Mourinho REAL

"La suerte es para los perdedores. El éxito para los ganadores". Esa frase podría resumir la vida de José Mourinho, un ganador nato al que nadie le ha regalado nada en esta vida. Su única frustación en la vida fue la de no poder dedicarse al fútbol profesional, pero supo paliar esa tristeza resguardándose en los banquillos. Su mente prodigiosa y sus ideas innovadores proyectan un fútbol vistoso que ha sabido perfeccionar según en que equipo ha estado. Oporto, Chelsea e Inter de Milán añoran sus extraordinarias estrategias. A día de hoy, el aficionado asiduo al Bernabéu puede disfrutar del show de 'The Special One', con la esperanza de que sea el mesías que les lleve a la consecución de la tan ansiada Décima Champions League.

Mourinho REAL
Mourinho REAL

El 26 de enero de 1963, Setúbal,  pequeña provincia de Portugal, brilló con luz propia al dar a luz a uno de los mejores y más carismáticos entrenadores de fútbol: José Mourinho. Con una gran tradición familiar futbolística, “Mou” mamó desde el primer momento la verdadera filosofía del fútbol gracias a su padre, Felix Mourinho, que jugó de portero durante buena parte de su vida. Incluso su abuelo también estuvo relacionado con el difícil mundo del fútbol, y presidió durante varios años al equipo de su ciudad, el Vitoria de Setúbal.

Mourinho fue consciente desde el primer momento de que el noble arte de la calidad del fútbol no lo guardaba entre sus pies, si no concretamente en su prodigiosa cabeza. Desde pequeño, asombró a muchos con su gran disciplina táctica, e incluso redactaba informes sobre los rivales a los que se enfrentaba su padre. A los 26 años se dio cuenta de que su futuro estaba más en el banquillo, que en el propio terreno de juego, y con esa edad se convirtió en el ayudante técnico de Manuel Fernandes, entrenador del Vitoria de Setúbal. Fernandes recuerda gratamente el paso de Mourinho por el Setúbal, y destaca su gran capacidad de liderazgo. “Con 26 años de edad, había a veces que tenía que agarrarlo porque era muy impulsivo”, relata el ex entrenador del Vitoria.

En 1992, Sir Bobby Robson conoce por primera vez a José Mourinho,  y le propone que sea su asistente técnico en el Sporting de Lisboa. El portugués se negó en un primer momento a tal petición, pero tal y como relata Mourinho en Informe Robinson fue Manuel Fernandes quien le dijo que no podía dejar escapar ese tren. “Yo me debía a Manuel, pero fue él quien me obligó a irme con Bobby”, cuenta detalladamente ‘The Special One’. Durante 5 años, Robson se mantuvo muy cerca de Mourinho, e incluso se lo llevó al Oporto y al Barcelona. Ese tiempo le sirvió de mucho. La filosofía de Bobby Robson se sumó a la practicidad y carisma de un técnico dotado de grandes recursos y con las ideas muy claras.

En 1996 recala por primera vez en España, para desempeñar múltiples funciones en el FC Barcelona: traductor, segundo entrenador, ayudante y asistente técnico. Era la polivalencia en estado puro para Robson. Barcelona fue una etapa dura para José Mourinho: allí, muchos aficionados sólo le consideraban como un simple traductor, y sus cinco idiomas correctamente hablados podían llevar a pensar a que esa era su función. El hecho de que no era esa su labor se demuestra un año más tarde, cuando Van Gaal se sienta en el banquillo culé y despide a todo el cuerpo técnico, menos al portugués. “José se queda aquí porque es el único que tiene el valor de decirme lo que no quiero escuchar”, explicaba Van Gaal.

