Vientos de Oriente para la WTA

Vientos de Oriente para la WTA

Europa del Este aglutina ya 46 jugadoras dentro del Top 100 femenino. Es el ascenso meteórico de un ideario tenístico cuya bandera es el ataque como camino hacia el éxito.

Victoria Azarenka (Bielorrusia), Agnieszka Radwanska (Polonia) y Maria Sharapova (Rusia), copan las tres primeras posiciones del ranking WTA (Women´s Tennis Association) a día de hoy. No es coincidencia, es una realidad.

Con un tenis agresivo, directo y efectivo, la escuela de Europa del Este ha desembarcado en el circuito femenino para quedarse. Dirigidas por sus tres mariscales representan una fuerza que alcanza ya el 46% de las jugadoras dentro del Top 100 del circuito femenino. Si acotamos la muestra a las primeras 20 clasificadas la cifra de jugadoras se eleva al 50%.

Un reinado que se presenta duradero si tenemos en cuenta que de las 44 jugadoras presentes en el Top 100, más de la mitad (24) no sobrepasan los 25 años; la presunción cobra más peso aún si nos fijamos en sus tres máximas exponentes: Azarenka (22), Radwanska (23) y Sharapova (25) lideran las listas de la clasificación mundial y ninguna de ellas supera el cuarto de siglo.

"Los países que aportan más tenistas son Rusia, República Checa y Rumanía"

Una hornada de jugadoras que desde 2006 hasta la actualidad ha tenido cada año al menos una representante en finales de Grand Slam, alcanzando como mínimo un título en cinco de las siete temporadas. Muestra de la proyección e importancia de estas jugadoras es que Rusia, principal productora de talentos, lograra sus únicos cuatro títulos de FedCup (el equivalente a la Copa Davis en varones) entre 2004 y 2008.

Los países productores de una mayor cantidad de tenistas son: Rusia (11 jugadoras), República Checa (8) y Rumanía (5). En comparación con potencias tenísticas como EE. UU y España la diferencia es abismal: Sólo cinco tenistas españolas se encuentran dentro del Top 100, tres menos que Estados Unidos.

Antecedentes

Con Monica Seles llevando al máximo exponente el estilo de ataque en los años 90 y la irrupción en el escenario mundial de Anastasia Myskina, Elena Dementieva y Svetlana Kuznetsova en el 2004, las semillas ya estaban plantadas para la nueva generación.

Excepto casos notables como María Sharapova, formada en la escuela de Nick Bollettieri y Svetlana Kuznetsova en la academia Sánchez-Casal, una nueva casta de jugadoras pertenecientes a un ideario concreto arrasa el circuito.

Con unas directrices favorecidas por la rapidez y el avance tecnológico del material tenístico, las jugadoras procedentes de Europa del Este encuentran en el actual circuito femenino el escenario idóneo para desarrollar su tenis.

Caracterizadas por una alineación de pies perfecta, un swing de manual y un servicio cada vez más poderoso, su carácter ganador y competitividad les permiten abrirse paso en un circuito saturado de promesas.

Con Venus y Serena en el ocaso de sus respectivas carreras, Kim Clijsters disputando su última temporada y la retirada de la excelsa Justine Henin, una nueva era comienza. Son vientos del este que ya se han convertido en huracanes imposibles de detener.

 

*( Dentro del término Europa del Este aglutinamos a aquellos países considerados por la ONU en su División Estadística y aquellos afiliados histórica y políticamente hasta llegar al sudeste del continente y los Balcanes.)