La maldición de Comizzo

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Fue contra León que Cruz Azul levantó por última vez la copa.

image Fabio Barrera

La última vez que los de la Noria fueron campeones con un triunfo que costó sangre.

                  

 

Las cábalas, rituales mágicos, números especiales e incluso corbatas de la suerte son algo común dentro del futbol, y para algunos pocos aficionados celestes la malaria anticopas que sufre su equipo nació el día que Ángel David Comizzo, en aquel entonces portando la verde piel leonina, partió literalmente la frente del último ídolo azul, Carlos Hermosillo, hace ya quince años.

Corría la temporada 97 de la liga cuando la máquina celeste se enfrentaba a los panzas verdes del León, el ídolo apodado “El grandote de Cerro Azul”, Carlos Hermosillo contemplo desde la banca, debido a sufrir de la ruptura de dos costillas, el tiempo regular de la gran final jugada en el Nou Camp.

"Ojalá que ahora que el León vuelve a estar en la Primera División seamos campeones" declara Carlos Hermosillo previo al encuentro contra León en este 2012. 

Uno por uno terminó el marcador de tiempo regular, forzando, según el reglamento de aquella liguilla, a jugar tiempos extra por el Gol de Oro, unos minutos después de comenzar el agregado, Luis Fernando Tena, extécnico celeste, decidió meter al campo al lesionado Hermosillo quemando todas sus naves en un esfuerzo por conseguir el tan anhelado tanto.

La entrada del artillero se hizo notable desde el comienzo, la saga leonina sufrió para detener el embate del mismo, pero fue el más querido de los jugadores de los panzas verdes, el portero Ángel David Comizzo, quien  sufriría más el embate de este.

A unos cuantos minutos de haber entrado Hermosillo corrió en el área grande para disputar un balón que por los aires se acercaba peligrosamente a la cabaña del local, ante esto la imponente figura del cancerbero leonés se levantó para propinar una certera patada que abrió e hizo sangrar el rostro del celeste. Arturo Brizio Carter se enfiló al marco donde se cometió la acción y desde el manchón penal señaló la pena máxima, sin embargo, debido quizá a la presión local no expulsó al arquero como lo dicta el reglamento.

El que había sido nominado a mejor jugador extranjero y había tenido una meta imbatible durante todo el torneo, Comizzo, y quien había sido un letal artillero cruzazulino, Hermosillo, se vieron uno frente al otro después de que las asistencias médicas sanaran la herida del celeste y este pidiera el balón para cobrar el penal. Con gritos e insultos Ángel trató de desconcertar a Carlos que sin embargo cobró de forma magistral el tiro y accedió así al gol de oro y la última copa que levantó el Cruz Azul.

Es al día de hoy que no logro entender por qué lo hice. Yo había tenido un año espectacular, estaba nominado para ser el mejor extranjero del año. Se definía la final por gol de oro. Llegó el centro cruzado, la pelota me pasó, se fue afuera; en el camino me choqué con Carlos, rodamos. Le tiré una patada y le abrí el pómulo. Y el árbitro cobró penalti, aunque la pelota había salido. Creo que el árbitro no vio la patada, porque no me echó. Si no, no se entiende: le dejé la cara sangrando y no me echó”.Ángel David Comizzo

Comizzo arribó al arco Moreliano y en el 2000 tuvo otro magnifico año que se consolidó con el primer campeonato de la monarquía ante el diablo de Toluca, un lesionado Comizzo que jugó con un par de dedos rotos le hizo la travesura a Cardozo y levantó la copa. Por su parte Hermosillo volvió a ser campeón en el invierno del 98 pero ahora con los Rayos de Necaxa, equipo al que llegó después de dejar el azul.

A pesar de los triunfos personales de estos dos grandes referentes de aquella final, la Noria no volvió a encontrar el camino a la victoria. Hay quienes dicen que después de que el grandote de cerro azul sufrió para dar el triunfo a su equipo fue injusto separarlo después del plantel, otros más afirman que Hermosillo rompió con 17 años de sequia en la Noria y que se necesitan otros 17 para que alguien, quizá Mariano Pavone, quizá Aquino, vuelva a traer felicidad a al azul. Por ahora un nuevo juego entre cementeros y el cuadro del bajío se repite, con el mismo extraño sabor de aquellos tiempos, un León embalado y goleador se enfrenta a un discreto Cruz Azul, del mismo modo que en el 97 los capitalinos visitaran el Nou Camp con una ventaja en el global, la diferencia es que ahora no se busca el empate.

Es muy probable que la malaria que aqueja al azul no se valla si triunfa en el Nou Camp, sin embargo, la magia del balompié que por momentos habito en los pies de Pelé y Maradona, juega de forma caprichosa con la pelota y en una de esas ilumine el camino que hace ya quince años oscureció para la máquina celeste.