Tras mucho aprendizaje de la mano de dos grandes técnicos, se le presenta la primera oportunidad de dirigir a un grande. Benfica y Uniao Leiria fueron los primeros pasos de José Mourinho, antes de aterrizar en 2002 en el Oporto. El mensaje de “Mou” nada más dirigir su primera sesión de entrenamiento al frente de los “dragoes” fue claro: “Vengo para ser campeón. No me valen excusas”. 2 Ligas, una Copa de Portugal, dos Supercopas de Portugal, una Copa de la Uefa y una Champions League fueron el bagaje del técnico portugués en tan solo dos años. 

Ese período le sirvió para alzarse entre los dioses del Olimpo, y llevar a lo más alto al Oporto. Su metodología de trabajo, y su gen ganador no pasó desapercibido para media Europa, y tan solo el Chelsea, pudo arrebatárselo a un Oporto que todavía llora la marcha de ‘The Special One’.

Concretamente este apodo se lo ganó en Londres, cuando en la rueda de prensa de su presentación, un periodista le advierte de que por este club ha pasado gente muy especial. Mourinho, sin cortarse, le contesta directamente: “Yo soy el más especial” (“I´m the Special One”). 

Esa frase no gustó demasiado en los estamentos del club, pero fue un claro mensaje sobre su gran capacidad de liderazgo a todos aquellos que osasen a desconfiar de él. Fue allí en Londres donde empezó a cocerse el “Show de Mourinho”. Se sentía cómodo, ese era su lugar. La gente le adoraba, los resultados con el equipo eran buenos. Los periodistas llenaban las ruedas de prensa en busca de titulares antes y después de los partidos. “No soy el mejor del mundo, pero creo que no hay nadie mejor que yo”, "aspiro a cambiar la filosofía futbolística, no existen entrenadores con mis mismas ideas” o "es siempre difícil perder para quien no está habituado a perder. Es una característica de los que siempre ganan, Yo también soy un poco así. No es fácil admitir la derrota  para un equipo", eran algunas de las perlas que Mourinho dejaba en cada comparecencia.

Llegó en el momento oportuno al tan codicioso barrio de Chelsea: los jugadores se sentían sedientos de victoria, y Mourinho les dio a ellos y a los aficionados aquello que tanto querían: 2 Premier League, una F.A Cup, dos Copas de la Liga y una Community Shield son los campeonatos que conquistaron los ‘Blues’ de la mano del portugués. Quizás, el único punto negro de su etapa en Londres fue la Champions; un título que muchos aficionados llevaban esperando mucho tiempo para conseguirlo, y que aún se resiste.

Tres años en Londres fueron suficientes para que Mourinho pusiese rumbo a Milán, para llevar las riendas del Inter, un gigante dormido. Fue el conjunto italiano quien se llevó la palma tras muchos rumores sobre un posible traspaso al Real Madrid. En las filas interistas, quiso que jugadores de su confianza como Deco o Carvalho recalasen en Italia, pero no lo consiguió. Aún así, supo formar un equipo combativo, que en 2010 se hizo de oro con la consecución del triplete (Liga, Copa y Champions League).

 
LLEGADA A MADRID
Horas después de proclamarse campeón en la Uefa Champions League frente al Bayern, oficializó su fichaje por el Real Madrid para la nueva campaña. Esta vez, Florentino fichó a un galáctico para el banquillo, y jugadores útiles para el terreno de juego. Esto se ha plasmado en el campo, y el resultado es óptimo. Hasta ahora, los objetivos de Mourinho se están cumpliendo, y está llevando al Real Madrid a lo más alto, a un punto en el cual hacía mucho tiempo que los de Chamartín no llegaban. La ambición de Mourinho reside en ser el primer técnico en conseguir 3 Champions League con tres equipos diferentes y en tres ligas distintas.
 
De sobra son conocidos los hitos deportivos de Mourinho como entrenador. Pero, ¿qué hay de Jose Mourinho, la persona?
 
