Sharapova consuma su venganza y jugará la final
Sharapova jugará la final del Abierto de Australia tras deshacerse de Petra Kvitova en semifinales, por 6-2, 3-6 y 6-4, en un partido vibrante lleno de tensión
Con más corazón que tenis. Así es como podemos resumir el partido que ha brindado a Maria Sharapova la posibilidad de volver a disputar una final de Gran Slam. La reedición de la final de Wimbledon del pasado año se ha saldado con resultado contrario al de entonces: 6-2, 3-6 y 6-4 para la tenista rusa.
El devenir del encuentro ha venido marcado por la tensión que se respiraba en cada punto. No ha sido un partido caracterizado por su alto nivel tenístico, más allá de espontáneas pinceladas de calidad por parte de ambas tenistas, sino más bien por la batalla psicológica que Kvitova y Sharapova han mantenido a lo largo de las dos horas y cuarto que ha durado.
Esos nervios no tardaron en hacer acto de presencia. Ya en el tercer juego, Kvitova entregó su servicio con una doble falta y un fallo inexplicable, un regalo que tendría su réplica en el juego siguiente, por parte de Sharapova. Con empate a 2, nuevamente la rusa consigue romper el saque de su rival y desde entonces tomaría la iniciativa en el primer set, mostrándose más segura que Kvitova, cuyo juego distaba mucho del que nos tiene acostumbrados a ver, con numerosos errores no forzados y un bajo porcentaje de primeros servicios.
Un porcentaje que cambió en el segundo set y fue la clave para que cambiara con ello el rumbo del partido. Kvitova se mostró mucho más segura y firme con sus primeros servicios. Por el contrario, Sharapova dejó en evidencia que uno de sus grandes problemas siguen siendo las dobles faltas (cometió 10 en el partido), y con una muestra de ellas cedió su saque para poner a su rival con ventaja de 2-0, que convertiría en 3-0 en el juego siguiente.
Desde ese momento, con todo a favor de la checa, la siberiana se amarró al set contra viento y marea, manteniendo con mucho sufrimiento su servicio, ante una Kvitova que ofrecía su mejor versión en el partido. Pero la checa no dio ninguna opción a Sharapova de recuperar el break de desventaja y terminó adjudicándose la segunda manga por 6 juegos a 3, para igualar el encuentro. Prueba de la firmeza de Petra con su saque fueron los dos últimos juegos del set al servicio, en los que la rusa no supo responder y la checa se los anotó en blanco, ambos.
Con el inicio del tercer set, se acentuó la contienda psicológica, en la que ambas tenistas parecían retarse a la hora gritar celebrando puntos. Kvitova tomó ventaja, pero nuevamente no tardaría en esfumarse. Las dobles faltas se sucedían por parte de ambas tenistas en puntos decisivos. Sharapova pudo llevarse con mucho esfuerzo el quinto juego, para romper con la inercia de las roturas y establecer el 3 a 2, aunque la rusa sufría más que su rival para mantener su servicio, pero se resistía a entregarlo a pesar de las constantes dobles faltas y errores no forzados. El séptimo juego fue especialmente largo y duro, pero terminó cayendo del lado de Masha, algo que Kvitova pareció pagar anímicamente, después de haber tenido varias opciones de rotura desaprovechadas.
Todo parecía indicar que la jugadora que rompiera el saque de su rival terminaría llevándose el partido y así sucedió. Sharapova tuvo que tirar de casta para remontar un 0-30 cuando sacaba con empate a 4, y finalmente impuso su mayor experiencia en el momento más crucial del partido. Kvitova, nerviosa y tocada anímicamente, puso las cosas fáciles a su rival en el que fue el último juego del partido, que terminó adjudicándose la rusa estableciendo el 6-4 definitivo en el marcador.
Sharapova estará en la final, donde se verá las caras con la bielorrusa Victoria Azarenka, que eliminó a la vigente campeona, Kim Clijsters, y tendrá la oportunidad de reeditar el triunfo que cosechó en 2008 en Melbourne. En aquella ocasión su víctima fue Ana Ivanovic.
La madrugada del viernes al sábado será testigo de una gran batalla entre dos mujeres, de estilos muy parejos, por el primer Gran Slam de la temporada y por ocupar el trono de la WTA, vacante tras la eliminación prematura de Wozniacki en cuartos de final.



