Hoy jugamos a DmC

Uno de los juegos más polémicos de la actual generación gracias a su remodelación de personajes.

Hoy jugamos a DmC
Hoy jugamos a DmC. | Foto: Vavel.

Hoy jugamos a Devil May Cry, la nueva entrega de la popular saga que surge en un nuevo universo apartado del ya conocido. En concreto, probaremos la demo que ha llegado a lo largo de estas semanas a las distribuciones digitales tanto de PS3 como de Xbox360.

 
La jugabilidad
 
Todo aquel que haya jugado a los anteriores Devil May Cry debe sentirse aliviado al saber que en esta entrega queda algún reducto de los anteriores juegos.
 
En lo que respecta a la jugabilidad, el título está marcado por los combos. Tenemos a nuestra disposición una espada, que se convierte en guadaña y hacha, y dos pistolas con apunte automático. La combinación será crucial a la hora de conseguir puntos y con ella veremos espectaculares cinemáticas finales al acabar con un enemigo.
 
Los controles son bastante intuitivos, aunque al principio puedes verte saturado, este es uno de los principales problemas del juego: cuando te ves rodeado de enemigos, el juego se acaba conviertiendo en un machacabotones donde realmente no sabes los combos que estás realizando. Desde Ninja Theory parece que han querido evitar eso, incluyendo enemigos que deben ser derrotados con un arma especial, por ejemplo, si atacas a un demonio con escudo a golpe de guadaña no esperes romper su defensa, debes hacerlo con el potente hacha.
 
El movimiento del nuevo Dante está bastante capado, los impulsos no siguen su trayectoria esperada, es decir, es como si al acabar de impulsarse el personaje chocase con una pared invisible. Esto es especialmente incómodo a la hora de calcular la distancia de salto entre una plataforma y otra. 
 
Los menús en pantalla son escasos. A causa de la linealidad del juego no es necesario un minimapa, y lo máximo que encontramos en el cuadro es la barra de vida de Dante y la barra de lo que podríamos llamar “furia demoníaca”, que se activa pulsando los joysticks del mando. En el modo de furia es donde podremos ver al Dante más parecido al que todos conocemos.
 
Cuando comienzan los combos, la pantalla se llena de anotaciones que rezan “BRUTAL” o “DIRTY” junto con el nombre de las armas que hayas usado para acabar con la vida del enemigo.
 
El aspecto gráfico
 
Por un lado se “abre” ante nosotros una ciudad hermosa, que se torna demoníaca cuando nos transportan al limbo. Habéis podido observar las comillas que adornan la palabra 'abre', y es que 'abrir' es un verbo más que generoso para este juego. Por muy bonita que veas la ciudad, esta sólo tiene una calle a seguir, y esto es tónica general en el juego. Si tienes miedo a perderte en juegos con un mapeado inmenso, prueba DmC.
 
Por otro tenemos a los personajes, en este ámbito podemos hacer dos distinciones claras. Primero tenemos a Dante, un chico rebelde cuya remodelación no ha gustado a los más seguidores de la saga, pero que gráficamente presenta un dibujado con mucho detalle, llevando especial atención la física de sus ropas.
 
 
Después, en la segunda distinción, tenemos a los enemigos. Los enemigos son extravagantes, son como una cierta mezcla entre robots y demonios, y, esto, le rebaja mucha ambientación al juego.
 
 
El sonido
 
También podríamos distinguir en este apartado. Aquí tenemos por una parte las voces en off que suenan mientras luchamos, voces demoníacas que intentan, sin conseguirlo, asustar a Dante. Por otro, una queja más de los fans de Devil May Cry, es el doblaje que se ha realizado para el juego. No es creíble un Dante hablando como un puberto de instituto, aunque tampoco lo es con el aspecto del mismo.
 
Conclusiones
 
Ya se ha dicho en multitud de ocasiones que DmC no era, ni mucho menos, una continuación de la saga Devil May Cry, así que podríamos concluir que se ha profanado el nombre de la saga para tener una excusa con la que agradar a los mercados occidentales. Con lo que no contaban era con que los mercados occidentales estaban ya encantados con la magia de los Devil May Cray tradicionales.
 
Muchos dicen, además, que, de no llamarse Devil May Cry, sería un juego interesante, cosa de la que es posible discrepar, a menos que te parezca interesante un God of War mezclado con Bayonetta, todo esto salpimentado con un niñato barriobajero al que se empeñan en llamar Dante.
 
Lo mejor:
 
- La belleza y la construcción de los escenarios.
- Los efectos conseguidos con los combos.
 
 
Lo peor:
 
- La remodelación de la saga.
- El doblaje.
- Peca de machacabotones.