Wozniacki ejerce de número uno
Caroline Wozniacki saca su mejor tenis para derrotar con claridad a Jelena Jankovic por un contundente 6-0 y 7-5.
Con más sufrimiento del esperado al final Caroline Wozniacki se ha metido en los cuartos de final del primer Grand Slam de la temporada tras derrotar a Jelena Jankovic por 6-0 y 7-5 en el último partido de la jornada de hoy. La jugadora danesa se las verá ahora frente a la actual campeona y otra de las grandes favoritas, la belga Kim Clijsters que hoy se ha deshecho de Na Li en un partido épico.
Wozniacki ha vuelto a mostrar sus dos caras de número uno del mundo, algo a lo que ya nos tiene bastante acostumbrados y que suele pasarle factura en estos torneos del Grand Slam. Ha jugado un primer set rozando la perfección, rápida como siempre, agresiva cuando lo ha necesitado y efectiva al servicio y al resto. Jankovic eera incapaz de sumar puntos, viendo como la danesa recuperaba una bola tras otra desde la línea de fondo y aprovechaba el mínimo resquicio para adentrar en la herida de la serbia. La Rod Laver permanecía boquiabierta ante el recital de la número uno del mundo.
El segundo set ha comenzado de la misma forma que el primero, con Jankovic sufriendo y Wozniacki dominando totalmente el partido. En un suspiro la danesa estaba 4-1 arriba y servicio para casi rematar el partido. Pero en ese instante volvió la Wozniacki de los Grand Slam, la de su cara más deslucida y unido a un incremento en las prestaciones de Jankovic el partido se ha igualado hasta el punto de que la serbia se ha puesto con el cinco iguales en el marcador. Pero el vértigo de verse en el partido por primera vez y el desgaste de todo el encuentro han propiciado un nuevo break de la danesa que luego ha confirmado con su servicio para apuntarse el set y el partido.
Un gran triunfo para la número uno del mundo que si es capaz de desarrollar ante Clijsters el mismo tenis que ha hecho hoy durante el primer set vamos a tener por delante un partido gigantesca entre dos de las mejores tenistas del mundo, y que se presenta como una batalla entre la potencia de los golpes de la belga y la estoica resistencia en el fondo de la pista de Wozniacki



