El trivio sueño español
Hay sueños, que esperan un grito, una mirada, una lágrima y no por lejanos, debes dejarlos escapar. Pueden vagar por el limbo vagamente un siglo y no por impuntuales, sino por inexactos, seguir esperando tu ansiada rebelión.
Hay sueños, que esperan un grito, una mirada, una lágrima y no por lejanos, debes dejarlos escapar. Pueden vagar por el limbo vagamente un siglo, y no por impuntuales, sino por inexactos, seguir esperando tu ansiada rebelión.
Siempre soñé con escribir, escribir soñando, que si los sueños se cumplen, es por la magia que transmiten cuando deciden despertar.
De ese afluente, de ese reguero celestial que vive en las montañas de la gloria, la inmortalidad y la épica, han sabido beber un conjunto de insignes artistas, que izados por 47 millones de gargantas en torno a una bandera, han bautizado a España, en la eternidad del fútbol mundial.
Ellos, han escrito con excelencia sus nombres, con versos de poesía y lírica, en la historia del deporte español. Nosotros, solo intentaremos leer y leer, para predicar el evangelio de esos versos.
Antaño, balompié fue símil de catástrofe, fatalidad, desdicha, símil de una nación de profundos desarraigos e infortunios deportivos, cuya lágrima era icono. Santo y seña. Pero todo es perecedero.
Hoy hemos permutado la lágrima por un cántico, la decepción por una sonrisa, el desprecio por un beso, el sufrimiento por un abrazo, hemos matado el odio, por amor. Hemos abandonado, el codazo de Tassoti, el fallo de Salinas, no goles, el penalti de Raúl, a los árbitros bandidos. Todos nuestros recuerdos y memorias, ya son libres. Sólo le confirieron guarnición a la cima. Somos campeones del mundo. A partir de hoy, una estrella protegerá nuestro escudo.
Esta hazaña, son los versos restantes de la última cima coronada por el honrado deporte español.
Lo que siempre soñamos y nunca vivimos, existe. Es real.
Hoy España sueña como siempre… y vive como nunca.
Tóquenla, esto es la gloria.



























