un triunfo ante la campeona de Roland Garros de ese mismo año, Anastasia Myskina, para terminar cayendo derrotada en tercera ronda, ante Eleni Danilidou. Sin embargo, su nombre estuvo entre las 32 mejores del torneo y comenzó a sonar con fuerza en el planeta del tenis.

Si 2004 fue el año del gran salto del circuito ITF al circuito WTA, 2005 fue la temporada de la confirmación de Chakvetadze. La rusa disputó cada cuadro final de los cuatro Grand Slams, llegando a la tercera ronda en París y Nueva York, y firmando buenas actuaciones en torneos importantes como Eastbourne o New Haven.

2006 y 2007: Los años dorados de Chaki

Pero lo mejor estaba por llegar. Tras terminar 33ª el año 2005, Anna comenzó la nueva temporada sellando grandes actuaciones en los torneos de Indian Wells, Miami y Varsovia. La rusa fue de menos a más durante la temporada, y fue al final del año cuando finalmente se unió al selecto club de las mejores del mundo. Tras firmar un brillante torneo en el US Open, donde avanzó hasta octavos de final, Chakvetadze logró sus dos primeros títulos WTA, en Guangzhou y en Moscú, venciendo en las finales a Anabel Medina y Nadia Petrova, respectivamente. Acabó el curso en el puesto 13 del ranking.

En 2007, Anna terminó el año como nº5 del mundo, tras conquistar varios títulos y llegar lejos en los Grand Slams Sin embargo, fue en 2007 cuando Chaki vivió el culmen de su carrera deportiva hasta la fecha. Tras proclamarse campeona en Hobart, a principios de año, solo una sensacional Maria Sharapova pudo truncar su trayectoria en el Abierto de Australia, en los cuartos de final. En los torneos venideros, Anna se convirtió en una fija de las rondas finales y nuevamente volvió a tropezar con su compatriota Sharapova en los cuartos de Roland Garros. La de Moscú se proclamó campeona en importantes torneos como Cincinnati, Balduque y Stanford, y  nuevamente volvió a sorprender al mundo cuando rozó la final del Abierto de los Estados Unidos. Svetlana Kuznetsova, también compatriota, frustró sus sueños en la semifinal, remontándole el primer set. Del mismo modo le fue en el Campeonato WTA de Madrid, donde otra vez su bestia negra, Maria Sharapova, privó a Anna de llegar a la final.

El broche de oro a la gran campaña de Anna fue su triunfo con Rusia en la Copa Federación, derrotando a Italia en la final. La propia Chakvetadze participó logrando el primer punto para su país, ante Francesca Schiavone.

La temporada concluyó y Anna Chakvetadze pudo respirar el aroma celestial de la cumbre del deporte. Terminó la temporada como número 5 del mundo y quiso disfrutar con su familia de su éxito en su residencia de verano durante la Navidad de ese mismo año, una decisión que, poco después, resultó fatídica.

Diciembre de 2007: Chakvetadze sufre un secuestro en su domicilio

La número 5 del mundo de entonces nunca quiso hablar de ello y siempre evitó contestar en las ruedas de prensa posteriores cualquier cuestión acerca de lo acontecido aquella madrugada. Pero Chaki nunca volvió a ser la misma tras el alba del 18 de diciembre de 2007. La bella sonrisa de la joven y exitosa tenista rusa se difuminó durante esa misma noche.

La madrugada del 17 de diciembre, Anna Chakvetadze fue secuestrada junto a su familia en su casa de Moscú Anna disfrutaba con su familia de unos días de relajación en una casa de campo ubicada en una urbanización del distrito Vlasov Naro-Fominsk de Moscú, cuando, a eso de las 3 de la madrugada, un coche se detuvo en las proximidades de la morada de la tenista. 6 hombres enmascarados y ataviados con uniformes grises de camuflaje bajaron del auto.

