La comprensión de la idea, la mayor victoria

La comprensión de la idea, la mayor victoria

La identidad de juego, aquel rasgo que tienen los buenos equipos de fútbol, no es fácil de conseguir. Aquí el caso de Barcelona Sporting Club.

Más allá de las victorias, de los buenos resultados, de la alegría que genera lo anterior en la hinchada y los logros conseguidos, en el fútbol hay un logro que no se compara con otro y su superioridad por sobre lo demás radica en que es capaz de generar victorias tarde o temprano: Es la identidad de juego, aquella característica que hace que uno diga que "ese equipo juega de memoria" o "ese equipo sabe a que juega".

La idea base, la pone el entrenador. Si acopla sus jugadores a la idea o la idea a sus jugadores, no es el motivo de este análisis, aunque es otra de las eternas discusiones del fútbol. En el caso de Barcelona, hay algo de cada cosa. Mucho se cuestionó al profesor Gustavo Costas por haber implementado una línea de 3 en el fondo cuando tal vez el rival (para muchos) no ameritaba poner un defensa más y resignar la posibilidad de mayor población de medio campo; la respuesta de Costas siempre se enfocó en la comodidad que sienten sus jugadores al actuar con esa línea de 3.

De lo anterior deducimos que el técnico supo acoplar la idea a la comodidad de sus jugadores, porque el planteamiento táctico puede cambiar, pero la idea no se negocia y Costas lo entiende así. Además, un jugador cómodo con su posición es un jugador que mejora su desempeño.

Es precisamente esa línea de 3 en el fondo la base de la solidez y los resultados positivos alcanzados por Barcelona hasta ahora; y sí, ya nadie la cuestiona. ¿Las ventajas de la línea de 3 en el caso de Barcelona? Muchas, pero entre las más importantes están la mejor distribución de espacios a marcar, la seguridad que entrega Jayro Campos como líbero, siempre haciendo las veces de corrector en el fondo; la facilidad de reordenamiento cuando alguno de los laterales se despliega hacia el ataque y la facilidad que encuentra el conjunto amarillo para salir desde el fondo con balón dominado: A mayor cantidad de opciones de salida, más fácil la misma.

Y es justamente la salida clara del balón, una de las principales virtudes de Barcelona, un equipo que no desespera al no encontrar vías de acceso, que no se estanca ante un mediocampo rival cerrado, que no le pesa dar un pase hacia atrás para reiniciar la intención, que entiende que las progresiones lentas acompañadas por gran movilidad de sus elementos, lo convierten en un equipo que llega con relativa facilidad a tres cuartos de campo, donde el vértigo y la velocidad sobre las bandas son virtud y la pausa sobre el centro la claridad.

Esa pausa, la imprime Damián Díaz, que entendió con Costas que su rol en el equipo no es el de regatear rivales, hacer fintas y meterse al arco contrario con el balón; sino el de desequilibrar con un pase preciso, el de encontrar claros desocupados explotables por sus compañeros y ser el abastecedor de los abastecedores, el jugador que con una habilitación deje a sus compañeros con el suficiente tiempo y espacio para poner un pase gol.

El buen momento de sus jugadores, es otro factor importante en el desempeño de Barcelona, pero más allá de aquello, la comprensión de la idea es lo que prima. Ante Deportivo Táchira, por ejemplo, no estuvieron todos los titulares y Barcelona no negoció su idea base, la mantuvo. José Amaya como mediocampista defensivo con menos responsabilidades ofensivas que su compañero en zona central del mediocampo (tal cual, Luis Caicedo); Matías Oyola más suelto, con mayor libertad que el anterior y derrochando capacidad de asociación metros más arriba (funciones parecidas a las de Gruezo). Matamoros en una faceta menos de volante y más de organizador, buscando la pausa perdida por la no inclusión de Díaz en el rol titular; todo eso guardando las distancias entre uno y otro intérprete de la idea, porque cada jugador imprime características distintas a pesar de jugar en una posición análoga.

Lo anterior nos demuestra que todos los jugadores de Barcelona tienen el mismo "chip", tienen implantada la idea de juego de Costas, conocen el modelo y lo más importante, se sienten cómodos con el mismo. La salida clara, la posesión efectiva de la pelota, la circulación del esférico, la apertura de espacios por banda, el escalonamiento en marcas, el pressing cómo y cuándo se lo necesita tanto al rival que tiene el balón como al potencial receptor: Todo eso constituye la bandera de Barcelona, el modelo de juego de Gustavo Costas que es entendido por todo el grupo, lo cual beneficia enormemente a un equipo que tendrá que rotar constantemente sus jugadores para evitar el agotamiento de sus elementos.