De Escañuela a Conchita

La presumible reelección del presidente de la RFET abre las puertas como seleccionadora a la ex tenista, campeona de cinco Copas Federación.

De Escañuela a Conchita
Arantxa y Conchita en uno de sus últimos encuentros como profesionales (Foto: Agencias).

Son días turbulentos en la Federación Española de Tenis (RFET). A la fractura formal del grueso de las jugadoras con el presidente José Luis Escañuela por la falta de ayudas al tenis femenino, y a la reciente dimisión de Arantxa Sánchez Vicario como seleccionadora, se une la renuncia de John Rigau como candidato a la presidencia de la federación dados los “obstáculos irregulares” del proceso electoral que culminará el próximo 19 de enero. Decisiones todas que reflejan el cisma con el ente federativo. Y que persiguen cambios en su gestión, muy criticada por cada uno de estos estamentos dado el incumplimiento de los acuerdos pactados en 2010 sobre la inversión en torneos, infraestructuras y ayudas en forma de becas. Aunque, por el momento, el único movimiento previsible es la contratación de Conchita Martínez como nueva capitana de la Copa Federación tras la reunión que ha mantenido a lo largo del día con Albert Costa, el director deportivo de la RFET.

Y es que todo apunta al inmovilismo por parte de la federación. Sin rivales visibles, la reelección de Escañuela en su cargo para los próximos cuatro años parece más que evidente. Un nuevo mandato en el que deberá sortear las divergencias y hacer frente a la desilusión de las tenistas tras su ruptura “a nivel personal y profesional” con el presidente. En su carta emitida el pasado miércoles 12 de diciembre, Carla Suárez, Garbiñe Muguruza, María José Martínez, Silvia Soler, Estrella Cabeza, Nuria Llagostera, Arantxa Parra, Lourdes Domínguez Laura Pons denunciaron su preocupación por la situación del tenis femenino. Sus motivos son claros. Hace dos años pactaron con la RFET y a instancias del Consejo Superior de Deportes (CSD) la creación de un Consejo Asesor del Tenis Femenino, el cual contaría con un presupuesto de 200.000 euros para impulsar la carrera de las jugadoras.

En los últimos años han desaparecido 18 torneos en España, prácticamente la mitad

Sin embargo, este organismo no se reúne desde abril de 2011. Fecha que coincide con la suspensión del Masters Nacional Femenino y que profetiza decisiones aún más controvertidas, como la suspensión del WTA de Marbella en 2012, la venta de los derechos del WTA Barcelona Ladies Open a un inversor austriaco y la desaparición de 16 torneos ITF (o ‘Futures’). “El problema es que existe un acuerdo por escrito y firmado que no se ha cumplido”, recuerda Llagostera, contrariada. “No es un problema de dinero. Con la Copa Davis la federación gana mucho dinero. Lo que pasa que no se invierte en lo que se tiene que invertir, que es en la base. Cada vez viene menos gente preparada detrás”, asegura María José Martínez, otra de las veteranas.

A esta masa crítica se unió a los pocos días la propia Sánchez Vicario, que emitió un comunicado a la agencia EFE en el que explicaba los motivos de la rescisión de su contrato como capitana pese a tener un contrato en vigor hasta el 31 de diciembre de 2013. “No puedo ignorar a la mayoría de las jugadoras y quedarme al margen”, explica la catalana, que no pudo mantener al equipo femenino español en el Grupo Mundial I de la Copa Federación tras sus derrotas ante Rusia y Eslovaquia. “La RFET tiene que tomar medidas y facilitar los recursos necesarios que hagan posible un cambio radical en los planteamientos del tenis femenino”, continúa.

Esta decisión, así como el abandono de Rigau en su camino hacia la presidencia (“no se me ha permitido competir en igualdad de condiciones”), enturbian la atmósfera de una RFET que ha perdido parte de su transparencia. Que saca pecho por el momento de la generación de oro que lideran Rafael Nadal y David Ferrer mientras desoye las urgencias del tenis femenino y de las generaciones del mañana. Todo esto lo sabe Conchita Martínez. “De momento, a mí nadie me ha planteado nada. Si así fuera, me gustaría conocer los proyectos que hay para el futuro” cuenta la campeona en cinco ocasiones (1991, 1993, 1994, 1995 y 1998) de la Copa Federación. La experiencia le avala, así como su trabajo con las jóvenes promesas del tenis australiano. Pero sólo el tiempo dirá si es remedio o una nueva víctima de una gestión de la RFET cuanto menos cuestionable.