Detrás de esa imagen de persona arrogante y aguerrida frente a los medios, se esconde una persona sensible, tierna y entrañable. Con un estricto método, Mourinho juega antes y después de los partidos. Quizás por esta razón se ha ganado detractores allá por donde ha ido (Rafa Benítez, Ranieri, Carlo Ancelotti...). Pero es por esa razón por las que sus jugadores confían tanto en él. Era el único capaz de restarle tensión a un momento difícil, de saber aguantar la presión sin querer transmitirla a sus jugadores.  
 
La familia es el aspecto de mayor importancia para el portugués: “En el fútbol lo arriesgo todo. En lo personal, riesgo cero”.  Sus hijas y su mujer, Matilde, son lo más importante en la vida para el técnico. “Mi mujer es quien manda en casa, es la mejor entrenadora del mundo”, confesaba Mourinho en una entrevista. Siempre ha dado a entender que la gran parte de sus éxitos personales se debe al esfuerzo de su familia, y a su gran devoción cristiana: “Rezo mucho, soy católico, creo en Dios e intento ser buena persona de modo que él pueda dedicarme un poco de su tiempo para darme una mano cuando lo necesito”. Quizás por esta razón, los periodistas italianos quisieron hacer un símil entre Mourinho y Dios, a lo que llegaron a una conclusión: “Dios nunca llegó a sentirse José Mourinho”. Ese gran amor por la fe cristiana se reflejó en la final de la Champions League, cuando ‘The Special One’ repartió entre sus jugadores 30 crucifijos que compró en la Capilla Sixtina, con diferentes formas y precios.  
 
Allá por el equipo que ha pasado, ha sabido dar una nueva versión del concepto fútbol. A pesar de que muchos le han tachado como un entrenador defensivo, Mourinho ha demostrado que no lo es. Su estilo de juego se basa en la circulación del balón acompañado de una gran presión en la zona del centro del campo, con el objetivo de recuperarlo lo más arriba posible y salir rápido a la contra.  “El mago de Setúbal” tiene una recopilación de tácticas y movimientos que año tras año va modificando y perfeccionando. 
 
En ese libro no solo guarda aspectos relacionados con lo deportivo, sino que también da cabida a otros aspectos como el físico y el psicológico. “No sé dónde acaba lo físico y dónde empieza lo psicológico, para mí el fútbol es una globalidad”, asegura Mourinho. Tan estricto es su método de trabajo que Sergio Ramos, en una entrevista concedida para El País, aseguró que desde que el portugués llegó al Real Madrid se encuentran en un gran estado de forma: “Hubo entrenadores que nos ponían carrera continua, ejercicios de resistencia. Nos llevaban a Austria a subir montañas. Con Mou siempre fue todo balón. Y ahora nos encontramos fenomenal sin haber sufrido”. Lo tiene claro: no entiende de picos de forma ni de temporadas a medio gas. “Cuando veo pretemporadas con futbolistas corriendo por las playas o por la montaña, me pongo a pensar que son métodos casi arcaicos”, asegura el técnico del Real Madrid, en cuanto a lo que preparación física se refiere.
 
José Mourinho se ha convertido en la gran esperanza blanca. Con unos números envidiables, los merengues esperan que éste sea por fin el técnico adecuado que le lleve a la consecución de la Décima. Las estadísticas van a favor suyo: desde que es entrenador, su bagaje de partidos en casa se cuenta por victorias. 128 victorias, 29 empates y una sola derrota son los números de los que puede presumir el portugués. 
 
Y quién mejor para sentarse en el banquillo que un entrenador que ha igualado el récord de Hitzfeld y Ernst Happel al conquistar la Champions League con dos equipos diferentes (Oporto e Inter de Milán). ¿Y por qué creer en él? “Una vez me dijeron: tú tienes que disfrutar mucho cuando ganas una cosa, porque puede ser la última vez. Pero sé que la Champions no va a ser mi última vez”. Palabras de un ganador.
 
 
"Mourinho REAL" es un reportaje de Víctor Molina para VAVEL Magazine. Puedes leer la revista completa pulsando aquí.