Las Chicas Superpoderosas debutaron con pie izquierdo en los Olímpicos

Sentimientos cruzados acabaron con la gran posibilidad de emerger en esta disciplina por causa del desespero, poco orden y bajo rendimiento en la primera aparición de las chicas dirigidas por un director de orquesta sin muchas herramientas, para hacer sonar el himno de la victoria de Colombia.

Las Chicas Superpoderosas debutaron con pie izquierdo en los Olímpicos
Las coreanos se hicieron fuertes en el juego aéreo durante todo el partido./ AFP

Ambiente triste, desolador e imponente sienten seguramente en estos momentos las jugadoras colombianas de fútbol, luego de perder el ritmo de juego y por ende un debut que parecía histórico para el país del café, esmeraldas preciosas, música de acordeones y mujeres hermosas. Su son caribeño quedó oculto por el poder mental, orden y disciplina que reflejaron las chicas norcoreanas en el mítico césped del Hampden Park, de Glasgow, Escocia.

Un sueño hecho trizas por lo menos en esta fracción de eliminatoria. Las 18 gladiadoras terminaron heridas, muy heridas, por unas jugadoras muy superiores en tres aspectos básicos para lograr resultados en esta disciplina: Orden, presión, y efectividad.

Entender la sensación de un atleta en unas justas olímpicas es impredecible e imposible de describir; la razón es más que obvia. Se necesita estar en el campo de batalla para poderlo expresar. Sin embargo, si se pudo sentir desde la lejanía, la tensión y nerviosismo de las colombianas en muchos traces del compromiso. A esto cabe aludir los constantes errores defensivos de las zagueras y el enredo permisivo para buscar espacios que contrajeran con el paso de oportunidades, alguna ocasión clara de evocar la pelota en la red oriental.

Desde el pitazo inicial, las norcoreanas pegaron primero con varias remates de media distancia y utilizaron  su arma más letal: el juego aéreo. En este instancia de partido, el premio a la combatidad se lo llevó la portera Sandra Sepúlveda, que de no haber sido por las dos anotaciones de Song Hui Kim, hubiese izado bandera al término del partido.

Solo así, Colombia tuvo su única ocasión de gol en el último tramo de la primera mitad de compromiso. Un tiro libre ejecutado por Catalina Usme paso cerca del travesaño rival, sin embargo, cuatro minutos más tarde, las orientales encajaron el primer gol tras un graso error de la defensa colombiana. Ese instante fue una crónica de muerte anunciada para unas chicas sin experiencia olímpica y con muchas dudas de personalidad dentro del terreno de juego.

Para el inicio del ecuador del juego, el míster sudamericano apostó Ingrid Vidal y Nataly Arias, logrando en teoría perpetuar el último cuarto de cancha y romper la línea de cuatro marcada por las coreanas en los primero 45 minutos. Sin embargo, el resultado no fue el esperado, ya que la defensa se convirtió en un muro indestronable, como si se tratara de la muralla China o el muro de Berlín.

En el minuto de 62, anticipando la muerte anunciada, vino el segundo tanto. En sí, una puñalada sin piedad para un conjunto con voluntad necesitado de una acción individual que nunca apareció. En las postrimerías del partido, Colombia atacó de la misma forma que el  recordado Capitán Nathan Algre en la película El último samurái, interpretada por Tom Cruise: perdida, con corazón, debilitada y consiente de su derrota pero con síntomas de morir hasta recibir la estocada final o ser consumida por el peor enemigo: el tiempo.

Y casi lo recibe. Un mortal contraataque dejo al descubierto a la defensa colombiana, la cual vio como por poco le clavan el golpe de gracia con un tercer gol tras un remate englobado de Song Hui Kim.

Ahora la historia olímpica se complica. El sábado, las colombianas enfrentarán a una de las favoritas del torneo Estados Unidos. Aquí no servirán cábalas, agüeros, aliento de familiares o sueños alentadores. Solo se necesita jugar como nunca, dejarlo todo en el campo, sudar la camiseta, pero sobretodo estar organizadas y desarrollar jugadas de laboratorio contundentes para tener una mínima de posibilidad frente a las triple campeonas olímpicas y principales siembras de la competición.

A juzgar si será posible divisar un poder sobrenatural parecido al de las Chicas Superpoderosas, para sentir sensaciones que nos hagan palpitar en cruces directos, en busca de la anhelada medalla olímpica y dejar el honor de todos los colombianos, en lo más alto del acrópolis olímpico en pleno London Eye.