Básquet - Directo al corazón

Básquet - Directo al corazón

Argentina le ganó a Brasil 82 a 77 y ya está en la semifinal de las olimpiadas. Luis Scola con 17 puntos, fue el máximo anotador de un equipo que en los últimos 13 años no bajo del quinto puesto en los torneos importantes de la FIBA.

El marcador final dirá que fue por cinco puntos. Pero fueron más las razones por las cuales Argentina le ganó a Brasil 82 a 77. A esta inagotable Generación Dorada, nunca tan ambiciosa, sobrada de talento, le sobra corazón. La actitud del equipo de Julio Lamas, fue el punto desequilibrante en un partido parejo de principio a fin. Con un ataque bien repartido –cinco jugadores con 10 o más puntos- y con la impresionante defensa liderada por este viejo nuevo Andrés Nocioni que tanto se extrañó en la fase de grupos, el equipo nacional se metió otra vez entre los cuatro mejores equipos de una competición importante

El encuentro comenzaba tal como se estipulaba. Con una Argentina más preocupada por anular el juego interno de Brasil y evitar que Marcelinho Huertas haga jugar al resto. Pero el base del Barcelona, se salía del libreto. Por arriba de su promedio en el torneo -9 puntos-, a puro triples, llegaba a 13 en ese cuarto. Y cuando este fallaba, Brasil se hacía fuerte en rebotes ofensivos aprovechados por Anderson Varejao y Splitter. Argentina, con transiciones pacientes, lograba mantenerse en partido gracias a los aportes de Delfino (8, dos triples), Luis Scola (6) y Andrés Nocioni (5). El cuarto se cerraba con Brasil arriba por tres, 26 a 23.

Cerrado el goleo de Huertas y con menos puntos de segundos intentos de los internos brasileños, el segundo cuarto sería para Argentina. Las dos faltas acumuladas de Scola, hicieron que apareciera desde el banco, el oportuno Juan Gutiérrez. 3/3 en dobles para el pívot de Obras Sanitarias y buena tarea en rebotes ofensivos. Delfino se mantuvo afilado, aportando puntos importantes y algunas apariciones de Ginóbili, pondrían a la selección 23-14 en el segundo parcial, para irse al descanso, arriba por seis (46-40).

El tercer cuarto, fue el de Andrés Nocioni. El de Ciudad de Gálvez, fue el artífice de los diez puntos de diferencia que se llego a sacar al equipo de Magnano. Con siete puntos made in Chapu Nocioni en ataque y la aguerrida defensa de siempre –con inmensos rebotes defensivos ante los grandes de Brasil-, Argentina se ponía arriba 54 a 44. Diferencia de diez que se mantuvo pese a las apariciones de Leandrinho, 64 a 54 para los de Lamas.

Con el partido aún abierto, Argentina seguía impenetrable en la defensa del cuarto final. En ataque se mantenía la diferencia de puntos basada en la movilidad de la pelota y acertados tiros de los incombustibles Ginóbili (16 puntos, 8 rebotes), Delfino (16 puntos, 7 rebotes), Scola (17 puntos) y Andrés Nocioni (12 puntos). Sobre el final, todo los triples que no le entraban al recuperado Pablo Prigioni, si lo hacían a los que partían de la mano de un encendido Leandrinho. Trece puntos en el último cuarto y 22 en total, que no alcanzaron para la remontada. Desde la linea de dos, Carlos Delfino liquidaría el pleito.

En el momento que mas lo necesita, otra vez el corazón. Y otra vez entre los mejores cuatro equipos del mundo. Y otra vez, ante un incómodo rival. Con un entrenador que los conoce bien. Con el que supo colgarse la medalla más preciada, en aquella lejana Atenas del 2004.

En esta noche londinense, Argentina se va a dormir con los dos pies puestos en la semifinal. La esperan Estados Unidos o Australia. Soñar no cuesta nada, y ya sabemos que a esta Generación Dorada, le sobra corazón.