Los seis delincuentes saltaron la valla e irrumpieron en el domicilio. Tras increpar a la doncella de la familia, Olga Karalash, obligándola a abrir la puerta del garaje de la familia Chakvetadze, el siniestro sexteto prosiguió su camino buscando el segundo piso de la vivienda, donde descansaban Djambuli y Natalie, padres de la tenista, y la propia Anna Chakvetadze. Cuando Djambuli se percató de lo sucedido, trató de defender a su mujer, pero recibió dos golpes con una pistola que le dejaron inconsciente. Natalia, presa del pánico, no dudó en desvelar al cabecilla de la banda la ubicación del dinero. El mandamás de la banda agarró ala señora Chakvetadzey le puso un cuchillo sobre la garganta. De ese modo, fue conducido hasta la caja fuerte por la temerosa Natalia. Ante la negativa a proporcionarle el código, fue amenazada con acudir a la planta baja a por su hijo menor Roman, de tan solo 9 años, que dormía plácidamente.

Los secuestradores dijeron a Anna: ''Tú juega, que nosotros volveremos a por ti'' En la habitación contigua, Anna fue asaltada por dos de los hombres. Tras poner resistencia, la chica, veintiañera por entonces, fue amordazada y maltratada de modo bastante cruento, sufriendo una lesión de gravedad en su muñeca mientras la ataban a una silla con una cuerda. Los secuestradores exigieron a Anna el Rolex que había recibido en un partido disputado en Bélgica pocos días antes, petición a la que la tenista accedió, cuando escuchó una amenaza que le traumatizó de por vida: ‘‘Tú juega, que nosotros volveremos a por ti’’.

Tras vaciar la caja fuerte de la familia, de donde se estima que extrajeron unos 150.000 euros, un botín al que sumando joyas y otros objetos de lujo, ascendía a los 260.000 dólares, los secuestradores abandonaron el domicilio, y Anna, presa del pánico, pudo respirar tranquila al ver que sus familiares estaban a salvo. Después, avisó a la Policía de lo ocurrido.

Los ecos del secuestro: la decadencia deportiva de Anna Chakvetadze

El padre de la tenista confesó que su hija despierta con frecuencia a las 3 de la madrugada tras tener pesadillas La investigación de los sucesos nunca contentó al padre de Anna, Djambuli, que se mostró disconforme y reveló que su hija despertaba muchas noches a las 3 de la madrugada con pesadillas acerca de lo ocurrido aquella madrugada.

Poco después se desveló que varias bandas georgianas, rusas y moldavas estaban detrás de aquel asalto, que en principio parece que tenía como víctima a la también tenista, Anna Kournikova, cuya tocalla, Chakvetadze, fue confundida con ella.

En 2008, Anna acabó el año en el puesto 18; en 2009, en el 70; y en 2010, en el 56 En lo deportivo, nada volvió a ser igual. Aquella noche supuso el comienzo de una dura y misteriosa decadencia deportiva que comenzó con la nueva temporada, 2008, donde la victoria de Anna en el torneo de pista cubierta de París apenas pudo disimular unos resultados muy discretos. En torneos de Grand Slam, su mejor actuación fue la cuarta ronda de Wimbledon. A pesar de su buena actuación en New Haven, donde fue finalista, Chaki acabó el año en 18ª posición en el ranking.

Ese mismo año, Chakvetadze hizo gala de un humano gesto difícil de ver en el deporte de élite pero que la honra y la delata como una gran persona, por encima de gran tenista. Y es que a pesar de estar clasificada por méritos propios para disputar los Juegos Olímpicos de Pekín 2008, como octava raqueta del momento, decidió ceder su plaza a Dinara Safina, compatriota suya, por estimar que se encontraba en mejor estado de forma. “Es que Anna entiende perfectamente que ahora no puede ganar puntos para su equipo y ha decidido que a Pekín debe viajar Dinara, quien está mucho mejor preparada”, dijo su padre. Un detalle de altruismo y valentía.

