Arantza, Navarra

El típico pueblo rural con encanto.

Arantza, Navarra
Arantza, Navarra. / Foto: Arantza Barrena.

Y yo sin saberlo, pues que había un pueblo en Navarra que se llamaba como yo o, más bien, que yo me llamaba como el pueblo porque data del siglo XIII. Una vez descubierta su existencia (me lo chivaron) había que verlo, así que lo suyo era hacer una excursión a Arantza. Salida de Bilbao rumbo Hondarribia, parada para una visita corta pero suficiente para pasear junto al mar y para tomar un café en la plaza, donde estaban ensayando danzas vascas.

Siguiente parada: Arantza. Circulando por la carretera Pamplona-Irún NA-121-A  un cartel a la derecha a la altura de Berrizaun indica el camino a seguir, NA-4020. Tras cruzar el Bidasoa empieza lo bonito, siete kilómetros de ascensión. Pero antes de llegar, Igantzi, a dos kilómetros del cruce y entre ambas aparece un sendero y una calzada empedrada que llevan a la Reserva Natural de San Juan Bautista donde la ermita en su honor nos espera. Su interior es una cueva natural y la creencia popular atribuye poderes curativos al agua que de allí mana.

 

Hecha la visita de rigor seguimos subiendo, hay que subir y subir, Arantza está en la vertiente norte del monte Ekaitza (Sierra de Urbasa), por una carretera estrecha, de muchas curvas, entre árboles, ideal para moto, dos coches no caben muy bien.

 
 

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Ya desde el cartel de bienvenida al pueblo de Arantza se presagia el encanto del lugar y una vez dentro la imagen no defrauda. Pintoresco, cuidado, tranquilo, muy tranquilo, se respira paz. Una borrachera de aire puro, flores, huertas, verde, caseríos.
Una excursión inolvidable.