Los Juegos Olímpicos, una mezcla de todas las pasiones

La cita deportiva ecuménica por excelencia, la palestra donde están los mejores, llegó a su fin. La delegación ecuatoriana regresó sin medallas, pero analizar sobre resultados es relativamente fácil, analizar el proyecto deportivo no lo es tanto.

Los Juegos Olímpicos, una mezcla de todas las pasiones
Alex Quiñonez

Desde la eterna discusión acerca de la distinción entre Juegos Olímpicos y Olimpiadas, hasta las expectativas levantadas por la participación de los 36 atletas ecuatorianos en Londres, Ecuador fue invadido por una muy sana fiebre olímpica, la cual dejó al descubierto muchos aspectos que quizás pocos ecuatorianos habían tenido en cuenta anteriormente acerca de la preparación de nuestros representantes, acerca de la organización que conlleva la realización de unos Juegos Olímpicos y sobre el apoyo que reciben los deportistas en nuestros países vecinos, entre muchos otros aspectos.

La organización de los Juegos, más allá de acontecimientos como el extravío de las llaves del estadio de Wembley o la confusión de las banderas de Corea del Norte y Corea del Sur, fue excelente y de primer mundo, demostrando que Londres estuvo capacitada al 100% para albergar los Juegos y, además, que Río no la tendrá nada fácil para sobresalir por encima de esta organización. Estados Unidos y China en la cima del medallero, demostrando las potencias que son, no fue nada sorpresivo, a pesar de que China no pudo revalidar aquel primer puesto de Beijing hace 4 años.

Uno de los grandes ganadores de estos Juegos Olímpicos, fue Michael Phelps, el nadador estadounidense que en Londres se convirtió en el deportista ganador de más medallas (22) en la historia de los JJ. OO. Tras conseguir 4 medallas de oro y 2 de plata, El Tiburón de Baltimore, se llevó todos los aplausos. Otra de las grandes figuras que brillaron en Londres fue sin dudas Usain Bolt, el atleta jamaiquino que ganó las tres competencias en las que participó: 100 metros planos (con récord olímpico incluido), el 4x100 (estableciendo con el equipo de su país un nuevo récord mundial) y la prueba de la que todo el Ecuador estuvo pendiente: Los 200 metros planos, donde participó nuestro compatriota Alex Quiñónez.

Fue precisamente Quiñónez, el Rayo esmeraldeño, el atleta ecuatoriano que mejor resultado obtuvo en los Juegos, finalizando séptimo en la final de los 200 metros. Siendo tal vez uno de los atletas en los que menos atención se concentraba, por no haber sido pronosticado como uno de los opcionados en sus pruebas, Quiñónez silenciosamente se ganó el corazón del Ecuador entero representando al país de gran manera.

César De Césare, David Arroyo, Alexandra Escobar, Carlos Góngora y Seledina Nieves eran probablemente los deportistas en los que se tenía más esperanzas de medalla por parte del pueblo ecuatoriano. Finalmente no pudieron tener mayor suceso en Londres. Pero el análisis no se debe basar en los resultados, porque en muchos casos la competencia de estos deportistas dura menos de 10 minutos, pero su desempeño es el reflejo de una preparación de 4 años, en la cual confluyen muchísimos aspectos.

La preparación del deportista depende muchísimo de la organización dirigencial (la cual hasta un mes antes del inicio de los Juegos, tuvo problemas), del apoyo de la empresa privada y de aspectos internos inherentes al deportista. En cuanto a los dos primeros aspectos nombrados: El apoyo de la dirigencia no debe nacer una vez que el deportista ya está clasificado para los Juegos Olímpicos, es "esperanza de medalla", logró un resultado positivo (caso Quiñónez) o un año antes de los Juegos; el buen desempeño de los deportistas depende, en cuanto a la organización dirigencial, de un verdadero proyecto que debe durar toda la Olimpiada (periodo de 4 años entre unos Juegos Olímpicos y los siguientes. Sí seguimos con la discusión), para que se puedan ver frutos traducidos en logros y medallas.

La empresa privada, es otro de los bastiones que debe tener el proyecto Olímpico. El caso que más me ha llamado la atención es el de Mariana Pajón, la ciclista colombiana que obtuvo oro olímpico en BMX. Muy aparte del apoyo de las esferas gubernamentales que en Colombia es bastante efectivo y es causado en parte por la cultura deportiva existente en el vecino del norte, la ciclista cuenta con auspiciantes privados que han invertido en su preparación y que le han permitido pulir sus cualidades, convirtiéndola hoy en "la Lionel Messi del BMX". La realidad es clara, sin inversión no se puede pretender obtener logros.

Enfoco lo anterior hacia el hecho de que muchos se quejan de que la delegación ecuatoriana regresó de Londres con las manos vacías, pero no conocen la dura realidad de los deportistas ecuatorianos que tienen que hacer esfuerzos que en otros países corren por cuenta ajena, para poder llegar a competir en unos Juegos Olímpicos. Pudimos conocer historias como la de Estefania Padilla, quien estuvo cerca de no participar en Londres por el mal estado de su traje o el del propio Quiñónez a quien en algún momento, extranjeros le tuvieron que regalar zapatos para que pudiera competir. Llegar a Londres, fue ya un gran logro para nuestros deportistas. El establecimiento de un serio proyecto deportivo con miras no a Río 2016, que está ya a la vuelta de la esquina (sí, porque los muchos países nos llevan una gran ventaja), sino con miras a los JJ. OO. del año 2020, es necesario para cosechar réditos.

Que quede claro que no es cuestión de entregarle una casa al deportista y dejarlo a la deriva 4 años, se trata de apoyarlo como el profesional que es. Cultura deportiva y un proyecto serio, dos cosas totalmente necesarias.

La cultura deportiva, más allá del fútbol, es otro de los aspectos que me parece se han visto fortalecidos en el Ecuador con estos JJ. OO. Baloncesto, volley, atletismo en general, natación, boxeo, halterofilia... Disciplinas que tal vez no son demasiado tomadas en cuenta en el país, tomaron mucha fuerza en cuanto a audiencia y eso es muy positivo en todo sentido, el deporte nunca estará de más y el interés por el mismo es una cualidad muy favorable que me parece desearía cualquier país. Falta muchísimo por desarrollar en la construcción de una cultura deportiva en el país, pero estos Juegos Olímpicos fueron un buen paso. 

Emular los aspectos positivos que han implementado los dirigentes de países vecinos en este sentido, sería un paso aún más sólido. Que se genere interés en la población acerca de lo que haga Andrés Chocho o Carlos Quipo, pero no solo cuando están en Juegos Olímpicos, sino en cada una de sus competencias, que nuestros deportistas sientan que son apoyados por sus compatriotas. Insisto, cultura deportiva, en la cual también tienen responsabilidad los medios de comunicación... "Si, pero es que lo que vende es el fútbol", correcto, nadie está pidiendo un programa de dos horas sobre halterofilia, pero sí que desde el periodismo se lleve otras disciplinas deportivas.

El balance ecuatoriano de estos Juegos Olímpicos no es negativo, es concientizador creo yo. Dirigentes, periodistas, público en general, han recibido una muestra de que falta preparación, falta organización, falta apoyo y que esos aspectos deben ser subsanados para poder soñar con logros olímpicos más allá de la estela de Jefferson Pérez. La posibilidad está ahí, latente. El deporte une, apasiona, mueve y sobre todo alegra; y lo que más necesita este país es alegría. Me atrevo a cerrar el editorial con una arenga muy arraigada en nuestro deporte y que deja un mensaje claro, ¡Sí se puede!