En 2010, Anna logró ganar el torneo de Portoroz Sin embargo, su declive continuó y se agudizó en 2009, donde Anna cayó hasta el puesto 70. Por primera vez en cuatro años, la moscovita no levantaba ningún título ni jugaba ninguna final. En los torneos de Grand Slam, tuvo que contentarse con la segunda ronda como mejor actuación, en Australia  y Nueva York. Chakvetadze ya no era la misma.

A pesar de sus constantes lesiones, en 2010 Anna Chakvetadze volvió a resurgir, aunque timidamente, ganando el torneo de Portoroz y firmando una buena actuación en Copenague. Una tímida reacción que llenó de esperanzas a los amantes del tenis sobre su retorno a la élite. No obstante, todo resultó un espejismo, ya que el puesto 56 con el que terminó el año situaba a la rusa muy lejos de las grandes y presagiaba la debacle de 2011.

2011: desmayos y enfermedades alejan a Anna de las pistas

La lucha de Anna contra sus fantasmas volvió a vivir un negativo episodio durante la temporada 2011, la peor hasta la fecha de la moscovita. No logró pasar de segunda ronda en ninguno de los torneos iniciales, pero su calvario se acentuó con la llegada del torneo de Dubai.

Tras perder la primera manga ante la número 1 del momento, Caroline Wozniacki, por 6-1, Chaki se repuso y acariciaba el segundo set, ya que vencía por 5 juegos a 3 y sacaba para forzar la tercera manga. Con 15-30 en contra, Anna se desmayó sobre la pista y, pese a que intentó reanudar el partido, tuvo que abandonar. El parte oficial emitido poco después señalaba a un virus estomacal como culpable del desvanecimiento.

En 2011, Anna tuvo que retirarse por desmayos y mareos en tres torneos consecutivos En el siguiente torneo, la cita norteamericana de Indian Wells, Chakvetadze derrotó a Misaki Doi y se plantó en segunda ronda ante la rusa Maria Kirilenko. De nuevo, tras perder el primer set por 6-2, la rusa ganaba por 3 juegos a 1 en la segunda manga cuando tuvo que retirarse por agotamiento.

En ese momento, Anna, preocupada, decidió acudir a un hospital donde le diagnosticaron un síncope neurocardiogénico. La tenista rusa sufría una pérdida temporal de la conciencia relacionada con una disminución de la presión arterial, seguida por una frecuencia cardíaca lenta el síncope vasovagal. Se desconoce el origen de esta enfermedad, pero los médicos le recomendaron reposo.

Chaki fijó el torneo de Stuttgart como escenario de su regreso a la competición. Tras pasar la previa, se vio las caras con  Zuzana Kucova en primera ronda. Con empate a 4 juegos en el tercer set, Anna volvió a sufrir otro desmayo que le obligó a retirarse por tercer torneo consecutivo de las pistas. "Empecé el partido bien, pero comenzó a sentirse mal en el segundo set a causa de los vértigos, la misma sensación que las dos últimas veces", comunicó poco después. "Vi a los médicos en Rusia antes del torneo y 

me dijeron que todo estaría bien, por eso decidí a jugar aquí. Es el tercer torneo consecutivo en el que he tenido que retirarme con este problema de mareos. Parece que los médicos no tienen respuestas, así que tendré que tomarme un descanso y esperar a ver qué pasa", fueron las palabras de una Chakvetadze preocupada y contrariada por el calvario que atravesaba.

Las enfermedades y los malos resultados provocaron una retirada de las pistas y su ingreso en la política rusa El retorno se produjo con la llegada de la hierba. En el torneo de s’Hertogenbosch, que 4 años atrás logró ganar, fue derrotada por Lourdes Domínguez a primeras de cambio. Idéntica suerte corrió en Wimbledon, donde fue apeada en primera ronda por Maria Sharapova, la bestia negra con la que antaño disputaba cuartos y semifinales de grandes torneos.

