El fútbol holandés suele ser elegida como una liga trampolín de las jovenes promesas. La Eredivisie vive de ver a auténticas estrellas del futuro, dar sus primeros pasos en su liga. Esa liga y sus equipos sobreviven a la fuga de talento supliendolas con dinero, mucho dinero. Un dinero que se reinvierte de manera excepcional: en el fútbol base. Uno de esos productos del fútbol base es Ola John, un liberiano que emigró a Holanda cuando era pequeño, en busca de un futuro mejor. El destino le deparó mejor suerte que la que él esperaba: ser fútbolista profesional... y de los buenos. ...