Y con la eliminación de Wimbledon, terminó el periplo de Anna por la temporada 2011. Todo parecía indicar que su retirada prematura del tenis estaba a punto de producirse.

 

La aventura política de Anna Chakvetadze y su retorno a las pistas

Tras varios meses lejos de las pistas de tenis, Anna decidió dar el salto a la política rusa y presentarse a las elecciones del 4 de diciembre de 2011. Tras ser elegida ‘política más sexy de Rusia’, Chakvetadze fue incluida en las listas del Partido por la Causa Justa, como número 3, solo por detrás de Andréi Dunáyev, líder de este partido de centroderecha caracterizado, entre otras cosas, por la defensa de la entrada de Rusia en la Unión Europea.

El papel de Anna dentro del partido pasaba por la promoción del deporte infantil y la defensa de los derechos de la mujer en Rusia. Sin embargo, el proyecto y su candidatura fue duramente criticada por los medios rusos. El Times de Moscú se expresaba al respecto en los siguientes términos: “El Partido por la Causa Justa no tiene nada qué hacer en sus aspiraciones al Kremlin. Cambiar al Presidente Dmitry Medvedev por una estrella secundaria del tenis femenino no tiene ningún sentido".

El revés electoral propició el regreso de Anna a las pistas en 2012 "Conocí a gente nueva y disfruté de la experiencia. Aunque haré algo si mi partido me lo permite, en estos momentos mi prioridad es el deporte. El tenis es lo primero para mí". Así resumió Anna su periplo político, paralizado porun varapalo electoral que propició el retorno a las pistas de Anna Chakvetadze para la temporada 2012.

Una temporada en la que, afortunadamente, la moscovita no ha vuelto a sufrir desmayos en ningún partido, pero que, sin embargo, deja en evidencia que el declive profesional de la tenista no cesa. Anna no ha tocado fondo. Apenas disputó cuartos de final en dos torneos. En Australia cayó a primeras de cambio ante Jelena Dokic, mientras que en Roland Garros y Wimbledon no ha participado. Su último encuentro, hasta la fecha, fue el disputado en Bruselas ante Yanina Wickmayer, cayendo derrotada por 3-6 6-4 6-1 .

Se desconoce la fecha del regreso de Anna Chakvetadze. La moscovita estuvo inscrita en el cuadro del torneo ITF de Stuttgart Vaihingen, de 25.000 dólares en premios. Sin embargo, terminó retirándose de dicho evento sin llegar a participar. Esta inscripción permite pensar que Anna pueda estar planteándose el regreso al circuito ITF. En las próximas semanas conoceremos más detalles sobre las intenciones de la rusa.

Hasta aquí el último capítulo de la vida deportiva de Anna Chakvetadze, una vida llena de reveses y contrariedades y plagada de altibajos. Una carrera deportiva lanzada hacia el éxito y solo truncada por aquel siniestro grupo de seis delincuentes que irrumpió en su vivienda el 17 de diciembre de 2007. Nada volvió a ser igual, aquellos encapuchados truncaron la carrera de una gran promesa consolidada en el mundo del tenis. Nunca podremos saberlo, pero, tal vez, aquella madrugada el mundo del tenis quedó privado de disfrutar de una número 1 en un futuro no muy lejano.

Sus grandes golpes cruzados, su espectacular revés y su estilo vistoso y ofensivo todavía se mantiene en la memoria de los aficionados. Anna Chakvetadze, con tan solo 20 años, llegó a ser número 5 del mundo, camino de lo más alto. Pero un trágico suceso cambió su vida y la condenó a un declive deportivo que la ha llevado al olvido.

Sin embargo, Chaki apenas tiene 25 años y una calidad de sobra contrastada para poder regresar a lo más alto. Ella es más fuerte que cualquier fantasma de su pasado y seguramente logrará demostrarlo en las pistas, haciendo lo que mejor se le da, jugar al tenis.

¡Ánimo y hasta pronto, Anna!